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   Capítulo 760 Él tiene una hemorragia nasal

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8791

Actualizado: 2019-03-29 00:17


Los mensajes de texto y llamadas que Gerardo le hizo a Sally en los últimos días, fueron en vano, ella seguía sin dirigirle ni una sola palabra.

Ahora que Gerardo y Sally estaban cara a cara, él por fin tenía la oportunidad de aclarar lo que realmente estaba pasando entre ellos.

Y saber si ella quería renunciar a él.

A escondidas de Gerardo, Gonzalo miró a Ire, que estaba a punto de quedarse dormida. Pensó en lo patética que era Ire; y le pidió a Gerardo que le buscara a Ire. Pero Gerardo prefirió hacerse cargo de su futura esposa y dejó a su hermana.

Gonzálo, compadeciéndose de Irene, la abrazó y caminaron hacia la puerta.

Mientras Gonzalo trataba de averiguar cómo abrir la puerta, con Irene entre en sus brazos, de repente se abrió desde afuera.

La puerta se abrió y entró Daniel. Miró a la chica dormida en los brazos de Gonzalo y preguntó: "¿Dónde está Sally?"

"Estaba a punto de decírtelo. Ésta con Gerardo. prefirió hacerse cargo de su futura esposa e ignorar a su hermana. Pobre de mí... Ahora tengo que llevar a Ire a mi casa y arriesgarme a ser golpeado por mi novia." Gonzalo movió la cabeza y salió de la habitación privada del bar con Ire en sus brazos.

Cuando Gonzalo estaba por poner a Irene en el asiento trasero de su auto, le vio a Daniel despidiéndose de su novia.

"Rafael, por favor ayúdame a llevar a Adele de vuelta."

Adele no le entendió y le preguntó: "Daniel, ¿y por qué no me llevas tú?"

Señaló a Gonzalo, que se encontraba cerca de ellos, y respondió: "Tengo que arreglar un asunto con él."

Adele asintió, "está bien. Buenas noches." Se levantó de puntillas con osadía y besó a Daniel en la mejilla derecha.

Daniel cambió de su gesto, pero estaba demasiado oscuro para que los demás lo notaran.

Cuando el Bentley negro se fue, Daniel caminó hacia Gonzalo. Éste pensó que Daniel se acercó a despedirse de él y dijo: "Adiós. llevaré a Ire a mi casa."

Sin Embargo, Daniel también se subió al auto, sin decir una sola palabra. Luego movió a Irene a la izquierda y la apoyó contra la puerta trasera del auto.

"Voy hacia la misma dirección. Por favor, dame un aventón." Diciendo éstas palabras, Daniel cerró la puerta del auto.

La Mansión Real estaba en el oriente de la ciudad, mientras que el apartamento de Gonzalo estaba en el sur. ¿Por qué dijo que iba hacia la misma dirección?

Gonzalo, nervioso, se sentó en el asiento del conductor. Él, un médico extraordinario, igual que su padre, y ahora, de repente, ¿se hizo el chófer personal de Daniel?

"Daniel, ¿podrías sentarte en el asiento delantero? Ire se sentirá incómoda y rígida si duerme así."

nte un montón de cosas que yacían en su cama.

Estaba seguro de que él no había dejado nada sobre ella.

Sin embargo, algo había aparecido ahí mientras se estaba bañando. Todo lo demás parecía normal, echó un vistazo al alféizar de la ventana y a la puerta del balcón pero no había signos de que alguien hubiera entrado a la fuerza.

A medida que él se acercaba, se asombró al descubrir que el objeto en su cama se estaba moviendo.

Cuando estaba aún mas cerca de la cama, Daniel quitó rápidamente la colcha.

Se quedó estupefacto al ver que era Irene quien estaba debajo. Tres minutos después, sintió cómo su respiración se aceleró y de una de sus fosas nasales brotó un liquido caliente.

Estaba teniendo una hemorragia nasal debido al estrés por lo que estaba pasando...

'¡Maldición!' Daniel se veía más pálido que antes y con las manos manchadas de sangre fresca decidió ir al baño y lavarse de nuevo.

Esta vez tomó una ducha con agua fría y volvió al dormitorio con la misma bata de baño que antes. Sin voltear a ver a Irene, tomó el edredón que yacía a su lado para cubrirla.

No se atrevió a mirar a Irene hasta que estuvo totalmente cubierta de pies a cabeza. "¡Irene Shao, levántate!"

Pero ella estaba profundamente dormida, y no se movió en lo absoluto.

"¡Irene Shao! ¡No lo voy a repetir!

Pero ella seguía sin mover un sólo músculo.

Daniel estaba furioso. '¿Cómo es que me metí en tremendo lío?'

"¡Irene Shao!" Le gritó aún más fuerte.

Hasta que Irene, debajo de la colcha, finalmente se movió. Pero solo un poco, y esto decepcionó aún más a Daniel.

Irene, que estaba profundamente dormida, cuando escuchó que alguien gritaba su nombre finalmente se despertó, abrió su colcha y de inmediato se levantó.

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