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   Capítulo 468 La supervivencia era la primera opción

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 7363

Actualizado: 2019-03-25 00:11


Cuando Lola y el lobo estaban atrapados allí, se asustó mucho porque no podría luchar con tantos animales a la vez y dijo: "¡Señor Lobo, ¡por favor, déjame ir!''. Le rogó a los dos lobos que estaban frente a ella.

No le importaba si podían entender lo que decía o no y siguió hablándoles: "Verás... no te maté hace un momento. Así, por favor, solo devuélveme el favor. Tengo que atender a mis padres, abuelos y también a mis tres pequeños... Señor y señora Lobo, ¡por favor, déjenme ir!''. Se inclinó hacia ellos con las manos dobladas muy fuerte.

En esa situación, ¡la supervivencia era la primera opción!

Funcionó. No le hicieron daño. Lola estaba muy contenta. Sabía que los lobos eran animales feroces y que cazaban a su presa en el momento en que la vieran.

"¿Están satisfechos? Creo que esa es la única explicación'', pensó Lola.

"Señor y señora Lobo, por favor, déjenme ir. Si lo hacen, les traeré algo de comer''. No sabía si los lobos podían entenderla o no.

Después que dejó de hablar, en medio minuto, el lobo que estaba mordiendo sus pantalones aflojó su mordida.

Lo mismo sucedió con el otro, que mordía su abrigo militar.

Lola se sorprendió y dijo con las manos juntas: ''¡Muchas gracias, Señor y señora Lobo!". Se dio vuelta y escuchó disparos que provenían de la entrada de la cueva. ¡Alguien estaba a punto de disparar!

"¡Deténgase! ¡Por favor, no lo haga!". Lola no podía ver quién era. No importaba a quién apuntaba el arma, simplemente no quería que disparara.

Después de asegurarle que no haría más movimientos, levantó su linterna para ver quién era y descubrió que era Jorge.

Llegó rápido en el momento en que la vio. Pero, cuando vio a los lobos a su lado, se aterrorizó.

Levantó el arma de nuevo. "¡Cariño, no les hagas daño!". Lola lo detuvo de nuevo.

Jorge estaba confundido y mientras la miraba fijamente, le preguntó: ''Lola, ¿estás bien?". Continuó con su arma en la mano y avanzó rápidamente.

Cuando estaba afuera, solo pensaba en ella y cuando la oyó llorar, se aterrorizó.

Sin embargo, estaba rodeado de muchas personas y no podía deshacerse de ellos tan rápido.

Se puso más ansioso cada segundo. Logró librarse de ellos rápidam

és de esta cruel escena, Yonata también, vio a Lola, que quería controlar a sus lobos y dijo: "Lola, mi brazo todavía duele mucho. ¡Ven, por favor, fíjate como está!''.

Escuchó esto y Lola, rápidamente lo ayudó a caminar hacia la fogata que ahora estaba encendida nuevamente.

"Hermano, ¿estás bien? Déjame ver''. Yonata apenas tenía cubierta la herida que aún sangraba y no tuvo tiempo de aplicar ni tomar ningún medicamento.

Le dijo a Lola: ''Tú y Wang, vayan por algunas medicinas''. Wang, era uno de los guardaespaldas, que también resultó herido durante la pelea.

Lola se levantó de inmediato y dijo: ''Está bien, hermano, ¡espérame!". Mientras que Lola fue en busca de las medicinas, los lobos ya habían devorado el cuerpo de otro hombre muerto.

Después de que regresó, repartió todos los medicamentos y utensilios de desinfección que encontró, a todas las personas a su alrededor. Todos resultaron heridos, pero tres de ellos, estaban bastante grave. Llegó el amanecer y salieron hacia Mando Bay.

"Hermano, déjame cuidarte''. Lola recogió los hisopos y ungüento que se prepararon en el Hospital Privado de Sans. Abrió el desinfectante y metió un hisopo en él.

Pero, justo cuando levantó la mano, Jorge se acercó.

"Vete a dormir'', le dijo. El sol estaba a punto de salir y se había quedado despierta toda la noche.

Antes de que Lola tuviera la oportunidad de decir algo, Yonata dijo: "Ahora, ve y descansa. No tenemos tanta prisa hoy''.

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