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   Capítulo 689 Volver de la muerte

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 10045

Actualizado: 2019-04-27 00:17


Luna había pensado en llevarse de regreso a Irene, pues sentía que podría causar más problemas.

Sin embargo, Anna le pidió que dejara a Irene un poco más. A pesar de tener algunas dudas, Luna finalmente aceptó.

"¡No te preocupes! Irene se ha portado bien desde que llegó, además es una niña muy adorable". Anna, que parecía tener ya varios meses de embarazo, salió de la sala de estar. Ella miró con gusto a Irene, quien estaba acurrucada en los brazos de Luna.

Irene era una niña de sólo tres años de edad, obediente, inteligente y adorable.

Anna realmente esperaba que el bebé que venía en camino fuera tan lindo y encantador como Irene.

"Muchas gracias Anna, eres muy bondadosa y atenta, en verdad apreció todo lo que has hecho por nosotras". Desde el fondo del corazón, Luna sentía mucho dejar a Irene en manos de una mujer embarazada. Definitivamente sabía que para cuidar a una niña de su edad, se necesitaba mucha energía y paciencia.

Por lo que Luna pensó que era necesario decirle a Samuel de Irene tan pronto como posible.

"Dime, ¿por qué siempre me dices gracias? ¿Acaso no me consideras tu cuñada?" Anna lo dijo burlonamente, mientras Luna tomaba en brazos a Irene.

Anna no tenía la necesidad de cuidar a Irene todo el tiempo. Ya que sus criados se encargaron de cuidarla. El único especial que tenía que hacer ella misma era sólo jugar con la niña.

"¡Claro que sí, eres la familia más cercana que tengo!" Luna mencionó con singular alegría. Luna siempre consideró a Anna como su mejor amiga. Habían compartido tanto tiempo y experiencias juntas, incluso antes de que se casó con Samuel.

"¡Muy bien! ¡Perfecto! Así que, deja las formalidades, no son necesarias".

Anna, quien había preparado frutas en rodajas, les llevó a la sala y con un gesto les invitó que se sentaran en el sofá.

"¿Cómo está Leandro? ¿ha estado muy ocupado últimamente?" Luna preguntó, mientras le daba una pieza de mango a Irene. Inmediatamente después de preguntar, de manera inconsciente puso sus ojos en las escaleras del segundo piso.

"Con otro hijo en camino, sin duda, Leandro tiene que trabajar más para poder darle de comer a este bebé". Anna respondió con un tono irónico.

De inmediato Luna se dio cuenta de que Anna bromeaba, así que, defendió a su hermano, "Vaya, vaya, en verdad nunca estás satisfecha. Leandro se ha convertido en uno de los hombres más ricos y poderosos del país. Dime, ¿aún no es suficiente?"

Las palabras de Luna hicieron que Anna soltara una carcajada. "Claro que sí, estoy muy feliz y más satisfecha que nada. De hecho, le sugerí a Leandro que no trabajara demás, y que se relajara un poco más. Pero su compañía le exige cada vez más tiempo y trabajo, y él tiene que cumplir".

Luna asintió. Repentinamente, le cruzó un idea por la mente. "Anna, dime, ¿Leandro ha cambiado de alguna manera su forma de ser?"

Leandro tenía una reputación un poco cuestionable, de hecho era conocido por ser un mujeriego y ella lo sabía sin duda alguna.

Desde si

depresión, la cual no supo sobrellevar y finalmente lo llevó también al mismo destino, el suicidio.

Anna caminó hacia Luna y Julietta con cierta curiosidad, y pudo notar que las dos mujeres se abrazaban con cierta complicidad.

'¿Quién será esa mujer? Parece que Luna de verdad la conoce. No entiendo, si ella vino buscando a Leandro, ¿por qué está llorando sobre el pecho de Luna? Anna estaba desconcertada.

"¿Por qué están afuera?, Luna, pasad por favor". Anna les hizo un gesto invitándolas a entrar a la casa, mientras veía a Julietta en un mar de lágrimas.

Julietta limpió su rostro y sus lágrimas en cuanto escuchó a Anna, y no pudo evitar mirarla.

"Anna, me gustaría hablar con ella de algo importante. Dame un momento, entra por favor, estaremos ahí en uno o dos minutos". Luna comenzó a sentir un dolor de cabeza con sólo imaginar lo que iba a suceder. 'Dios mío, ¿y ahora qué voy a hacer?' Luna pensó detenidamente.

Ella sabía todo de estos, presenció desde el inicio de la relación de Julietta y Leandro, y conocía cada detalle entre ellos.

En esa época, ella tenía aproximadamente once años. Incluso sus padres sabían el amor que se tenían Julietta y Leandro. Era muy común que Julietta los visitó, siempre fue encantadora con Luna, quien llegó a tratarla como a una hermana.

De inmediato, Julietta pudo intuir que había una gran posibilidad de que Anna fuera la cuñada de Luna y naturalmente, la esposa de Leandro. Su rostro se puso pálido, sin embargo, había imaginado que podía encontrarse con una situación así mucho antes de venir. Su pecho se llenó de una profunda tristeza.

Minutos después, Anna se lamentó por no haber entrado cuando Luna le dijo.

Mientras tanto, con su mano acariciaba todo su vientre y miraba con cierta preocupación a Luna y a Julietta. "Luna, el frío es horrible. Además parece que ella no se encuentra bien. Se debe estar congelando aquí afuera".

Luna comenzó a angustiarse, no sabía que hacer. ¿Debería invitar a pasar a Julietta?

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