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   Capítulo 371 Sólo somos simples extraños

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 9681

Actualizado: 2019-03-08 14:20


Después de la llamada de la señora Du, él le recordó que debía cuidar de Lola y no dejarla hacer nada. Jorge más aliviado, colgó el teléfono y decidió irse temprano a casa esta noche.

Lola llevó a Estrella de compras, así que aprovecharon para cenar afuera.

Regresaron a la mansión alrededor de las ocho de la noche y a decir por el silencio del interior de la casa, Lola supuso que Jorge aún no había regresado.

Debido a su brazo herido, apenas podía moverse, aún así ayudó a Estrella a bañarse y llevarla a la cama. Cuando por fin se durmió, eran casi las 10 de la noche. .

Silenciosamente se deslizó de la cama de Estrella y salió de la habitación. La habitación de Jorge estaba completamente a oscuras al igual que su cuarto de estudio. Tal vez aún no había llegado.

Pasó por la habitación y estaba llena de sus fotografías. Cuando Lola miró más de cerca, notó algunas fotos nuevas en las que podía ver a Estrella jugaba alegremente en su escuela.

Después de ver todas las demás fotos, salió de ahí y cerró la puerta. Luego de un rato, alcanzó a distinguir el sonido familiar de un motor de automóvil., el sonido provenía de la planta baja.

Debía ser el carro de Jorge. En cuanto supo que Jorge había llegado a casa, el corazón de Lola comenzó a latir rápidamente. Corrió a la habitación de Estrella, se acostó a su lado, la abrazó y cerró los ojos.

Jorge entró dando pasos agigantados, de inmediato subió corriendo las escaleras sin siquiera soltar el saco que colgaba de su brazo.

Abrió la puerta de la habitación de Estrella, estaba totalmente en silencio, como era de esperarse.

Lola y Estrella se abrazaban y dormían juntas, una escena que él quería ver desde hace mucho y por fin estaba encantado de poder hacerlo. El solo hecho de verlas juntas hizo que su estrés y agotamiento desaparecieran.

Mientras pudiera ver esto cada noche, a él no le importaría trabajar noche y día.

Enseguida se acercó a ellas, se inclinó y besó a las dos mujeres de su vida. Al instante, Lola reconoció la esencia familiar de Jorge, que terminó por impregnar toda su nariz. Lola, a pesar de fingir estar dormida, no pudo evitar parpadear.

Jorge aprovechó rápidamente echó un vistazo al brazo de Lola, seguía cubierto de yeso, esperaba que mejorara pronto. Bien podría volver a su habitación y ducharse primero. Jorge pensaba para sí mismo.

La puerta se cerró suavemente y Jorge salió de la habitación, por lo que Lola se sintió un poco más tranquila. ´Pero, ¿qué estará haciendo Jorge? ¿Se habrá ido a trabajar o directo a la cama?´ Podía sentir que Jorge ya estaba cansado, después de tantos problemas con la empresa, era lógico que si lo estuviera...

Estuvo sumergida entre pensamientos por casi media hora, finalmente, se levantó de la cama y decidió salir a dar un paseo por toda la mansión.

Desde afuera, la puerta nuevamente se abrió, al escuchar el sonido, Lol

appé juntas, Estrella tomaba la cuchara y le daba primero a Lola, para después ser ella quien tomara la segunda cucharada...

Y cuando algo caía al suelo, Estrella se adelantaba a recogerlo.

Estrella le decía cosas dulces a Lola constantemente: "Mamá, te quiero mucho." ; "mamá, eres hermosa como una princesa." ; o "mamá, eres increíble." ; el corazón de Lola se derretía cada vez que escuchaba palabras dulces salir de los labios de su hija.

Ella había estado lejos de Estrella por muy poco tiempo, pero parecía que había sido una eternidad, Estrella había crecido mucho desde entonces.

En la cena, Estrella tomó un poco de comida con su tenedor y la puso en el plato de Lola. "Mamá, se que aún te duele el brazo, así que déjame cuidarte." Sus palabras llenas de consideración y amor casi hacen llorar a Lola.

Mientras la institutriz se encargaba de bañar a Estrella esa noche, Lola se acercó a la bañera a jugar con ella. Pero Estrella había dejado de ser un bebé, ya no jugaban, básicamente solo platicaban.

La institutriz se fue después de haber acostado a Estrella y haber limpiar el baño.

Después de darle vueltas al asunto, Lola se animó a preguntarle: "¿Papá pasó tiempo contigo? ¿Ha estado jugando contigo últimamente?" Ella sabía lo ocupado que estaba Jorge en estos momentos, sin embargo, no quería que bajo ningún pretexto Jorge ignorara a Estrella, y menos por su trabajo.

Con una voz tan seria, Estrella asintió y respondió: "Papá vino a verme todos los días. Aunque este ocupado, él siempre me llama, es realmente un papá genial."

La respuesta de Estrella tranquilizó el corazón de Lola y le dio poco de paz. Después de acostar a Estrella, fue a tomar un baño.

Mientras se relajaba en la bañera, Lola suspiraba y reflexionaba en cómo pasaba el tiempo volando. Ya habían pasado dos días desde su llegada a la mansión de Jorge, el tiempo simplemente volaba cuando estaba cerca de Estrella.

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