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   Capítulo 884 Ire podría ofenderse fácilmente por su presencia

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 10690

Actualizado: 2019-04-23 00:17


Colin abrió la puerta, y frente a ellos se encontraba el guardia de seguridad de la compañía. "Señor Li, se encuentra una mujer en la puerta. Ella dice que es la novia del Señor Si, e insistió en subir..."

Después de escucharlo, Daniel se levantó del sofá de inmediato. Detrás del guardaespaldas se encontraba una mujer, usando un abrigo negro, un poco holgado.

En el preciso instante que Irene vio a Daniel en la oficina, dibujó en su rostro una hermosa sonrisa. Después miró a Colin, quien se encontraba de pie junto a la puerta, sorprendido por la inesperada visita. Irene de inmediato dedujo que había interrumpido algo importante...

Sin embargo, lo que no sabía era que aquella sonrisa había quedado totalmente impregnada en la memoria de Daniel.

Atrajo a Irene dentro de la oficina. Con cierta autoridad, frunció el ceño y la regañó como si fuera una pequeña niña: "Mira la hora que es, ya es muy tarde. ¿Por qué no fuiste a descansar cuando te lo dije? ¿Acaso no te dije que no me esperaras? ¿Viniste hasta aquí tú sola? ¿Dónde está tu guardaespaldas? De hecho, ¿cómo llegaste aquí? ¿No tienes frío?"

Al entender lo que sucedía, Colin le hizo un gesto con la mano al guardia de seguridad para que se retirara. Enseguida cerró la puerta al salir.

Irene suspiró y dijo: "Basta, no, no tengo frío. El que debería ver la hora eres tú, ya son las tres de la mañana y aún estás aquí y no en casa. No puedo conciliar el sueño si no estás conmigo." Al salir de la casa, olvidó por completo que estaba bajo cuidado de un guardaespaldas. Ni siquiera sabía si el guardaespaldas la había seguido hasta la compañía.

El corazón de Daniel se partió en mil pedazos cuando escuchó las palabras dulces de Irene.

"Cariño, ya eres una mujer adulta. ¿En verdad aún te da miedo dormir sola?" Aunque parecía que Daniel la regañaba, sus ojos decían otra cosa, estaban llenos de amor.

La sentó a su lado en el sofá de la oficina y tomó entre sus grandes manos, las delicadas y frías manos de ella.

Por un momento, Colin sintió un poco de envidia de Daniel, y no era exactamente por el dinero que tenía. Era por la gran fortuna que tuvo Daniel al encontrar una mujer tan maravillosa, una mujer a quien no le importó levantarse a mitad de la noche para salir a buscarlo, sólo porque estaba preocupada.

"Seguramente te interrumpí tu trabajo. Por favor, continúa en lo que estabas. Si hubiera sabido que aún seguías trabajando, no habría subido a distraerte... Irene se sintió un poco culpable al mirar los documentos extendidos por todo el escritorio.

El corazón de Daniel se paralizó tras esas palabras tan directas. Irene debió haberlo dicho intencionalmente. Todo lo que ella decía, siempre conmovía su corazón y sus sentimientos...

"De ninguna manera, estamos a punto de terminar. Sólo espérame un par de minutos más." Daniel soltó tiernamente las manos delicadas de Irene y enseguida tomó los documentos del escritorio y continuó examinando la inversión con Colin.

Después de unos minutos, mientras Irene hablaba con Estela por WeChat, Daniel y Colin terminaron su reunión y comenzaron a recoger todos los archivos.

"Es hora de irnos", dijo Daniel. Irene de inmediato guardó el

el jardín trasero." Cerca de la puerta del jardín trasero, había una casa donde vivía una niña, y de manera frecuente, Joaquín visitaba la casa de la niña sólo para jugar con ella.

"¿Qué sientes al ser responsable de un niño?" Lola de inmediato se dio cuenta que había hecho una pregunta absurda al ver a todas las doncellas en la mansión, y deducir que probablemente ellas eran las que lo cuidaban.

Daniel asintió con un gesto y tranquilamente respondió: "Muy bien. Poco después de casarnos, Ire y yo también tendremos un hijo."

"Me alegra saberlo. Tu padre y yo respaldamos esa decisión." Lola estaba encantada con la idea de ser abuela. Si tuviera nietos, Daniel sería una preocupación menos, y además podría pasar mucho más tiempo en el País C.

"Vale. Me tengo que ir a la compañía ahora mismo."

Daniel se levantó del sofá, y caminó hacia la salida a punto de partir, cuando Lola lo detuvo.

"Daniel, estoy convencida de que no requieres los servicios de todas estas doncellas. Algún día Ire se ofenderá fácilmente por su simple presencia", sugirió Lola. Ella creyó que era realmente necesario despedir a las doncellas. Era evidente que en un futuro podrían existir problemas con demasiadas mujeres en una misma casa. Por ahora, las cosas eran muy tranquilas, sin embargo, era obvio que las cosas cambiarían en el futuro.

No obstante, no deseaba ni esperaba que ocurriera algún incidente desafortunado antes de que Irene y Daniel se casaran.

"Lo que tú digas. Si quieres puedes ir con el mayordomo Pu y hablar de esa cuestión con él. Estaré de acuerdo con lo que decidas." Daniel tomó el consejo de Lola, ya que consideró que lo que ella le decía era únicamente por el bien de su felicidad con Ire.

Ire finalmente despertó, era ya mediodía cuando miró el reloj.

Se levantó de la cama, aun sintiendo un poco de sueño, a pesar de haber dormido mucho. Caminó hacia el bañó, cepilló sus dientes y aprovechó para lavarse la cara y así despertar un poco más.

Bajó las escaleras con paso lento y todavía bostezando.

Sin embargo, en el momento que vio a Lola en el pasillo, el sueño que tenía se esfumó.

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