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   Capítulo 1392 Él era el novio hoy

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8735

Actualizado: 2019-06-01 00:07


Pazel Qiao tomó la mano de Alejandro y lo detuvo: "No, Alejandro. Llévame sin que nadie se entere. Por suerte, el padre de ella me dejó una habitación aquel día, de lo contrario, habría estado vagando por las calles".

Alejandro apretó los dientes. Llamó a sus hombres y se marchó de manera pacífica.

Llevó a Pazel al borde de la carretera. Un par de guardaespaldas se acercaron y los saludaron con respeto: "¡Jefe Lo! ¡Señor Pazel!"

Pazel se sorprendió y se preguntó si todos esos hombres eran guardaespaldas de Alejandro.

"¡Hola a todos!", Pazel les devolvió el saludo mientras sonreía.

Uno de los hombres abrió la puerta del auto y Pazel entró. Alejandro lo siguió y se sentó dentro del coche.

Para Pazel, el Audi era un auto de lujo. Hacía muchos años, condujo esa clase de autos, pero ya no.

Examinaba ese último modelo de Audi y le preguntó a Alejandro: "Alejandro, ¿a qué te dedicas ahora?"

"Trabajo para mi cuñado y hago otras cosas durante mi tiempo libre", contestó. Abrió una botella de agua y se la ofreció a su abuelo, quien después de dar un sorbo preguntó: "¿Qué hace tu cuñado? ¿Y tu hermana? ¿Todavía están en el País A? ¿Y dónde está tu padre?"

Viendo que su abuelo estaba realmente interesado en conocer el paradero de la familia, Alejandro respondió pacientemente todas sus preguntas.

...

El tiempo transcurrió sin interrupciones. El día tan esperado por mucha gente, la boda de Colin y Dolores, finalmente llegó. Y no importaba cuánto deseara Sofía que no fuese así.

Todos parecían estar muy ocupados ese día, excepto ella, que todavía estaba durmiendo.

Sofía ya había pedido permiso en el trabajo. Obviamente ella asistiría a la ceremonia.

Se despertó a las nueve y media de la mañana, se lavó la cara y desayunó. Luego, a las diez y diez, se sentó frente a su tocador, sacó todos sus cosméticos y se maquilló.

A las once menos veinte, Sofía salió de su casa y llegó al hotel, donde se celebraría la boda a las once.

Mucha gente ya había llegado a la puerta del hotel. Había un cartel grande con la foto de Colin y Dolores delante de la puerta. Sofía se paró frente a la foto y miró detenidamente el rostro carente de emoción de Colin. Si su plan no tenía éxito, ese hombre pertenecería a otra mujer después del día de hoy...

Colin no estaba en la puerta del hotel. Él ya lo había organizado para que Wade, Jacinto y su esposa recibieran a los invitados allí. Sofía levantó la cabeza y miró el sol en el cielo. Sonrió y marcó el número de Colin.

"¿Estás ocupado?", preguntó. Qué pregunta tan estúpida estaba haciendo. Por supuesto que estaba ocu

ó unos pasos más. Mirando por la rendija de la puerta, vio a un hombre y una mujer en el sofá.

No estaba segura de si la espalda del hombre era la de Colin o no, pero justo en ese momento lo escuchó hablar. "¿Por qué estás tan ardiente hoy?", preguntó el hombre cariñosamente. El cuerpo entero de Dolores comenzó a temblar.

¡La voz era de Colin! El novio estaba tocando a otra mujer...

Dolores se esforzó por controlar su disgusto y enfado. Quería ver el rostro de la mujer, pero Colin la tapaba completamente. Solo podía ver un abrigo de color caqui y un par de zapatos negros de tacón alto...

Dolores estaba tan enojada que se clavó las uñas en el cuerpo, y ni siquiera sintió un poco de dolor. '¿Quién es esta mujer? ¡Tengo que matarla!

¡Cómo se atreve a hacerme esto el día de mi boda!', maldijo Dolores.

Retuvo en la mente el abrigo de color caqui y los zapatos negros de tacón alto. Tarde o temprano descubriría quién era esa mujer...

Ya había visto suficiente. Dolores se marchó.

Dentro de la habitación, Colin ya había entendido la situación. Él acarició la mejilla de Sofía y dijo: "¡Mi vida! ¡Te amo cada día más! ¿Qué tengo que hacer?"

Colin había escuchado los pasos de Dolores cuando se paró en la puerta, Sofía también los había escuchado y por eso se había puesto repentinamente tan apasionada.

Ella pensó que Colin no se había dado cuenta de su artimaña. Se le ocurrió una idea atrevida e hizo una mueca con sus labios rojos. Sonriendo tímidamente le dijo: "¿Qué tal si te llevo lejos de tu boda? ¿Qué te parece?"

"¡No, no puedo irme todavía!", respondió Colin. ¡Su respuesta realmente la decepcionó! Miró a la mujer que todavía estaba en sus brazos y dijo: "No puedo ir y tú tampoco puedes..."

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