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   Capítulo 849 Tendré al hijo de tu hombre

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8845

Actualizado: 2019-04-16 00:17


Al principio, su objetivo fue ayudar a su hermano a deshacerse de la mujer que lo había acompañado. Ahora que ya se había ido, ya no tenía necesidad de quedarse más tiempo.

''¿Qué tal si cenamos primero? Si no tienes hambre, quizá tu amiga sí.

'¡Muy bien!' Irene se sentó a la mesa junto a Gerardo. Estela la siguió y se acomodó junto a ella.

Daniel y Adele estaban sentados al otro lado e Irene podía verlos con claridad. La mirada de la pareja la puso furiosa y sus manos comenzaron a temblar de ira.

''Gerardo, sírvete la comida. Primero tengo que ir al baño'', le dijo Irene. Se levantó rápidamente de su lugar a toda prisa. Siguió las instrucciones que le dio el personal y encontró el baño fácilmente.

En el momento en que salió, escuchó que alguien la llamaba. "¡Irene Shao! ¡Irene Shao!''

Siguió el grito hasta afuera porque le dio mucha curiosidad. Después de pasar por una puerta muy amplia, terminó en el jardín del hotel.

No encontró a nadie allí. '¿Quién la llamó entonces?'

La noche estaba oscura e Irene se sentía asustada porque estaba sola en ese lugar.

¿Siguió a un fantasma?

Se sentía cada vez más nerviosa y, justo cuando estaba a punto de abandonar el jardín, escuchó un fuerte ladrido de un perro detrás de ella. ''¡Guau, guau, guau!'' Los ladridos parecían irritados.

¡Irene sabía que el peligro se le acercaba! Luego, rápidamente, corrió hacia el vestíbulo del hotel.

En ese momento, salió de la nada, un perro enorme que corría hacia ella.

Se dio vuelta y vio que era en realidad un mastín tibetano bastante aterrador. ¡Al verlo, se horrorizó!

Se dirigió, de manera desesperada, hacia el vestíbulo. La gente que estaba en el lugar, entró en pánico en el momento en que la vieron a ella y al gran perro que se dirigía hacia ellos. En ese momento, todos intentaron huir de la escena.

Pero, afortunadamente, Irene se mezcló con la multitud y ya no era el objetivo del ataque pero sí, un hombre, que el perro mordió al azar en la pierna.

La sangrienta escena la sorprendió y con todas sus fuerzas, corrió y se dirigió hacia el comedor.

Las cosas empeoraron en algunos momentos porque el perro seguía corriendo sin rumbo dentro del hotel, y el personal, llamaba a la seguridad para asegurarse de que todo estaba bajo control.

El mastín seguía causando problemas y mordió a varias personas más.

No sabía hacia dónde se dirigía y en ese momento, Irene, se encontró con alguien que le resultó muy familiar. Totalmente muerta de miedo, le rodeó el cuello y saltó directamente a sus brazos. Las piernas las apretó alrededor de su cintura, y en esa posición, parecía muy íntima con é

la miró con ojos penetrantes a Adele y con una voz fría, le dijo bruscamente: ''¡Basta! ¡Es suficiente!''.

Irene se rió como si escuchara la broma más divertida del mundo. Le dio una palmada en el hombro a la mujer mientras lo miraba a Daniel directamente a los ojos y le dijo: ''En realidad, me encanta salir con dos hombres al mismo tiempo. No soy tan estúpida como tú, cuyo novio anda por ahí, mientras no tienes ni idea. ¡Si yo fuera tú, inmediatamente, dejaría mi trabajo como directora ejecutiva y me colgaría!''.

''Solo escucha lo que dices. ¡Qué palabras tan desvergonzadas que salen de tu boca!''. ¡Adele se estaba burlando de Irene en su corazón y ahora, cavaba su propia tumba diciendo estas cosas tan estúpidas!

''¿Yo? ¿Desvergonzada?''. Luego de decir estas palabras, Irene apretó sus brazos alrededor del cuello de Adele. Gerardo no podía creer lo que estaba viendo.

''¡Adele, en realidad, soy una descarada! De ahora en adelante, dormiré con tu hombre, viviré en su casa, gastaré su dinero y daré a luz a su hijo...''. La cara de Irene se enrojeció cuando pronunció estas audaces palabras.

La mirada de enojo en la cara de Adele, la recompensó. Continuó con voz orgullosa: ''Puedes estar segura que, a partir de hoy, ¡tu hombre no invertirá ni un centavo más en tu compañía!''.

...

Adele se quedó completamente muda ante su audaz declaración. Abrió la boca con mucha dificultad y le dijo: ''¡Irene Shao, nunca vi a nadie más despreciable que tú, en toda mi vida!''.

''¡Viniendo de ti, lo tomaré como un halago!". La soltó y luego la dejó ir, la ayudó a arreglarse el collar y se sacudió los hombros con indiferencia.

Estaba a punto de atacarla con palabras aún más duras, pero Daniel repentinamente la agarró de la muñeca.

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