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   Capítulo 20 Me da igual tu regla

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 7151

Actualizado: 2018-11-08 00:17

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ISBN: 978-1728946689


Está bien ... Pero acabo de pedir un vaso de cóctel, no puedo desperdiciarlo.

"¡Eso es pan comido!". Miguel lo bebió de un trago.

Al ver que Miguel bebió el vaso entero de cóctel, Lola sonrió suavemente. "Miguel, ahora pagarás por todo lo que has hecho, ¡bastardo sin cerebro!", pensó. Pero ... ¿Miguel también estaba pensando que ella era una tonta, cuando bebió el vaso de vino en aquel día? Ay...

Ella tomó el brazo de Miguel por iniciativa propia y los dos se dirigieron a una habitación de arriba.

Cuando Ramón llegó al bar, Lola se había ido. Él la llamó, pero Lola no contestaba el teléfono.

Sin embargo, en el bar vio a una pareja que se abrazaba caminando, después de pensar un poco, Ramón la siguió rápidamente porque la mujer se parecía a Lola desde atrás. Pero la muchedumbre le impidió avanzar. Cuando logró llegar allí, la pareja había desaparecido.

Lola llevó a Miguel a una habitación. Al entrar, Miguel la abrazó de inmediato. Su supuesto beso fue evitado por Lola.

"Vete a bañarte primero ..."

"No es necesario. No puedo esperar".

Miguel solo se sentía un poco mareado. Intentó mantenerse despierto antes de quitarse la ropa.

Al mirar al hombre que se estaba desnudando, Lola se puso nerviosa. Quería abrir la puerta y salir corriendo, pero el hombre la tomó de la muñeca y la arrojó sobre la cama.

Miguel comenzó a perder la cabeza. Aprovechándose de este momento, Lola se levantó rápidamente de la cama. Después de tranquilizarse, dio unos aplausos.

La puerta del baño se abrió silenciosamente. Tres personas salieron por la parte posterior de Miguel.

Uno de ellos dio un paso adelante y saltó sobre él. Miguel no sabía quiénes eran, pero no podía controlar sus movimientos.

"Bebé, ven aquí, te daré todo mi amor". Las palabras obscenas hicieron que Lola casi vomitara.

Todo estaba listo. Ella sacó su teléfono móvil, pero lo había puesto en modo silencioso. Tenía docenas de llamadas perdidas, pero no les prestó atención, y presionó directamente el botón de volver.

Abrió la cámara, sacó unas cuantas fotos de Miguel y los tres hombres, en las que se podía ver claramente la cara de Miguel. Después de tenerlo todo listo, se fueron.

Cerró la puerta. Se escuchaba la voz eufórica de Miguel dentro de la habitación. Al escuchar su voz, Lola casi vomitó. Aceleró los pasos hacia el ascensor y llegó a la planta baja.

Pero...

¡Maldición! ¡Cómo es que él está aquí!

Lola se puso a correr hacia el pasillo de salida de emergencia. La primera reacción del hombre fue salir corriendo detrás de ella.

Con solo unos pocos pasos, atrapó a Lola, que estaba a punto de bajar las escaleras. La mantuvo bajo control entre la pared del pasillo y su cuerpo.

Cuando él apretó su mano, Lola gritó por el dolor: "Duele. ¡Suéltame!"

"¿Soltarte? ¿Qué te dije? ¿Hum?" Jorge miró ferozmente a esta mujer intratable.

"Solo estoy...

Sólo estoy paseando por aquí... ¿Por qué te pones así?" Entendió bien quién era realmente la persona culpable, Lola no se atrevió a mirar a Jorge. Maldición. ¡Debió ser el "Tiburón" quien le informó!

"¿Dar un paseo?" "¿Pasear hasta la cama de Miguel?" "¡Lola, no sabía que eras la mujer de este tipo!"

Jorge aflojó su mano. Con ambas manos presionando contra la pared, atrapó a Lola entre sus brazos de manera autoritaria.

Lola no sabía lo que realmente sentía Jorge ya que su voz era demasiado normal.

"¡No me acosté con él!" Al pensar en las fotos que tomó hace un rato, se sentía alegre y decidió enviárselas a Rosa después de que llegara a casa.

