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   Capítulo 689 La mimará para el resto de su vida

Respira Conmigo Por Bai Cha Palabras: 9231

Actualizado: 2019-12-03 01:49


Blair se quedó petrificada cuando oyó el grito indignado del novato. El grupo entero de soldados, incluido Wesley, también dejaron de perseguirla. Todos la estaban mirando.

Blair se giró para mirar al novato. "¿Es eso así? Díselo a tu jefe. Haz que deje de seguirme", dijo Blair fríamente. "¡No lo conozco!", añadió inmediatamente.

"¿Qué? ¿Es que no sabes quién es nuestro jefe? Serás ignorante", le soltó el novato.

"¡Cállate!", le ordenó Wesley con severidad.

El novato cerró la boca al instante. A pesar de que era obediente, todavía estaba confuso sobre cómo se comportaba su jefe con esta mujer.

En ese momento un soldado del grupo reconoció a Blair. "¡Ah! ¡Ahora me acuerdo! Ahora me explico que me resultara conocida su cara. La he visto antes".

"¿Dónde la conociste? ¿Quién es ella?", preguntó impaciente otro soldado.

"¡La vi en la pantalla del teléfono de nuestro jefe!". Su voz se apagó cuando vio que Wesley lo estaba fulminando con la mirada.

A su vez, Blair se ruborizó. Se preguntó por qué Wesley tenía su foto en el teléfono. ¿Había configurado su foto como la pantalla de bloqueo?

Wesley les dirigió a todos una penetrante mirada y ordenó, "Todos ustedes, regresen y pónganse a hacer extra de entrenamiento, ¡ahora mismo!". Luego volvió la mirada hacia el novato y le dijo, "¡Y usted, nada de actividades al aire libre hasta la próxima semana!".

El grupo se perdió de vista en solo unos segundos.

Blair y Wesley se quedaron solos en el camino, que ahora estaba en silencio. Él la tomó de la mano y le dijo, "Te acompañaré de regreso al hotel".

"No es necesario, coronel Li. No te preocupes por mí. Tómate tu tiempo para disfrutar de ese masaje de todo el cuerpo. No quiero estropearte tu relajación. ¡Adiós!". Su corazón se llenaba de ira y tristeza cuando acudía a su mente aquella otra mujer en los brazos de Wesley en el club nocturno.

Wesley mantuvo agarrada la mano de Blair. "No es lo que parece, de verdad. No puedo explicarte todo ahora, pero por favor, confía en mí. No pasó nada entre nosotros".

"¿Qué no pasó nada?". Blair lo miró a los ojos. "Vi con mis propios ojos cómo la abrazaste. ¿También a ella le prometiste cuidarla y protegerla hasta que encuentre un novio? ¿Igual que me lo prometiste a mí?".

Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Solo con pensar en eso se le rompía el alma.

Wesley quería decir algo que le devolviera la confianza, pero el dispositivo que llevaba a la cintura ya había sonado tres veces. Su tiempo se había agotado y tenía que marcharse.

Miró tiernamente a los ojos de Blair. "Tengo que irme. Por favor no le des más vueltas a este asunto. Nunca te he engañado, y nunca lo haré", dijo apresuradamente. "Termina lo que tengas que hacer aquí cuanto antes y regres

a él tratarla bien para el resto de su vida. En cuanto terminara esta misión, se comprometería a mimar a Blair para siempre.

Casi como un hábito, sacó su teléfono. Quería ver la foto de Blair que tenía guardada, pero se dio cuenta de que había escondido su teléfono en otro lugar. Hacía mucho que no había podido mirar la foto de Blair. Por suerte para él, la vio en persona e incluso pudo besarla. El beso ayudó un poco a que la extrañara menos.

Lo malo fue que no había tenido la oportunidad de acostarse con ella, ni una sola vez.

Regresó a la realidad y mirando a su alrededor, entendió en qué situación tan peligrosa se había puesto. Había sido afortunado de haberse encontrado con ella una vez. No quería tentar más a la suerte.

Wesley volvió a meter los regalos de Blair en la bolsa y lo escondió todo en un rincón secreto. Después de asegurarse de que nadie más lo encontraría, salió de la habitación.

Volvió con las mujeres con las que estaba y las encontró susurrándose cosas con otros hombres y los ojos llenos de lujuria.

Wesley actuó como si no hubiera visto nada y se apretó entre ellas. Las acercó a él y dijo, "Chicas, ¿de qué están hablando? Parecen que se están divirtiendo".

Llevaba trabajando de forma encubierta en la Ciudad D durante mucho tiempo y tenía que adoptar una identidad secreta. En su trabajo se veía obligado a interactuar con todo tipo de mujeres e incluso a flirtear con ellas. A pesar del contacto físico constante, ni una sola vez sintió nada por ellas. Con Blair era distinto, siempre sentía la necesidad de acercarse a ella, de tocarla, abrazarla y besarla.

No sentía nada parecido cuando estaba con estas mujeres, ni una sola vez.

Una de las mujeres le acarició el pecho mientras lo miraba con lujuria. "Wayne, ¿a quién llevarás a casa esta noche? ¿Seré yo? ¿O será Leila?".

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