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   Capítulo 428 Ya no podía esperar

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 7337

Actualizado: 2019-03-18 00:21


Las palabras de Chuck golpearon duro e impactaron a Jorge. Lo agarró por el cuello, lo miró a los ojos y le dijo bruscamente: "¿Qué quieres decir con 'respirar su último'...? ¡Dijiste que tenía veinticuatro horas!''.

Yonata inmediatamente lo arrastró lejos de Chuck. El doctor estaba tan molesto como él. "Ella, quizá, no pueda ser capaz de salir adelante", dijo Chuck con tristeza. Como médico, vio muchas vidas ir y venir, pero le era muy difícil soportar la pena de su buen hermano y la muerte de... la mujer de la que había estado enamorado antes...

Jorge lo empujó de manera salvaje y corrió hacia la unidad de cuidados intensivos. Se inclinó sobre ella y la miró con ansiedad. Estaba tendida en la cama, aún inconsciente.

Sus ojos se enrojecieron. "¡Lola Li! ¡Despierta! ¡Despierta, por favor! ¡No puedes seguir tendida allí!''. Lloró, con agonía en su voz. Tomó su mano inerte. ¡Ella se veía tan frágil!

Chuck se acercó a él y lo tomó del brazo. Lo consoló e intentó reconfortarlo: "Jorge, cálmate''.

"¿No dijiste veinticuatro horas? ¿Por qué no sería capaz de recuperarse?''. Rugió de manera muy histérica.

Quizá, se despertaría pronto. Tal vez, no. Entonces, dormiría para siempre...

¿Tal vez...? Necesitaba estar seguro. ¿Quién lo podría confirmar? Necesitaba que ella estuviera bien. No iba a poder soportar perder a su mujer.

"Lola Li, tienes tres hijos. No puedes simplemente dejarlos. No puedes. ¡Te lo estoy advirtiendo!'', dijo muy enojado. Pero Lola, no respondió.

Chuck lo sostuvo por el brazo. No quería que hiciera nada loco.

Intercambió miradas preocupadas con Manolo y Yonata. Entraron en la unidad de cuidados intensivos para sacarlo de la habitación.

"Tranquilízate, Jorge. Vamos a esperar. Todo estará bien'', dijo Manolo y lo intentó calmar. Lo obligaron a sentarse en el banco y lo mantuvieron allí para que no se levantara.

Él cerró los ojos e intentó calmarse, pero no lo logró.

"Jorge, ella no dejaría a los niños. Confía en Lola''. Manolo lo dijo con tanta confianza como pudo, aunque él mismo, no estaba seguro.

¿Esperar? ¡No podía esperar más! Su mujer estaba muriendo. ¿Cómo podía quedarse sentado allí y esperar?

Se puso

aban juntos, con Jorge. Parecían muy nerviosos y estaban tristes... Más y más caras aparecían a su lado...

En el pasillo del hospital, Manolo cruzó los dedos frente a su pecho y rezó frente a la ventana. "Que Dios la bendiga, por favor... Por favor, que la bendiga... Por favor, que se despierte...'', murmuró suavemente una y otra vez.

Laura se sentó en el banco con su hija en brazos. Miró a su marido y sintió mucha pena por él.

La puerta de la unidad de cuidados intensivos aún estaba cerrada. ''¡Vamos, Lola! Todos te estamos esperando''. Dijo en silencio, deseando que esa puerta se abriera.

En la unidad de cuidados intensivos, Jorge se quedó junto a Lola. Le apretó la mano con fuerza.

Podía sentir su respiración y su pulso que era cada vez más débil en esos momentos.

No, por favor no... Su corazón tenía tanto dolor que casi no podía respirar.

''Lola Li, ¿cómo te atreves a dejarme? ¡Estás en un gran problema ahora!''. Él la traería desde donde sea, incluso si eso significaba el fin de la tierra.

Angie estaba junto a la cama con vendajes estériles. Ella una y otra vez, persuadió a su hija: "Lola, mamá está aquí. Despierta y mírame. Por favor, no te vayas...". Sollozaba y parecía que se ahogaba.

"Lola, ¿quieres que viva con esta culpa? ¿Por qué eres tan cruel?''. La interrogó Jorge. Las lágrimas brotaron de sus ojos. Le debía demasiado. ¿Cómo podría reparar su error? ¿Por qué no le dio la oportunidad de compensarla?

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