"No, no

lo hiciste. Pero te atreves a drogar a un hombre. Lola, ¿no sabes las consecuencias?" Jorge se puso pálido, desprendiéndose de la frialdad, lo que hizo estremecer a Lola.

"No ha pasado nada ¡Además, también llamé a Ramón para que me proteja!"

En cuanto a Ramón. ¿Dónde está?

¡Dios! Como las cosas marchaban viento en popa, ¡incluso se olvidó de Ramón!

"¿Ramón te protegería? ¡Él también te está buscando por todo lado!" ¿Por qué no se dio cuenta de que esta pequeña mujer mentía tan bien?

"Jefe Si, déjame ir ... ¿Qué tal si vamos a casa?" Lola sonrió, intentando cambiar el tema.

Jorge besó sus labios, con sus manos acariciándola.

"¡Me da igual tu regla, haré el amor contigo aquí mismo!" Lo que dijo hizo que los pies de Lola temblaran. Lola quiso hablar algo.

Pero, enseguida Jorge le cerró boca de nuevo y esto hizo que Lola no pudiera decir ni una sola palabra. Lola utilizó todas sus fuerzas para quitarlo de encima pero no lo podía conseguir. Estaba tan asustada que comenzó a llorar y al mismo tiempo negó con la cabeza: "No, ¡aquí no!¡Ahora no! 2

Ella se arrepintió de todo.

Jorge la soltó suavemente después de morderle los labios. Al ver la cara asustada de Lola, Jorge se tranquilizó un poco, "Esto sólo es un aviso, la próxima vez no acabará así..."

Tras escuchar su aviso, Lola afirmó con la cabeza indicando que la próxima vez le haría caso.

Después de tranquilizarse un poco, Lola llamó a Ramón, diciéndole que había venido su esposo a recogerla y que lo invitará a comer algún día para recompensarlo.

Jorge mandó al asistente Sánchez para que volviera a la compañía primero y él llevó a Lola en el Maserati.

Durante el camino, Lola no estaba nada contenta. Se frustró más aun pensando que Jorge la estaba controlando demasiado. "¿Qué hago? ¡Tengo que revelarme!"

Después de entrar en la habitación, Lola entró al baño mientras que Jorge se quedó esperándola durante 10 minutos. Tras salir del baño, Lola se subió a la cama... "Tú... ¿No duermes?" Lola preguntó mirando al hombre.

"¿Me estás invitando a subir a la cama contigo?" Él sacó el móvil del bolsillo y revisó la hora.

"........ ¡Como quieras!" Lola se metió dentro de la manta, tapándose la cabeza y no le hizo caso

Jorge se acercó a la cama y agachó la cabeza para decirle. "Si vuelve a pasar lo de hoy sin decirme nada, te juro que nunca saldrás de esta habitación"

"¿Por qué lo dices tú?" "Tengo derechos" Lola sacó la cabeza bruscamente, sin darse cuenta de que Jorge estaba a su lado y le dio un cabezazo en la barbilla de Jorge.

"¡Lola! ¿Puedes ser un poco más madura?" Aun así, acarició la cabeza de Lola cariñosamente.

Ella se quedó sin palabras, y creía que era la culpa de Miguel porque fue él quien se acercaba a ella. "Me lastimaste la cabeza, ahora tengo una conmoción cerebral. ¡Me tienes que pagar los gastos médicos!" Lola gritó exageradamente.

"Ok, está bien, ¡te pagaré!" Jorge tapó la boca de Lola con la mano, y no la soltó hasta que casi se ahogó.

Lola lo pateó fuertemente, pensando "Por qué siempre tienes que meterse en mis planes de venganza".

Jorge se levantó, apagó las luces y se marchó del cuarto. Cuando ya estaba en su auto, se dio cuenta de que la luz del cuarto de Lola se volvió a encender. "¿Eh?" "¿Tiene miedo de la oscuridad?" Jorge lo suponía.

Lola dio un suspiro al escuchar el ruido del coche.

Pero ¿A dónde irá Jorge tan tarde? ¿No había mandado al asistente Sánchez para que volviera a la compañía? ¿Irá a la compañía también para seguir trabajando? ¡Vaya trabajo más duro!

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