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   Capítulo 883 Lo llamas de una forma tan familiar e íntima

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 11154

Actualizado: 2019-04-23 00:13


El hombre era el líder de una banda de pandilleros, y nunca en su vida había sido humillado de tal manera. Mantuvo la boca cerrada y no pronunció ni una sola palabra.

En el momento en que Irene se le acercó, lo tomó por el cuello y lo arrastró, dos autos Maybach color negro, se detuvieron a espaldas de una multitud de curiosos. "Por favor, salgan de nuestro camino", dijo uno de los guardaespaldas.

Los otros guardaespaldas salieron de los autos y se pusieron de pie haciendo dos filas, lo que llamó la atención de muchas personas.

La puerta trasera del auto se abrió, y un hombre vistiendo un abrigo negro estilo inglés y usaba un par de zapatos de cuero italianos hechos a mano, salió del auto.

Él se acercó con un caminar elegante hacia el grupo de personas.

Tan pronto como fue posible, Daniel se apresuró a llegar allí en cuanto recibió la llamada de una de las doncellas. Lo primero que vio cuando salió del auto fue a Irene arrastrando a un hombre por el cuello de su camisa, mientras la expresión de su rostro enrojecido despedía ira pura.

Después alcanzó a divisar a Martín, quien se encontraba de pie a lado de ella, por lo que no pudo ocultar su incomodidad y frunció el ceño ligeramente.

"¿Qué está pasando aquí?" Al mismo tiempo que tomó gentilmente a Irene y la atrajo a sus brazos, cuestionó al guardaespaldas con una frialdad y seriedad en su voz.

El guardaespaldas le dio una breve explicación de lo que había sucedido. Daniel observó la bandera nacional y de inmediato ordenó a los guardaespaldas que se encontraban detrás de él: "Golpéenlos hasta que estén dispuestos a pedir una disculpa."

Allí se encontraban aproximadamente siete u ocho guardaespaldas, y Daniel estaba exhalando un aura de frialdad y poder, que de verdad atemorizó a los pandilleros. Estaban realmente asustados por su presencia y de inmediato se disculparon.

Daniel no le dio ni una pizca de importancia a las disculpas que ofrecieron. Miró a las doncellas y con un gesto les indicó que llevaran primero a Joaquín de regreso al auto.

Cuando comenzaron a escucharse los gritos histéricos de los pandilleros, varias personas de entre la multitud de Huaxia empezaron a animar la situación con gritos y aplausos.

Daniel acarició de manera cariñosa las cejas fruncidas de la mujer con su enorme mano, y cambió de inmediato su voz fría y seria por una voz completamente tierna, diciendo: "¿Te han lastimado?"

"No, estoy muy bien, todo gracias a Martín; ¡él fue quien me salvó!" dijo Irene. Señaló a Martín, quien se encontraba cerca, a pocos metros de ellos. Martín estaba concentrado en lo que sucedía a lado de Irene, cuando repentinamente se cruzó con la mirada fija de Daniel.

Ambos se miraron y asintieron, sin intercambiar una sola palabra.

Luego se escuchó el sonido de huesos quebrándose, seguido de gritos de dolor. Finalmente, después de eso, Daniel ordenó a los guardaespaldas que pararan la masacre y dejaran de golpearlos.

Los hombres, que habían sido golpeados sin misericordia, ahora tenían una expresión completamente miserable en el rostro, y antes de que Daniel pudiera pronunciar una sola palabra más, se disculparon ante la bandera nacional. También le ofrecieron disculpas al dueño de la tienda. Fue entonces que escucharon a lo lejos el sonido de las sirenas de las patrullas acercándose po

dejando solo a Colin. Pero ahora debía volver y terminar el trabajo pendiente.

"De acuerdo. ¿Qué tal si te acompaño? preguntó Irene. Irene se recargó sobre su pecho, con el corazón adolorido. Daniel estaba demasiado ocupado con su trabajo, que pasó casi veinte horas al día en la oficina, los últimos dos días.

Y algunas noches incluso se embriagaba tanto, que Rafael tenía que llevarlo de regreso a la villa.

"No creo que sea buena idea porque no sé a qué hora terminaré el trabajo y regresaré a casa. Lo mejor sería que fueras a la cama temprano y para que puedas descansar bien", dijo Daniel. Él haría todo lo que estuviera en sus manos parar regresar tan pronto como fuera posible, ya que Irene lo estaría esperando.

Irene asintió un poco inconforme, se puso de puntillas y besó sus labios. "No te desveles tanto", le recordó ella.

Daniel esbozó una sonrisa y la besó profunda y apasionadamente. Después, partió a la oficina.

Eran las dos de la mañana, Daniel aún no regresaba a casa. Irene estaba muy preocupada por él, tanto que no pudo conciliar el sueño, pero tampoco se atrevió a llamarlo, por miedo a interrumpir su trabajo.

Quería ir y ver a Daniel, pero no sabía con exactitud la dirección de su compañía. A esa hora, todas las doncellas se encontraban durmiendo y consideró que no era apropiado despertarlas a esa hora de la noche, sólo por una dirección.

Irene no sabía qué hacer.

Finalmente, prefirió llamar a su propio hermano para pedirle la dirección. Enseguida se levantó de la cama y salió a tomar un taxi y se dirigió a la compañía.

En el Grupo SL

Colin sacó los documentos finales y los colocó frente a Daniel. Dijo: "Este documento es el último contrato, y es de la famosa compañía, Basharadi; su CEO es Luiz Kahlo. Debido a que el proyecto involucraba una gran inversión, ellos insistieron en la necesidad de hablar primero con usted. Es la razón principal por la cual aún no se llega a un acuerdo..."

"Toc, toc, toc." Alguien tocó la puerta. El sonido de la puerta hizo que Colin dejara de hablar. Daniel y Colin me miraron entre sí, intercambiando miradas curiosas, y se preguntaron quién aún se encontraba en la compañía a esas horas de la noche, además de ellos.

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