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   Capítulo 1162 Una soplona

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8829

Actualizado: 2019-04-13 00:17


Colin asintió con la cabeza, sirvió un vaso de whisky para Nina y lo colocó delante de ella.

Helge también escogió a una chica y le pidió al resto que se fueran.

''Trata al señor Li y al señor Huo muy bien. ¿Lo entiendes?''. El gerente le advirtió a las chicas, salió y cerró la puerta. Helge sacó una pila de dinero y se lo dio a las mujeres.

Las dos chicas se lo repartieron con entusiasmo y lo pusieron a un costado. Tenían que atender a los hombres. Nina envolvió su brazo alrededor del hombro de Colin y levantó su vaso de whisky hasta los labios del hombre: ''Señor Li, por favor''.

''¡Vete!''. Colin se negó y alejó sus caricias. Nina se encogió de hombros y estaba muy confundida. '¿Cuál es su problema?'. La mujer se quedó pensativa.

''Oye, hombre, ¿qué tal si consigues una habitación? Podrás satisfacer tus necesidades en privado''. Helge guiñó un ojo.

Colin agitó su mano: ''Ahora no''. Llenó su vaso de whisky mientras Nina se sentó a su lado con una expresión confusa en su rostro.

Unos minutos después, sonó el teléfono personal de Colin. Pensó que era Sofía, pero...

Su estómago se hundió y su corazón latió más rápido cuando vio el identificador de llamadas. Era su madre.

Eran casi las once de la noche y normalmente ella a esa hora se preparaba para irse a la cama. Se sintió conmocionado cuando vio que lo llamaba.

Pidió que bajaran el volumen de la música e hizo un gesto a todos para que guardaran silencio. Luego deslizó la pantalla del teléfono y contestó.

''Hola, mamá. ¿Qué haces despierta tan tarde? ¿Está todo bien?''. ''Mi querido, ¿sigues en el trabajo?''.

''No, salí con Helge''.

''¿Qué hacen?''.

''Bebemos''.

''¿Hay alguien más con ustedes?''.

"... ¡No!''. Colin vaciló. Pensó que su madre se oía como de costumbre.

Sin decirle adiós, la llamada se cortó. Colin miró su teléfono y se quedó desconcertado. Justo en el momento en que estaba a punto de guardar su teléfono en el bolsillo, su madre le devolvió la llamada, pero esta vez como una videollamada.

Un escalofrío recorrió su columna vertebral cuando sus temores se hicieron realidad. No tenía más remedio que responder a la llamada. Colin sabía muy bien que su madre no iba a dejar de llamarlo. Deslizó la pantalla de su teléfono y apareció el rostro de su madre.

Tenía puestos sus lentes de lectura y por lo tanto, Colin sabía que buscaba algo. La expresión en su cara lo confirmó. ''Déjame ver dónde estás Colin''.

''Madre, ¿por qué...?''. Antes de que Colin pudiera terminar de hablar, Wendy intervino.

''¡Dije que me muestres dónde estás!''. Su rabia pasó a través de la conexión de vídeo. ''

ía tenía un gran sentido del estilo y de la decoración.

A pesar de que la habitación estaba amueblada de forma sencilla, con solo una cama y un armario; una mesa y dos sillas; los pequeños accesorios; las flores; las decoraciones; los cuadros y las velas, todo esto hacía que la habitación se sintiera muy cálida y acogedora. Sofía lo observó a Colin que inspeccionaba el dormitorio.

Estaba confundida en cuanto a por qué miraba la habitación con tanta intensidad.

Luego Colin la miró. Empezó a caminar hacia ella.

El corazón de Sofía se aceleró ya que no estaba segura de lo que Colin iba a hacerle. Las manos del hombre la agarraron por la cintura mientras acercó sus cuerpos el uno contra el otro.

Esto la sorprendió a Sofía. ''Así que cumpliste tu amenaza y llamaste a mi madre, ¿verdad?''. Colin lo dijo más con un tono de una pregunta que como una afirmación.

Sofía se encogió de hombros y le dijo: ''¿Y qué?''.

Colin se burló: ''Sofía ¡estoy sorprendido de que me echaste tanto de menos!''.

El hombre se sorprendió de su audacia. '¡Qué chica más interesante!', pensó Colin en su interior.

''¿Estás sorprendido? Bueno, yo también''. Esa afirmación era cierta. Sofía tampoco sabía por qué llamó a su madre. Fue solo un impulso del momento.

''¡Pídeme disculpas!''. Le exigió Colin. Después de decir esas palabras, avanzó unos pasos para acercarse a ella.

Sofía, por otro lado, se divertía con su rabieta infantil.

''Señor Li, como un empleador rico que eres, seguro que sabes muy bien cómo acosar a tu empleada. ¡Qué hombrecito patético que eres!''.

De forma sorprendente, Colin no se enojó en absoluto por sus palabras. En su lugar, caminó directamente a su habitación, arrojó su abrigo al sofá y se acostó en su cama.

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