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   Capítulo 918 No es el padre del bebé.

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8584

Actualizado: 2019-05-01 00:07


Los hombres se retiraron discretamente.

Valentina se despertó al escuchar que su celular llamaba. Abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba recostada en un balcón vacío.

Se observó a sí misma y recordó lo que había sucedido. Poniéndose de pie, intentó llegar hasta la sala de estar.

Pero estaba tan débil que cayó al suelo otra vez.

... El hombre maldito. ¿No era posible que él fuera un poco más suave?

Al recordar lo acontecido la noche anterior, Valentina comprendió que nada había sucedido entre ella y Daniel.

'Seguramente Irene tenía el corazón partido', pensó Valentina al recordar la tristeza que transmitía su rostro. Entonces, decidió contarle la verdad a Irene. No podía interferir en la relación entre una joven inocente y su amante.

Decidida, Valentina caminó hacia el dormitorio y tomó su celular. Era Ponce.

"¡Ponce Yi, qué malvado eres! No pasó nada entre Daniel y yo. ¡Voy a contarle todo ahora mismo!"

Del otro lado, Ponce escuchaba con sorpresa. '¿Era realmente cierto que nada había sucedido entre Valentina y Daniel aquella noche?', se preguntó.

Sin embargo, todo se había dado así y no había vuelta atrás. Tenía que asegurarse de que el plan siguiera su rumbo.

"¡He trasladado a tu hermana a otro hospital! ¡Sabes qué hacer para mantenerla con vida!"

"¡Estás loco, Ponce Yi! Incluso si estuviera embarazada, ¿por cuánto tiempo crees que podremos engañar a Daniel y hacer que crea ésto? Después de todo, él no es el padre del bebé."

"Eso no es de tu incumbencia. Ya tengo mis planes. ¡Lo único que importa en este momento es ocultarle la verdad por el mayor tiempo posible!" Ponce cortó la llamada ni bien terminó de hablar y no la dejó contestar.

Valentina estaba tan débil que tenía que sostener su cabeza con las manos mientras estaba sentada al borde de la cama. Se sentía tan agotada que se quedó dormida antes de que pudiera si quiera pensar qué hacer.

Hoy era el cumpleaños número veintitrés de Irene y aunque era temprano en la mañana, ya se encontraba abajo con su equipaje.

"¿Adónde vas, Irene?" Luna dejó el plato en la mesa del comedor y se dirigió hacia donde estaba Irene

Quien parecía normal, como en los días pasados. Le sonrió a su madre y le dijo, "Mamá, me voy a Estados Unidos porque tenemos una reunión con los compañeros de la clase. Voy a aprovechar esta oportunidad del viaje para quedarme más tiempo."

Luna se sintió tranquila después de escuchar el motivo del viaje.

"Te estás yendo y recién ahora me lo cuentas. ¿Por qué no me lo dijiste antes? Debo contárselo a tu p

sola por el control de seguridad.

'No soy una buena hija. Siempre preocupo a mis padres', pensó.

En la sala VIP del aeropuerto.

Irene estaba aturdida. Con la mirada perdida, observaba los asientos donde ella y Daniel se habían sentado una vez. Después de un rato, su celular sonó. Había recibido un mensaje de Daniel por WeChat que decía, "Feliz cumpleaños, Irene."

Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no respondió.

Luego más mensajes llegaron, uno tras otro. "Quiero llevarte a cenar."

"Quiero regalarte un ramo de rosas de color rosado."

"Perdóname, Ire." "¿Puedes darme otra oportunidad?"

Y el último mensaje decía, "Quiero llevarte a la Oficina de Asuntos Civiles."

Irene se sintió tan angustiada que no pudo contener más las lágrimas. Se puso la mano en la boca para contener el sollozo y corrió hacia el baño de mujeres. Allí lloró desconsoladamente.

Antes de abordar, Irene finalmente le envió a Daniel un mensaje, "Estoy viajando ahora. Puedes concentrarte en tu trabajo. Te avisaré cuando vuelva."

Daniel la llamó al instante que recibió el mensaje. Pero ella ya había apagado su celular.

Mandó llamar a Rafael para pedirle que averiguara adónde viajaba Irene.

Sin embargo, al final dijo, "No importa. No lo hagas."

'Es mejor dejarla sola por un tiempo. No puedo presionarla demasiado', pensó.

Irene se quedó en Estados Unidos aproximadamente dos semanas antes de volar a África.

Recibía mensajes de Daniel casi todos los días. Sin embargo, solo le contestaba "buenas noches" y nada más.

Pero Irene no sabía que Daniel había ido a Estados Unidos dos veces y que la había seguido y también observado cuando iba de compras con sus compañeros de clase.

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