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   Capítulo 853 ¿Qué fue lo que vio

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 10449

Actualizado: 2019-04-17 00:07


Ella definitivamente no quería ser tan cruel como para interrumpir esa escena tan conmovedora.

Sin embargo, ella aún estaba un poco angustia y no pudo evitarlo, así que con voz baja lo llamó: "Daniel."

El volumen de su voz era muy suave, y el hombre estaba muy agotado ya que horas antes había peleado sin ningún tipo de ayuda contra hombre armados, por lo que le fue imposible despertar cuando ella lo llamó.

Después de tomar una siesta corta, Gonzalo bajó a revisar cómo se encontraban, además de intuir que Irene ya se encontraba ahí.

Entró a la habitación del paciente, y miró a Irene de pie, frente a la cama.

"Ire..." Gonzalo la llamó.

Irene volteó a verlo y con un gesto de la mano le pidió que guardara silencio pues podría despertarlos, Gonzalo de inmediato notó que ella tenía los ojos rojos.

Gonzalo echó un vistazo a la escena, y cuando vio a las dos personas sobre la cama, de inmediato comprendió lo que sucedía.

Él caminó hacia la cama y le dio una palmada a Daniel para despertarlo, pero Irene quiso detenerlo. Pese a sus intentos, no lo logró, y el hombre que dormía apoyado en la cama, de pronto despertó.

A Irene se le partió el corazón de ver los ojos rojos y la mirada de cansancio del hombre que tenía en frente.

"¡Ire!" Daniel dijo con sorpresa. Antes de quedarse dormido, su último pensamiento fue ella, y ahora, lo primero que vio al despertar fue su hermosa cara de porcelana.

Verla lo llenó de alegría, y de inmediato se levantó de la silla donde se había quedado dormido, sin embargo, su mano y la de Adele seguían fuertemente entrelazadas.

Daniel pudo notar que los ojos rojos de Irene se llenaron poco a poco de lágrimas, lo que provocó que se sintiera culpable de haber soltado bruscamente la mano de Adele.

Daniel de nuevo la llamó. "¡Ire!" Él intentó acercarse a ella, pero de inmediato Irene se dio la vuelta y salió corriendo de la habitación.

Daniel volteó hacia Gonzalo y le preguntó: "¿Hace cuánto llegó Irene? ¿Y qué fue lo que vio?

'¿Se habrá enojado porque tenía de la mano a Adele?' Daniel no dejaba de preguntarse.

Gonzalo miró la mano donde tenía su reloj y respondió: "Ella estuvo aquí unos cuantos minutos, pero fueron suficientes para que notara lo que estaba sucediendo."

Después le echó una mirada llena de impotencia a Daniel, quien de inmediato salió de la habitación, corriendo detrás de Irene.

Tomó un ascensor, y no tardó mucho en bajar a la planta baja, sin embargo, no fue lo suficientemente rápido para alcanzar a Irene, ya que cuando salió, vio el Mercedes alejándose.

Daniel no pudo seguirla, no tenía un auto disponible ya que, cuando llegó al hospital lo hizo en una ambulancia, así que solo pudo la vio alejarse sin poder hacer absolutamente nada.

De repente, alcanzó a ver que un taxi se acercaba, lo detuvo y le dijo al conductor que lo llevara lo más rápido posible al complejo de departamentos Waterside.

Daniel no tenía efectivo en sus bolsillos, pero fue más su urgencia por llegar con Irene que prefirió quitarse el costoso reloj que tenía en la muñeca y dárselo al conductor.

El chofer del taxi dudó

más neutral y formal posible. Tenía que pensar bien cada uno de sus movimientos y palabras porque Irene no estaba muy feliz con lo que estaba sucediendo.

El rostro impasible y rígido de Daniel partió el corazón de Adele en mil pedazos; finalmente le contestó con una voz que denotaba cansancio: "Muy bien, entendido. ¡Bueno, gracias por todo y por favor continua con lo que estabas haciendo!"

Después se recostó en la cama y cerró los ojos, en su rostro se dibujó una expresión totalmente demacrada y sin luz.

Llegó a pensar que Daniel la trataría completamente diferente por haber recibido una bala por él, pero para su desgracia, se equivocó.

Daniel se dio la vuelta y justo cuando abrió la puerta de la habitación frente a sus ojos apareció un gran ramo de... crisantemos, floreciendo en su máximo esplendor.

(En China, usualmente se usan las flores de crisantemo el "Día de limpieza" o "Día de las tumbas", lo que en América Latina es el "Día de Muertos")

Daniel se quedó petrificado al ver ese gesto, y la mujer que se encontraba detrás del arreglo de flores era Irene.

La mujer vestía un abrigo café, similar a la gama de color de la ropa de Daniel, y una bufanda blanca que rodeaba su cuello, y que resaltó aún más su ya cremosa piel blanca.

Se aplicó un poco de maquillaje en sus mejillas, y algo de labial en los labios, que los hizo resaltar tanto que cualquiera que los mirara estaría dispuesto a besarlos.

Mientras sostenía en sus brazos, el ramo de flores, Irene se paró junto a Daniel; en verdad parecía que se habían vestido como una pareja de enamorados...

"Señorita Song, ¡deseo que se recupere pronto, en verdad quiero verla mejor!" dijo Irene con un tono irónico escondido en sus palabras. Sin importarle el semblante demacrado y débil de Adele, Irene se acercó a la cama y dejó el ramo a un lado de ella.

Adele miró el rostro de Irene y no pudo ocultar su rabia al ver la falsa inocencia que emanaba, y pensó: «¡Eres una verdadera maldita! Si es cierto lo que dices y quieres verme recuperada, ¿por qué diablos trajiste crisantemos?

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