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   Capítulo 954 No debiste haber vuelto

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 9505

Actualizado: 2019-05-08 00:17


Una de ellos era realmente terca, y el otro era autoritario y además orgulloso. ¡En definitiva estaban destinados a enfrentarse y pelearse en cualquier momento que estuvieran juntos!

Rafael, era una persona que veía todo desde fuera, y a veces no entendía en absoluto los patrones de su relación. De cualquier forma, todo eso se reducía en una sola palabra: ¡amor!

No pasó mucho tiempo desde que Irene volvió, y Daniel ya se las había ingeniado para engañarla y meterla de nuevo en su cama. Pero para Daniel, eso no fue sólo un juego.

Rafael conocía cada detalle de la vida privada de Daniel. Durante esos tres años en los que Irene se fue, él nunca estuvo con ninguna mujer.

A Estela la consintió comprándole una casa, ropa y bolsos...

Sin embargo, jamás la tocó, nunca pasaron la noche juntos.

Vaya, vaya.

En ocasiones, Rafael se ponía ansioso por ellos, pero no podía ser tan directo y decirle a Daniel: "¡En realidad amas a Irene, así que deja de meterte en problemas!"

Para su suerte, tampoco podía decirle a Irene: "Estás enamorada de Daniel. ¡Sólo admítelo!"

Rafael reconoció con cierta impotencia que no tenía el suficiente coraje para hacerles ver eso. Además, también se interponía el orgullo de cada uno de ellos. Ni Daniel, mucho menos Irene, estarían dispuestos a ceder.

'¡Mejor olvídalo!' Así que, Rafael prefirió hacerse de la vista gorda.

Apenas Rafael había terminado de analizar esa situación, cuando Daniel lo llamó a su oficina.

"Señor Si".

Daniel, quien estaba fumando, le dijo de inmediato: "Lleva a mi hija a la Mansión Leroy el día de mañana".

Dijo Daniel, muy comprometido. ...

"De acuerdo, Señor Si".

"Dile a Irene que por la noche pasaré a recoger a Melania. ¡Adviértele que no intente jugar conmigo, no quiero nada de trucos!"

Rafael asintió: "Muy bien, le comentaré".

"También ordena a los guardaespaldas que la mantengan custodiada. Infórmame si ella visita de nuevo cualquier lugar que esté relacionado con pandillas".

Daniel pronunció esas palabras con una voz gélida y vacía. Finalmente, apagó su cigarrillo y abrió su correo electrónico para terminar con el trabajo pendiente.

"Muy bien, Señor Si".

"Puedes retirarte ahora".

Daniel continuó con el resto de su trabajo. La compañía había estado operando últimamente de manera ininterrumpida y necesitaba ir pronto a País A.

Así que, a él se le ocurrió la idea de que su hija lo acompañara en el viaje.

Cuando Rafael salió de la oficina, movió la cabeza y cerró la puerta tras él.

Al saber que Irene tenía contactos en la pandilla, Daniel le ordenó a varios guardaespaldas que se vistieran de manera casual para así pasar desapercibidos y la custodiaran sin problema. Absolutamente todos los guardaespaldas estaban equipados con armas de primera línea.

Además, los autos en los que viajaban,

e estaba embarazada, pensó en Daniel un millón de veces. Lo que terminó por deprimirla y lastimarla profundamente.

Los dos años siguientes, Irene sufrió de amnesia, por lo que olvidó el dolor que le había causado ese amor.

Ahora, que ella estaba de vuelta, y todo parecía comenzar de nuevo.

¡Daniel no era el único que la había lastimado, Estela lo había hecho también! Su corazón sufría una vez más.

"Únicamente regresé para ver cómo Daniel se divertía contigo. Él te compró muchas cosas y casas, y sólo fue para mantenerte como amante. De cualquier manera, a lo único que puedes aspirar es a ser una simple amante. Pero sé que eso ya lo sabes de sobra".

Esas fuertes palabras no solo humillaron a Estela, en realidad... también rompieron en mil pedazos el corazón de Irene. Nadie se imaginaba lo frágil y deprimida que se encontraba.

Quiso a Estela con todo su corazón, le brindó su amistad sincera y la llegó a considerar su mejor amiga. Sin embargo, y de manera inesperada, ahora Estela se había convertido en su enemiga y estaba luchando contra ella... Pero, ¿cuánto valor tuvo que reunir para decir estas palabras?

"¿Una amante?" Estela apretó con furia su puño. Ya ni siquiera era una amante. "¿Cómo te atreves a decir eso, Irene? ¡Si no hubieras regresado, nuestra boda hubiera marchado bien, tal como lo habíamos planeado! No debiste haber vuelto. ¡Lo único que causará tu regreso son problemas para todos! ¡Llegaste a fastidiar a cada uno de nosotros! ¡Espero que estés consciente de eso!"

"Sabes, al final haré lo que me plazca. ¿Y si esto tiene algo que ver contigo? No me importa, de todas formas tengo un padre poderoso y un hermano influyente. Y dime, ¿Tú qué tienes?" Estela debió referirse al asunto de Ilsa.

Esa mañana, la Secretaría de Seguridad Pública llevó a las personas indicadas las cuales estaban listas para arrestarla por agravio intencional.

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