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   Capítulo 395 Sentirse sola

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 11527

Actualizado: 2019-03-12 00:51


"¿Cómo te encuentras? ¿Te sientes mejor ahora?" Con suavidad le dio una palmadita en la espalda mientras miraba preocupado a Lola.

Lola solo negó con la cabeza y respondió: "Estoy bien, no te preocupes. Solo deben ser las típicas náuseas matutinas. Oh..." Ella suspiró con cierto pesar. Eso significaba que al menos durante dos meses, dejaría de comer carne.

Cuando estaba embarazada de Estrella, había evitado la carne para aliviar sus malestares.

Su respuesta dejó más tranquilo a Jorge. Gracias a Dios, el vómito de Lola solo era un síntoma de embarazo, nada que preocuparse.

Después de despedirse del gerente del restaurante, Jorge pagó la cuenta y llevó a Lola a descansar un poco.

Jorge la escuchó vomitar en el baño, pero no podía pensar en algo que pudiera ayudarla. Él sentía una gran impotencia. Con una cara pálida, prefirió llamar a Sánchez para que lo ayudara.

Después de saber cuál era el problema, de inmediato Sánchez salió a comprar algunas bebidas y bocadillos para aliviar los malestares de Lola.

Después de vomitar, Lola se lavó las manos e intentó refrescar el semblante afligido que tenía, aunque vomitar la hizo sentir mucho mejor.

Terminó de enjugar su boca y salió del baño. Entonces vio a Jorge, caminando por toda la habitación más nervioso que nunca.

Ella sonrió y pensó que esto era solo el comienzo. Si Jorge supiera que esto no era nada, que los próximos dos meses serían los más difíciles de superar. Así que Jorge no debería preocuparse mucho por ahora.

"Estoy bien. Deja de caminar así, me pones nerviosa. ¿De acuerdo? No estés tan nervioso."

Jorge de inmediato la llevó a la cama y le preguntó con un cierta preocupación: "¿Cómo estás? ¿Qué quieres algo de comer? ¿Quieres que te lleve al hospital? Por favor, dime lo que necesitas, lo que sea."

En sus ojos se podía notar la preocupación e impaciencia de no poder ayudarla. Ella rara vez veía esto en él.

Ella se inclinó ligeramente a su lado, sostuvo sus manos con un gesto afectusos y negó con la cabeza. "Jorge, estoy bien, esto es muy normal durante el embarazo. Te dije que no te preocuparas demasiado."

"Me parece difícil imaginar cómo fue que superaste todo esto cuando estabas embarazada de Estrella." Él cubrió sus manos con las suyas... hacía un poco de frío. Le preocupaba que ella pudiera enfermarse o que ya lo estuviera. Así que la metió en la cama y la cubrió con las sábanas.

"Estás sobreestimando el dolor, solo son malestares matutinos. No es gran cosa, de verdad. Cuando estaba embarazada de Estrella, solía comer comidas picantes todo tiempo para aliviarlo." Se dice que el comer comida picante hará que una mujer dé a luz a una niña, mientras que la comida ácida apunta a un niño. Muchas personas creían que ese dicho era real. Por ejemplo, esa vez a Lola le gustaba comer comida picante durante el embarazo y dio a luz a Estrella, De verdad Lola amaba la comida picante. Cuando regresó y paso su embarazo en la casa Li, su madre había reemplazado la mitad de los platillos para satisfacer todos sus antojos. Un día mientras la familia Li comía, Manolo al probar el platillo, sintió que su lengua ardía por el chile, casi lloraba de dolor, pero ella sin problema pudo comerse todo lo que encontró.

Lola esbozó una sonrisa al recordarlo, Porque cuando ella regresó a casa, todos eran muy amables y se preocupaban por ella. El embarazo la hizo muy malhumorada, pero toda la familia simplemente toleró su m

Lola y miró con cariño a la hermosa mujer que dormía a su lado.

Se dio la vuelta, tomó el teléfono de la mesa y le envió un mensaje de texto a Sánchez por WeChat: "Contrata a los dos mejores cocineros de la cocina de Sichuan ahora mismo y envíalos a la mansión del País C".

Además, también debía acelerar la construcción de la habitación de los niños, quería tener todo preparado antes de tiempo.

Después de arreglar todos lo que faltaba, apagó su teléfono y se quedó dormido con Lola entre sus brazos.

Lola tuvo una pesadilla, Jorge y Yolanda estaban desayunando juntos en la villa de Fuente Perla, se les veía tan felices. Ella simplemente se sentó en una esquina, mirándolos sin poder hacer nada. En el sueño, ambos se veían a los ojos y sonreían con tanto amor que Lola no pudo soportarlo.

Una escena en su pasado estaba ocurriendo de nuevo... Yolanda le dijo con arrogancia: "Lola, Jorge es mío, no significas absolutamente nada para él".

Luego Cherry se acercaba y sostenía el brazo de Jorge cariñosamente. "Jorge también será mi hombre, no significas absolutamente nada para él".

Ella trató de sujetar Jorge y alejarlo de Yolanda y Cherry, pero de la nada, él simplemente desapareció.

En ese instante, Lola despertó. Había un gran silencio en la habitación, solo se podía escuchar el sonido de las olas del mar.

Jorge no estaba a su lado. De repente, comenzó a sentirse sola, como si todos los momentos felices que acababa de tener con Jorge hubieran sido solo un sueño.

Esa idea la aterró y entró en pánico. Rápidamente se levantó de la cama y comenzó a gritar: "¡Jorge! ¡Jorge!" En su voz se podía notar el miedo y la ansiedad.

Jorge inmediatamente dejó todo en lo que estaba trabajando, se levantó del escritorio y corrió hacia la habitación.

Cuando entró, vio la cara pálida de Lola y sus ojos llenos de preocupación. Jorge preguntó con ansiedad: "¿Qué pasa, cariño? ¿Te sientes enferma otra vez?"

La presencia de Jorge borró todas las preocupaciones de Lola en un segundo. Ella no contestó, solo tomó a Jorge entre sus brazos tan fuerte como pudo. Así era como ella se sentía segura, entre sus brazos.

"¿Dime qué pasó? Cariño, dime por favor..." Jorge trató de consolarla. Pudo sentir su pánico y su cuerpo temblando. Él la abrazó más cerca de él.

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