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   Capítulo 1115 Tuvieron la misma idea

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8894

Actualizado: 2019-06-04 00:17


Un día, cuando Irene y Rio entraban a la tienda, fueron atacadas por un grupo de perros callejeros.

Afortunadamente, los guardaespaldas y Rio reaccionaron rápido, por lo que Irene no sufrió daño alguno.

Más tarde, hubo rumores sobre la tienda. Algunos clientes comentaron que se habían intoxicado tras comer sus postres.

Estos incidentes no molestaron en absoluto a Irene, porque sabía que tenía a Daniel para ayudarla con estos problemas.

Pronto llegó diciembre.

Dos días antes de su boda, Irene pudo al fin ver su vestido. Era un qipao, un vestido chino bordado.

¡Nunca se le había ocurrido que Daniel le encargaría un vestido así!

También fue muy atento al pedir una capa a juego, con estampado de rosas silvestres. Como la ceremonia se llevaría a cabo en invierno, le preocupaba que se resfriara. La capa estaba hecha a mano y costaba una fortuna.

Una de las cajas que le había enviado contenía una corona de forma de fénix...

Irene acarició lentamente la tela del vestido. El delicado bordado era sencillamente impresionante.

Había pensado que Daniel le daría una boda de estilo occidental. Pero personalmente, prefería una ceremonia con influencias orientales y occidentales.

Parecía que habían tenido la misma idea.

Sally sonrió y la instó a probárselo todo: "¡Ire, póntelas rápidamente y deja que te vea!"

¡Estaba segura que las cosas que su hermano había elegido para Irene eran las mejores!

Sin embargo, Irene negó con la cabeza: "Ahora no".

"¿Por qué? ¡Necesitas ver si te sientan bien o no!"

Irene volvió a negar con la cabeza y dijo: "Son tan hermosas. Tengo miedo..."

Realmente apreciaba las cosas que Daniel le había enviado. No deseaba estropearlas, fueran o no de su talla.

Las usaría tal como estaban.

El segundo día de diciembre.

Como les ocurre a todas las novias del mundo, Irene fue despertada temprano por su madre para que pudiera arreglarse el cabello y el maquillaje.

Eran solo las cinco de la mañana, pero la mansión Nº 8 ya estaba llena de gente.

Se escuchaban distintas voces en la casa. "¡Silencio! ¡Las dos niñas siguen durmiendo!"

"Oye, no levantes la voz, ¡los ancianos aún no se han levantado!"

"Vi a la anciana hace un momento..."

"¿Qué hay de las gemelas? Chiss..."

...

Irene se sentó frente a su tocador, escuchando con una sonrisa a las personas que estaban fuera de su habitación.

El cuarto había sido preparado el día anterior. Detrás de ella, habían dos famosos maquillistas, que habían sido contratados para la ocasión. La iban a dejar tan elegante como pudieran.

Tres modistas también estaban dentro de la habitación, esperando para vesti

ma: "Abrid la puerta".

Las cuatro damas de honor se miraron la una a la otra y se dirigieron a Irene para pedirle consejos acerca de lo que tenían que hacer a continuación.

Irene se rió, "¡Es un hombre de palabra!"

¡Recibirían sus sobres, como prometido! Selina fue a abrir la puerta y la gente que esperaba fuera llenó la habitación en segundos.

Ángela se puso rápidamente delante de la novia y gritó: "¡Dame mi sobre rojo, y la novia será toda tuya!"

Daniel, con 99 rosas en sus brazos, se echó a reír y le tendió una enorme bandeja cubierta de sobres llenos de dinero en efectivo. Entonces, la empujó y corrió hacia su novia.

En aquel momento, los gritos de alegría de Ángela y Selina no lo molestaron en absoluto. Solo tenía ojos por su bella esposa.

Bill y Gonzalo también corrieron hacia ella. Ambos se quedaron sin aliento ante su belleza. Bill miró a Irene y se asombró por cómo se veía ella. Se volvió hacia Daniel y le dijo: "¡Oh, Dios mío, hoy te casas con una diosa!"

Gonzalo se acercó más a Irene y le gritó al fotógrafo: "¡Hey, aquí! Quiero una foto con la bella novia".

Daniel sacudió la cabeza y los apartó. Se molestó un poco con ellos y dijo: "¡Alejaos de mi esposa!"

Gonzalo y Bill se rieron de sus celos. Daniel miró a Irene con los ojos brillantes. Luego, se inclinó y selló sus labios rubí con un apasionado beso.

La multitud se volvió loca. Manolo trató de alejar a Daniel. Le sonrió, "Hey, Daniel. Pórtate bien. La ceremonia aún no ha comenzado. ¡No puedes besar a la novia ahora!"

"¡Jajaja! Daniel, intenta mantener tus manos en su sitio". Gonzalo se rió de Daniel, divertido por su ansiosa desesperación.

Edgar silbó y dijo: "Daniel, ¿por qué no le pides otra vez matrimonio a Irene delante de todos nosotros?"

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