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   Capítulo 1041 Debes ser la única

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8944

Actualizado: 2019-05-24 01:36


"Todo esto es culpa mía. Solo déjalo en mis manos, Ire. Te prometo que si otra vez te causo algún peligro, voy a..." Rápidamente Irene le tapó la boca con las manos y no lo dejó terminar de hablar.

Ella sollozaba y a su vez, negaba con la cabeza. Sus ojos llenos de lágrimas brillaban en la oscuridad.

"No. No es así. No es tu culpa. Sé que tú y mi padre me buscaban. Lo sabía, pero... Simplemente no quería que me encontraran..." Una vez conoció a una persona que hablaba acerca del cartel pegado en todas las calles y que tenía su foto. Pero ella optó por no volver. De tal forma, también sabía que no tenía ningún derecho a quejarse. Ella misma era el motivo de todo su sufrimiento.

"No, fue culpa mía. Nunca te habrías ido si yo no te hubiera mortificado". Con suavidad, le limpió las lágrimas de la cara. Verla llorar así, le destrozaba el corazón.

Ella le había dado una hija adorable. Daniel estaba dispuesto a amarla y protegerla por el resto de su vida ya que ella había soportado tanto solo para poder estar con él.

Irene volvió a negar con la cabeza, "Las cosas no habrían llegado a este punto si te hubiera creído, y lo digo en serio. No es tu culpa. Sinceramente, estoy agradecida de contar contigo".

Ella quería agradecerle por haberle dado la Cuenta Tianye ya que, de no haber sido así, Gaspar no la habría protegido.

Fue gracias a la Cuenta Tianye que pudo quedarse con el clan Qiao. Ellos habían sido bastantes generosos al proporcionarle un hogar a ella y a sus hijas.

Gaspar trataba a sus hijas con extrema dedicación, asegurándose de que tuvieran todo lo que necesitasen. Pero había una cosa que nunca podría darles, y era el amor de un padre.

"No, yo debería haber tenido más cuidado", insistió Daniel.

Si él no se hubiera descuidado, Ponce no habría tenido ninguna oportunidad de hacer un escándalo.

Se quedaron mirándose el uno al otro y... de repente, ambos rieron a carcajadas. Ya se habían olvidado por completo del porqué se pedían disculpas antes. En cambio, hacían turno para echarse la culpa a sí mismos.

De nuevo, a Irene le brotaban las lágrimas de los ojos. Puso sus brazos alrededor del cuello de Daniel y con su cara presionó su pecho. Respiró hondo y dijo, "Daniel, quiero estar contigo para siempre".

No podía imaginar lo triste que sería su vida sin su familia, sin él. Ni siquiera se lo podía imaginar.

Ella quería ser la única para él por el resto de sus vidas.

"Te lo prometo, Irene. Siempre has sido, y siempre serás, mi único amor verdadero". Él le dio su palabra.

Irene no pudo evitar llorar a gritos cuando se encontró en sus brazos. Se sintió tan aliviada después de decirle todo eso a él.

estaban metiendo con Irene, pero no buscaban su perdón. En cambio, esperaban poder resolverlo con la ayuda de Daniel. ¡Qué ridículas eran! Él sabía que el Señor Si no movería un dedo mientras la Señorita Irene siguiera enojada con ellos.

Apenas Daniel cortó la llamada, observó que sus subordinados, ubicados en la puerta, hablaban en voz baja entre ellos. "¿Qué está pasando?", preguntó Daniel.

La Señorita Qin dio aviso de lo que estaba aconteciendo abajo.

No era el momento adecuado de todos modos, especialmente después de que Irene le contara a Daniel lo que había pasado. Todavía sentía pena por ella y estaba enfadado con él mismo por no haber estado a su lado para protegerla.

Ahora que sabía lo que le habían hecho a Irene, ¿cómo podía permitir que se salieran justo ahora que acudían a él?

"Échalos y llama a la policía".

La Señorita Qin llamó a los guardias de seguridad y repitió las mismas palabras de Daniel. Carlota y la Señora Yi fueron humilladas al ser expulsadas del edificio. Apretando los dientes con furia, no pudieron hacer otra cosa más que irse de mala gana.

La Señora Yi todavía sentía mucho enfado incluso después de que subieran al auto.

Carlota, sin embargo, miró hacia el edificio que tenían al frente y repentinamente tuvo una idea.

"¡Tengo un plan!"

Señora Yi miró hacia arriba dejando los ojos en blanco y replicó con amargura, "¿De qué estás hablando?"

Ya habían hecho todo lo que se les podía ocurrir. Habían gastado mucho tiempo, energía y dinero para liberar a Ezequiel y a sus hijas. Pero habían fracasado. Todavía estaban todos limitados.

"Todo lo que había sucedido aquella noche, tenía que ver con Irene. Apuesto que Daniel no hará nada para ayudarnos. Creo que deberemos acercarnos personalmente a Irene..."

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