ManoBook > Romances > Enamorada del CEO

   Capítulo 1316 Un accidente romántico

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8256

Actualizado: 2019-05-16 06:19


"¿Qué derecho tienes tú para regañarme? ¡Eres tú, Ynocente Pei, quien ha causado todo este lío! ¡No creas que no sé qué carajo has hecho! ¿Por qué mi hermana no va a regresar a casa? ¿Por qué mi madre ha decidido convertirse en monja? Ynocente Pei, ¿eres siquiera humano?" Mario le gritó a Ynocente. Sus ojos estaban rojos de ira. Cómo deseaba no tener nada que ver con este hombre malvado.

Preciosa apartó a Mario a un lado. "Mario, ve a tu habitación. Te hablaré más tarde", le ordenó.

Mario miró fríamente a Ynocente y dejó la habitación a regañadientes. Ynocente también se enfureció por el comportamiento de Mario.

Preciosa acudió a la habitación de Mario veinte minutos después. Le dolía ver la figura solitaria de su hijo en el balcón.

Ella siempre había estado muy orgullosa de su hijo y, antes de saber lo que Ynocente había hecho, de su marido.

Pero ahora...

Mario miraba hacia el patio trasero y la oscuridad lo envolvía. "Madre, si no eres feliz con padre, divórciate de él. Yo puedo cuidarte", dijo él con una voz triste, sin voltear para mirar a su madre.

Preciosa se sintió horrorizada ante las palabras de Mario. Ella nunca había pensado en divorciarse de Ynocente. A pesar de que ella había estado escuchando por casualidad lo que él había dicho hoy, divorciarse de él nunca había pasado por su mente.

"No tengo idea... Mario, he tomado una decisión. Iré al convento de monjas. Aunque aún no sé cuál será el futuro, lo iré resolviendo a medida que yo vaya avanzando", dijo ella con firmeza. Preciosa ya se había divorciado una vez. Ella no quería otro divorcio.

"Pero, madre..." Mario quería decir más, pero se detuvo cuando vio la tristeza en los ojos de su madre.

"Tu padre quiere matar a Sofía. Dile a ella que tenga cuidado", susurró Preciosa.

Mario estaba horrorizado. No podía creer lo que acababa de oír. La rabia dentro de él que se había apaciguado, ahora se convirtió en una furia explosiva. Él realmente quería enseñarle una lección a ese demonio. Pero Preciosa lo hizo retroceder.

Ella entendía que Mario estaba muy molesto. "¡No lo hagas! Si tu padre sabe que te dije esto, no me perdonará".

Preciosa había escuchado sin querer a Ynocente hablar por teléfono, y lo que él había dicho era la razón de su decisión para ir al convento.

Quería quedarse allá y rezar todos los días por sus dos hijos, por Sofía y su familia.

Mario tomó firmemente las manos de su madre, preguntándose por qué tenía un padre

tomar un descanso.

"Sí, señor Li". El salvavidas llamó al gerente del piso 12 a través del intercomunicador inalámbrico y le pidió que abriera la habitación de Colin.

En el piso 12.

Colin llevó a Sofía, que aún estaba empapada, hacia la cama y la arropó con todos los edredones disponibles. Luego ordenó al gerente que enviara un traje de dama y una sopa caliente a su habitación.

"Sí, señor Li. ¿Cuál es la talla de..."

El gerente dejó la habitación después de que Colin le dijo las medidas a detalle.

"Sofía, ¿estás bien?" Ambrosio preguntó con voz preocupada. Estaba de pie junto a la cama, sosteniendo nerviosamente la mano de ella.

Sofía tenía la intención de "hacerse la muerta" por la vergüenza, cuando escuchó a Colin decirle acertadamente al gerente sus medidas, pero no quería preocupar al niño. Así que ajustó su aliento, abrió los ojos y respondió suavemente: "Sí, estoy bien". Entonces Sofía comenzó a toser violentamente.

Colin le dio un vaso de agua para que ella pudiera aliviar su garganta.

"Sofía, deja que papi te enseñe a nadar, ¿de acuerdo?" Ambrosio dijo lo que pensaba, aunque él estaba un poco renuente.

Deseaba poder crecer rápidamente para que así pudiera proteger a Sofía.

Sin esperar tal declaración de Ambrosio, Sofía se atragantó con el agua que estaba bebiendo. "No... Está bien, Ambrosio. Como tal, yo no nado mucho", balbuceó ella. Ella dio un vistazo a Colin y vio que no había expresiones en su rostro.

"Está bien, Sofía. ¿Te sientes mejor? A ver, déjame ayudarte". Ambrosio levantó su pequeña mano y frotó gentilmente el pecho de ella para ayudarla a respirar delicadamente.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir