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   Capítulo 1232 Pasarse de la raya

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 7173

Actualizado: 2019-04-28 00:23


Leila no solo era una celebridad, sino también la heredera de una poderosa familia. El Clan Ji tenía mucho poder en el País A, y el padre de Leila era un oficial de alto rango en el ejército. ¿Quién demonios se atrevería a aprovecharse de ella?

Sofía no pensaba que Colin creería a Leila.

Pero odiaba verlo con Leila en brazos.

"Señor Ji, encuentre a estos dos hombres. Yo me encargaré del resto". Colin ordenó, sin girar la cabeza.

Wade asintió. "Sí, señor Li". Sacando su teléfono, salió de la habitación para comenzar a ocuparse de ello.

"Gracias, Colin". Leila enterró su cara en el pecho de Colin.

"No hay de qué, Leila. Déjame llevarte a casa".

Colin intentó apartarla de sus brazos, pero Leila negó con la cabeza.

"No quiero volver a casa. Quiero que te quedes conmigo un rato. Nunca he conocido a hombres así antes... Eran tan repugnantes. Me dieron ganas de vomitar". Leila habló en un tono tan suave y suplicante, que incluso a Sofía le resultó difícil rechazarla.

¿Qué se suponía que iba a hacer ella? ¿Estaba ella aquí para presenciar el cariño que mostraba su marido al amor de su infancia?

Colin había conseguido ponerla de nuevo en el sofá. Dirigiéndose a Sofía, dijo: "Venga, Sofía. Ambas son mujeres y saben cómo consolarse mutuamente. Consuela a Leila un momento".

Sofía se quedó sin palabras.

Ella preferiría saltar por la ventana.

¿Parecía tener algo en común con Leila? ¿Realmente esperaba Colin que ella fuera amable y reconfortante con su amor de la infancia? Colin sabía exactamente cómo torturarla.

Pero para evitar que Leila saltara a los brazos de su marido y empezara a llorar de nuevo, Sofía lo haría por Colin.

Sofía caminó hacia ella, pero Leila ni siquiera la miró. Volviéndose hacia Colin con lágrimas en los ojos, dijo: "Colin, no conozco a Sofía. Quiero que tú me consueles".

Sofía no pudo decir ni una palabra. Por un momento sintió que era una de las admiradoras locas de Leila, que quería complacerla pero que fue rechazada cruelmente.

Colin sintió un dolor de cabeza. "Leila, vamos a casa".

¿Cómo podría una mujer de veintimuchos años comportarse como una niñ

taba confundido. "¿Beber? No, ya es demasiado tarde. Vamos a casa".

Sofía estaba agotada de ir de compras toda la noche. Era hora de ir a casa y descansar. Si ella realmente quería beber, él la acompañaría a tomar algo al día siguiente.

Sofía no se movió. Colin le tendió una mano. "Venga".

Pero Sofía lo ignoró. Echó un vistazo a la mesa y agarró una botella de vino.

Mientras ella levantaba la botella para beber, Colin trató de cogérsela. Rompió la botella tirándola contra la pared, provocando un fuerte estallido.

Al instante, levantó a Sofía. "¿No quieres ir a casa? Bien. Te llevaré a casa".

Colin salió de la habitación, llevando a Sofía en sus brazos y dejando atrás a Leila aturdida.

El pasillo no estaba vacío a esa hora. Mucha gente los observó con miradas de admiración, curiosidad y celos.

Sofía estaba furiosa. Comenzó a hablar a Colin al oído. "Sé que te gusta mucho Leila, pero yo soy tu esposa. ¿No podrías al menos mostrar algo de respeto? Sé que se tiró a tus brazos, ¿pero no pudiste haberla rechazado?

¿Sabes qué? ¡No importa! Sé que amas a Leila. Te estoy pidiendo demasiado. Bájame, Colin, puedo caminar".

Colin apretó los dientes. "¿Quién diablos te dijo que la amaba?"

"No necesito que nadie me lo diga, puedo verlo. Cada vez que la llamas eres muy amable con ella, siempre le dices que se cuide". Tenía una mirada resentida en su rostro al recordar las palabras de Colin.

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