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   Capítulo 674 Estás avergonzando a la familia Li

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 8925

Actualizado: 2019-11-30 03:09


Después de un largo rato, Blair se puso las zapatillas y con la cara roja como un tomate salió a toda prisa de la habitación de Wesley. Volvió corriendo a su habitación y se escondió debajo de la colcha. Ni siquiera se molestó en cerrar la puerta.

Aún le temblaban las manos de la emoción y tenía el corazón acelerado. Mordiéndose el labio inferior, trató de recobrar la compostura. Ella había terminado dándole un trabajo manual nuevamente.

Esta era la segunda vez que él se lo pedía. Si lo haces una vez, no será la última. Su respiración profunda y sus gemidos sensuales resonaron en su cabeza toda la noche.

Cuando Wesley salió del baño después de darse la segunda ducha, Blair ya no estaba en su habitación. Miró la cama deshecha y puso una gran sonrisa al recordar lo que había sucedido hacía solo unos instantes.

Estaba absorto en aquellos recuerdos cuando su teléfono comenzó a sonar encima del escritorio. Fue una distracción desagradable, ya que interrumpió su ensueño sobre el hermoso momento que acababa de disfrutar con Blair. Se acercó al escritorio y tomó el teléfono.

Era Niles. Un momento de disgusto brilló en los ojos de Wesley. El idiota de su hermano siempre lo llamaba en los momentos más inapropiados.

"Wesley, ¿te desperté?", preguntó Niles cuándo contestó. Sin esperar una respuesta, continuó, "¿Podrías prestarme algo de dinero? Me he enamorado de una estrella, pero mi salario no me llega ni de lejos para intentar que salga conmigo. No necesito más que cincuenta mil dólares. ¿Te parece?".

"No. No te voy a dar nada de dinero", se negó Wesley sin la menor vacilación.

"¿Qué? ¿Por qué no? ¿Estás ahorrando para algo?", preguntó Niles obviamente decepcionado. Sabía que cincuenta mil dólares no eran gran cosa para su hermano.

"Sí, eso es, estoy ahorrando", admitió sin rodeos.

Una sonrisa malvada apareció en la cara de Niles. "He oído que un hombre que ahorra como un loco es un hombre enamorado. Hermano, ¿te estás portando mal conmigo para dárselo a una mujer? ¿Quién es la afortunada?", preguntó, aunque ya sabía la respuesta.

"¡Cierra la boca!".

"Vamos, Wes. Son solo cincuenta mil. Para ti eso no es nada. No seas tan tacaño. Avergüenzas a la familia Li".

Wesley se secó el cabello con una toalla. Suspiró y aceptó a regañadientes, "Está bien, veré qué puedo hacer".

"¡Muy bien! Ahora sí, así es como tiene que ser un hombre de la familia Li". Niles estaba emocionado y sonreía feliz.

"¿Cuándo me devolverás el dinero?", preguntó Wesley con severidad.

Niles se quedó boquiabierto. "Es la primera vez que me pides que te devuelva el dinero que me prestas...", dijo con tristeza. "Muy bien. Quizás e

del invierno, habría habido una larga cola.

Como no había que hacer cola, Wesley dejó que Blair se quedara en el auto y fue a la tienda él mismo. En poco tiempo, regresó con una bolsa de papel llena de castañas confitadas calientes.

A Blair se le hacía la boca agua. Abrió la bolsa y para su sorpresa, además de las castañas calientes, también había una manzana de haw frita con azúcar, papas fritas y otras delicias por el estilo.

El delicioso olor le hizo que Blair empezara a salivar. Le dio un mordisco a la manzana y dijo, "¡Es dulce! Oh, pero también es un poco amarga".

Wesley la miró. "¿No te gusta?".

Blair sacudió la cabeza. "Está bien. Solo un poco agria. Me gusta".

"Bien".

Al llegar al apartamento, Blair fue a la cocina y abrió la nevera. Quería ver qué ingredientes tenían porque quería cocinar algo para Wesley.

Este entró en la cocina y le puso una castaña pelada en la boca. "Come esto".

Mientras masticaba, le recordó, "Ya no peles más. Todavía están calientes". Las castañas estaban recién hechas y estaban bastante calientes. Ella había querido comérselas en el auto, pero se había rendido porque estaban muy calientes.

"No estarán tan dulces y deliciosas si se enfrían", puntualizó Wesley y se dio la vuelta para pelar otra.

Ella dejó de mirar el refrigerador mientras repetía sus palabras en su mente.

Miró la figura alta de Wesley y un sentimiento de calidez le recorrió el corazón. Este hombre podría ser tan cruel algunas veces, y otras en cambio, era increíblemente considerado. Era una especie de sentimiento de amor y odio.

Blair se ocupó de cocinar, mientras Wesley seguía dándole las castañas. Después de comer más de diez, Blair sacudió la cabeza y dijo, "Ya no más. Si me como todas las castañas, no cenaré".

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