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   Capítulo 900 ¿Esto es lo que querían

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8530

Actualizado: 2019-04-26 02:18


Había dos tiendas habilitadas para el luto no muy lejos de dónde estaban, y dos ataúdes fueron colocados respetuosamente en su interior.

Daniel se dirigió hacia ellas y miró a las familias dolientes. Entre sus miembros, también había una mujer embarazada que parecía estar extremadamente afectada. Se apoyaba en el pilar y lloraba desconsoladamente, devastada por su pérdida.

"Hola", dijo Daniel.

Entonces, la embarazada abrió sus ojos llenos de lágrimas y lo miró. Se sintió intimidada por la manera de hablar de Daniel y hasta olvidó inmediatamente cómodebería responderle.

"¿Es usted pariente de Álex Fu?" preguntó Daniel. A Daniel no le importó que la mujer se olvidase de contestar a su saludo.

La embarazada asintió, "Sí. ¿Quién es usted?"

Estela se acercó e hizo las presentaciones. "Este es Daniel Si, el Director General del Grupo SL. También es el jefe del supervisor de esta obra."

Cuando escuchó que el hombre que tenía enfrente era Daniel, el gran jefe, la embarazada se levantó inmediatamente del suelo y gritó a los manifestantes, que no estaban tan lejos de ellos: "¡Vengan todos aquí! ¡Daniel Si está aquí! ¡Podemos expresarle nuestras quejas ahora mismo!"

Daniel frunció el ceño.

Al oír los gritos de la mujer, decenas de trabajadores corrieron hacia ellos y rodearon enseguida la tienda.

"Daniel Si, ¡al final aparece! Es un hombre de negocios sin escrúpulos y trata la vida de las personas como si fuera basura. ¡Hoy nos debe una explicación!"

"¡Sí! ¡Es un hombre de negocios sin escrúpulos! ¡Exigimos una explicación! En cuanto al astuto de Viviano, ¡ni siquiera se ha atrevido a aparecer!"

"¡No le dejaremos irse de aquí hasta que nos dé una explicación!"

...

La llegada de Daniel al lugar había suscitado una gran expectación. La mayor parte de los manifestantes expresaba sus quejas contra Daniel y Vivano Zhou, su Director adjunto.

Daniel permaneció en silencio, escuchando cada palabra que decían.

Finalmente, los manifestantes terminaron de protestar, y todos tenían sus ojos puestos en Daniel, esperando una respuesta. Daniel le preguntó a la mujer embarazada que estaba a su lado: "¿Cuánto dinero le dio Vivano como indemnización?"

"¡No pedimos dinero! Nadie vino a pedir perdón después del accidente. ¡Mi pobre Álex ni siquiera puede morir en paz!" De repente, la embarazada se emocionó considerablemente y miró a Daniel con los ojos brillantes de rabia.

Pero apartó inmediatamente la vista, intimidada de nuevo por la imponente personalidad de Daniel.

Daniel siguió pregu

on la ayuda de otras personas, Rafael llevó a Estela al auto.

"Ahora, todos van a sentarse y escucharé sus quejas. ¡Mientras sus demandas estén dentro de mis capacidades, me comprometo a hacerme cargo de ellas!" El fuerte carácter de Daniel sorprendió a todos los presentes. Soltaron sus herramientas y se sentaron para escuchar cómo Daniel iba a resolver sus problemas.

Al ver que Rafael había llevado a Estela al hospital, Daniel reunió a los familiares directos de los fallecidos y se sentó con ellos para hablar de las posibles soluciones.

Pasó una hora, después dos, finalmente tres hasta que Daniel sacó dos cheques en los que escribió la misma cifra: tres millones.

Luego condujo a Viviano y Óscar a la tienda dispuesta para el luto, y cada uno encendió velas e incienso antes de inclinarse ante el difunto.

Después de mostrarles sus respetos, Daniel le dijo a la mujer embarazada: "Lamentamos mucho su pérdida, y cuando su hijo nazca, me haré cargo de todos sus gastos hasta que él o ella alcance la mayoría de edad."

Haciendo caso omiso de las miradas de sorpresa de la gente, Daniel se dirigió hacia el pariente de otro trabajador fallecido. Se dirigió a la madre del hijo: "Tía, lamentamos mucho el accidente, y tenga la seguridad de que pagaré tanto su pensión como la de su marido. Le doy mi más sentido pésame."

La madre se emocionó hasta las lágrimas, tomó las manos de Daniel y dijo: "Eres un buen hombre, y mi hijo ahora descansa en paz. ¡Gracias, joven!"

"¡Lamentamos de verdad lo que sucedió!" repitió Daniel.

Lo que Daniel había hecho hizo que se ganara el corazón de todos los allí presentes. No pudieron encontrar ninguna falla en su manera de proceder.

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