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   Capítulo 638 Cuide su comportamiento

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 7263

Actualizado: 2019-04-17 00:07


Se podía decir que Milanda tuvo una gran fiesta de cumpleaños, con un excelente ambiente rodeado de muy buena compañía.

Cuando terminó la fiesta, Vincente y Violeta despedían a los invitados. Samuel estaba recostado con pereza en una silla mientras observaba en secreto a Luna jugar con su hijo.

Al darse cuenta de que la mayoría de los invitados se habían ido, Luna tomó a su hijo y caminó hacia la puerta sin dirigirle la palabra a Samuel.

"¡Espera!"

La voz de Samuel hizo que Eric, Emma y Luna, quienes estaban en la puerta, se detuvieran de inmediato.

Eric y Emma miraron a Luna y supieron que era a ella a quien le hablaba.

Así que ellos siguieron su camino. Luna se fue detrás de ellos aunque sabía bien que a quien le había hablado Samuel era a ella.

Milanda venía de afuera y vio a Gerardo del abrazo de Luna, "Luna, ¿te vas a llevar a Gerardo?".

"Sí, abuela. Me tomé el día libre y quiero llevar a Gerardo a una excursión".

Luna había pedido permiso para la fiesta de cumpleaños de Milanda un día antes.

Luna susurró al oído de Milanda y sonrió. "Está bien, ¡diviértanse!".

Al oír esto, Luna se preparó para irse con Gerardo.

"Abuela, Gerardo también es mi hijo. Luna, no has pedido mi permiso", dijo Samuel, levantándose de la silla, se fue a cerrar la puerta de la sala.

Luego se puso de pie contra la puerta con los brazos cruzados. Miró a su abuela y a su hijo, evitando el contacto visual con Luna, cuya expresión era de molestia.

La cara de Milanda se enojó y regañó a Samuel: "No seas tan malo. Luna es la madre de Gerardo. ¡Compórtate como un adulto!".

No dijo ni hizo nada como si esas palabras no fueran para él, "Luna, puedes ir a donde quieras, pero Gerardo se queda aquí".

Luna no entendía por qué Samuel sólo le hacía las cosas más difíciles. La noche anterior, la había estado abrazando y besando, pero ahora estaba siendo borde. Ella se preguntaba si él padecía de bipolaridad o algo.

"Samuel, ¿a qué te refieres?", preguntó Luna lanzándole una mirada de enojo.

Samuel tomó a Gerardo de sus brazos y se lo dio a Milanda. Luego abrió la puerta y la sacó del salón.

La llevó a una sala privada vacía

egado al de ella.

"Me ignoraste desde el momento en que llegaste. Luna, ¿por qué me tratas así? ¿Cómo te atreves a tratarme así?". Ser ignorado hacía que un hombre se sienta mal.

Entonces, ¿era esa la razón por la que se había enfadado? ¿Acaso se sentía despreciado?

No había ninguna razón para que ella fuera amable con él. Sólo era enojo lo que ella podía sentir por él.

"En realidad, no nos conocemos tan bien".

"¿Que no nos conocemos tan bien?". Samuel se rió muy fuerte, como si nunca hubiera escuchado algo gracioso en su vida.

Su risa hizo que Luna se sonrojara. Cuanto más se reía, ella más se sentía burlada, como si ella estuviera diciendo algo irrazonable.

"Deja de reírte". Ella tenía la intención de taparle la boca con la mano para detenerlo, pero sus manos estaban entrelazadas con las de él.

"Samuel, ¡deja de reírte o te morderé!".

Un destello de diversión apareció en sus ojos cuando dejó de reírse. Puso su boca cerca de su oído y ronroneó, "Siéntete libre de morderme ahora".

¡Este hombre tenía una habilidad increíble coqueteando con ella!

No podía soportarlo más. Ella golpeó su pecho con sus puños con timidez.

Samuel bajó su cabeza y la besó de nuevo, soltando sus muñecas y colocando las manos alrededor de su cintura.

Cinco minutos después.

"¡Ahora dime que lo sientes por haberme ignorado!".

Luna bajó su cara para que Samuel no pudiera ver su expresión y murmuró: "Lo siento".

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