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   Capítulo 854 Salir a caminar

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 9609

Actualizado: 2019-04-17 00:17


¡Ella quería verla muerta!

Al ver la jugada de Irene, Adele pensó que era buen momento para hacer su propio movimiento.

Rafael y dos enfermeras que se encontraban en la habitación, se preguntaron si Irene había llevado las flores a propósito, sólo lo había hecho para molestarla.

Daniel no tuvo otra opción que intervenir después de ese momento incómodo. "¡Ire, por favor, no hagas esto más grande!"

Daniel miró a Rafael y le guiñó un ojo, quien de inmediato entendió lo que quería. En ese momento, Rafael apartó a las dos enfermeras que tenía frente a él, se dirigió al ramo de flores e intentó llevárselas.

"¡Hey! Rafael, espera. Sólo quería agradecer de todo corazón a la señorita Song por haber salvado la vida de mi hombre, nada mejor que unas flores como agradecimiento, además de que fueron enviadas con entrega inmediata desde la capital de Francia, ¡lo que indica que son muy, muy caras! "Así que piensa, si llegaras a maltratar alguna de las flores, ¿alcanzarías a pagarlas con tu salario anual?"

De inmediato, las manos de Rafael se paralizaron. Mientras tanto, el ambiente en la habitación se volvió más tenso a causa del comportamiento y las palabras pretenciosas de Irene.

'¿Su hombre?' Adele gruñó, mientras que debajo de la sábana, apretaba su puño con todas sus fuerzas.

"Qué detalle, señorita Shao, muchas gracias. Nunca olvidaré su gran y afectuoso corazón." Adele pronunció de manera forzada y apretando los dientes las últimas palabras de su agradecimiento.

Irene sujetó tiernamente el brazo de Daniel y mirándola dijo con la voz más dulce que tenía: "No es nada, señorita Adele. Permanezca en el hospital hasta que se recupere. Daniel, lo menos que podemos hacer por ella es encargarnos de todos sus gastos médicos."

Ella estaba consciente de la generosidad de Daniel, así que era muy probable que él ya hubiera pensado en ayudar a Adele de cualquier manera con los gastos médicos. Sin embargo, no quería perder la oportunidad de presumirle a Adele, por lo que lo mencionó primero.

El hombre miró tiernamente la sonrisa inocente de la mujercita que tenía a su lado. Le costó trabajo imaginar la razón por la cual esa mujercita, quien ayer había estado furiosa con él, hoy se encontraba radiando de alegría. ¿Habrá sido por el ramo de crisantemos?

Daniel acarició su cabello con un gesto tierno, y la miró con unos ojos brillantes llenos de amor, y dijo: "Es la hora, vámonos."

Después descansó su brazo sobre el hombro de Irene y la guió hacia la puerta.

Rafael observó una vez más el ramo de flores, y al presidente que salió de la habitación, y de inmediato siguió sus pasos.

Justo después de que las tres personas salieron de su habitación, Adele no pudo contener más toda la furia que tenía dentro y arrojó al suelo el ramo de flores, ¡haciendo que se rompieran en pedazos!

En la entrada del hospital.

Iren

us cubiertos sobre la mesa y dijo: "Queridos señores, que disfruten la encantadora cena, yo saldré... a dar un paseo en compañía de Estrella."

Estrella miró a Gonzalo muy desconcertada y él solamente le guiñó un ojo. No tenía la más mínima idea de lo que sucedía, así que sólo se levantó y siguió a Gonzalo.

Mientras caminaban a la salida, pasaron a un lado del asiento de Curro y Gonzalo le dio un suave golpe en la espalda, Curro enderezó su postura y seguidamente dijo: "Queridos señores, que disfruten la encantadora cena, yo saldré... a dar un paseo en compañía de Selina."

...

Curiosamente, todos los jóvenes se pusieron de acuerdo de manera implícita e incluso Ángela, Edgar y Shelly se retiraron.

Las únicas personas que quedaron sentados en la habitación, fueron los adultos de cada familia, se miraron entre sí, buscando una respuesta a lo que acababa de suceder.

Al ver que todos los jóvenes se había retirado, y sólo quedaba él, Joaquín de forma tímida preguntó: "Mamá, papá, ¿puedo acompañar a mis hermanos y hermanas?"

"¡No!" Samuel y Luna contestaron al unísono, y a Joaquín no le quedó más remedio que conformarse y sentarse a su lado.

Los mayores se reunieron en la mesa, seguían sorprendidos por lo que había sucedido momentos antes, sin embargo, solo dieron un suspiro y empezaron a cenar.

Daniel no tardó en enviarle un mensaje a Samuel preguntándole sí sabía dónde se encontraba Irene, poco después Sally le pidió su ubicación a la misma Irene. Al saber, Sally compartió con todos el lugar donde estaba.

Pero, antes de ir al restaurante francés Férme, Daniel llamó por teléfono a alguien y le pidió que se vieran en el mismo lugar. ...

En el restaurante francés Férme. ...

Irene disfrutaba caviar del plato que tenía frente a ella. A su lado, se encontraba Martín, quien usaba un uniforme militar con camuflaje, cosa que llamaba la atención de más de una mujer.

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