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   Capítulo 755 ¿Por Qué Siempre Te Negas a Ayudarme Cuando Me Encuentro en Problemas

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8529

Actualizado: 2019-03-27 00:17


Durante los recesos, Bill corría hacía un grupo que practicaba rutinas de entranamiento militar no muy lejos.

Saludó al Oficial Militar; quien dirigía el entrenamiento y le dijo: "Primo Martín, ¿puedes venir por favor?"

Después de haber volteado a ver con seriedad a Bill; quien sonreía muy exagerado, Martín gritó con autoridad al grupo de jóvenes que entrenaba: "¡Formen filas!"

Más de veinte miembros del grupo militar se formaron ordenadamente en tan sólo un minuto.

"Tomen un descanso de 5 minutos en sus lugares." "¡En descanso!"

Mientras tanto Bill esperaba a Martín debajo de un árbol. Así que Martín se quito su sombrero militar y le dijo: "Bill, ¿sabías que no puedes interrumpirme durante el entrenamiento? Dado que esta es tu primera vez, no tendrás que correr los 10 kilómetros como castigo. ¡Te dejaré ir solo esta vez, pero no lo vuelvas hacer!"

"¡Sí, Martín!" De inmediato Bill se puso en firmes e hizo un saludo militar mostrando respeto a Martín. Su serio comportamiento hizo que Martín sonriera en su apiñonada cara.

"Bueno, ¿qué es lo que pasa? Dime, ¡rápido!"

Mostrándose ansioso Bill sacó un sobre de su bolsillo y se lo dio a Martín y le dijo: "¿Martín, podías hacerme un favor?"

Bill se sentía muy deprimido porque no podía tener comunicación con nadie, debido a que su abuelo le había confiscado su teléfono celular durante su estancia militar. Únicamente podía comunicarse con la gente de afuera mediante este tipo de comunicación un poco pasada de moda.

Después de darle un vistazo, Martín tomó el sobre militar.

"Te pido que me ayudes hacerlo llegar a Irene, ella trabaja en el Grupo SL." Bill no tenía la oportunidad de usar su teléfono celular ni mucho menos salir de la zona limitar, debido a la estricta vigilancia al que había puesto su abuelo.

Sin embargo Martín, quien había sido promovido a Teniente Coronel, podía salir del campo, incluso también podía ir fuera del área de vigilancia sin supervisión de alguien.

"¡No te ayudaré!" Y le devolvió el sobre a Bill.

"¡Qué tipo tan desagradable! ¡Cómo se atreve a pensar que sería su mensajero y encima de todo me pide que se lo envíe a una mujer!"

"Martín, soy tan desdichado, ¿por favor ten poquita piedad de mi?" En caso de que tu futura cuñada se llegaría a salir con otros, ¿podrías por favor por lo menos traerla a verme por solo una vez?" El abuelo de Bill había confiscado su teléfono celular así que no podía comunicarse con Irene; lo cual lo hizo ponerse furioso.

Afortunadamente, conoció a Estela, quien acababa de ll

directamente y se le aferró.

De la misma manera que lo hizo con Daniel, se colgó de su cuello y se trepó sobre su cuerpo, asustada de que el Samoyedo la pudiera morder.

Martín acababa de salir del auto, por lo que se quedó inmóvil y sorprendido al no saber qué estaba pasando. Así que dejó que Irene se quedaría aferrada a su cuerpo gritando.

Martín tocó la suave piel de Irene y olió su dulce aroma.

El pequeño y delicado cuerpo de Irene ahora se encontraba en los brazos de Martín y lo miraba con los ojos hermosos y grandes de asombro.

Tenía una nariz bonita y afilada y sus labios rojos se encontraban ligeramente abiertos. Martín siempre se había mantenido alejado de la mujeres, pero en ese momento parecía haberse enamorado de ella, mirándola con una dulce y tierna mirada.

Inconscientemente la tomó su cintura delgada y esbelta, e incluso podía levantarla con una sola mano dado que ella pesaba poco.

Al ver esto, los ojos de Daniel se llenaban de coraje y le grito al Samoyedo: "¡Kelsen!" El Samoyedo continuaba ládrandole a Irene pero en ese momento corrió de regreso a Daniel moviendo su cola linda y suelta. Entonces el Samoyedo comenzó a ser sumiso y domado junto a Daniel.

El amo del Samoyedo salió de su auto y caminó hacía Daniel.

Ella era una mujer hermosa con cabello largo y sedoso y vestía un ceñido conjunto deportivo negro y un par de zapatillas deportivas blancas. Irene quedó anonadada ante el rostro precioso de la mujer e incluso se le olvidó seguir abrazando de Martín.

En ese instante, la belleza de cabello largo corrió hacia Daniel.

Era Adele Song; quien abrazó y se puso en puntitas para poder saludarle y darle un beso en la mejilla.

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