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   Capítulo 1549 Te daré una paliza

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 7434

Actualizado: 2019-05-17 00:17


Esteban era tímido; ya no quería hablar con Ángela, así que tomó a Madina de la mano y se la llevó hasta el ascensor.

Ella sostenía a la bebé con la otra mano, pero de repente se encontró atrapada alrededor de la cintura y obligada a dar un paso adelante, así que perdió el control de su cuerpo y la bebé estuvo a punto de caérsele. Por suerte, pudo evitar su caída al extender el brazo.

"¡Esteban! ¿Qué estás haciendo?", Madina, asustada, levantó la voz inconscientemente, luego sostuvo a la bebé en sus brazos otra vez y trató de consolarla.

Esteban consideró que ella trataba de avergonzarlo en público, por lo que la trató aún peor, "¡Zorra, vuelve conmigo! ¡Te daré una lección!".

Rocío no pudo contener su carácter, y pellizcó a Madina y la regañó, "¡Qué problema hay contigo! ¡No te atrevas a gritarle a Esteban en público!".

Frente a ellos, Madina no se atrevió a defenderse, sin mencionar a la bebé que llevaba consigo. A pesar de que lloraba, tuvo que disculparse con ellos. "Mamá, lo siento mucho...".

De repente alguien tomó su mano y la jaló, "¿Por qué te disculpas con ellos? Madina, ¿por qué dejas que te traten así todo el tiempo?".

Ella no se imaginaba quién había decidido defenderla en ese momento. ¡Se trataba de Ángela! pronunció su nombre con una mezcla de sorpresa y alegría, "¿Ángela? !".

Álvaro acababa de comprar un bolillo de huevo Oreo para Ángela, pero ahora ella estaba fuera de su vista. Cuando estaba a punto de llamarla, escuchó que alguien gritaba el nombre de ella entre la multitud, así que caminó hacia allá.

"Bueno, ustedes se conocen, ¡eso explica el por qué!", Rocío le lanzó una mirada burlona a Madina.

Sin embargo, a Esteban no le importaba si se conocían o no, simplemente siguió empujando a Madina hacia adelante, y ella le dijo apresuradamente a Ángela: "Ángela, tengo que irme ahora. ¡Deberías volver!".

Ángela ignoró sus palabras, sus ojos ardían y volteó a ver a Esteban, quien estaba obligando a Madina a ir con él.

Ángela trató de contener su ira, pero no lo logró, entonces corrió hacia adelante y le dio una fuerte patada a Esteban en el trasero.

Él, que estaba descuidado, se tambaleó hacia adelante y finalmente cayó al suelo en una pos

la ternura en los ojos de Álvaro y que él frotaba las manos de Ángela con suavidad, quedó como en trance. Era tal su envidia que no pudo decir una palabra.

Finalmente, Ángela la vio y notó su aturdimiento, así que soltó las manos de Álvaro y caminó hacia ella con una sonrisa, "Madina, ¡ya hace mucho tiempo que no te veo!".

¡Cierto! ¡No se habían visto en años! Pero nadie hubiera sido capaz de prever que se encontrarían en una ocasión tan inusual.

"Ángela, te extraño mucho! ¡Eres más bella que antes!", dijo Madina con sinceridad mientras miraba detenidamente a Ángela.

Aunque no se habían visto desde hacía años, solían ser buenas amigas. No había distancia entre ellas, la conexión era muy fuerte.

"Ajá, ¿esta es tu hija? ¿Puedo abrazarla?", la bebé ya no lloraba. Ángela sostuvo sus manos, eran tan suaves...

Madina le pasó a la bebé, "¡Por supuesto que puedes! ¡Pero ella es muy pequeña, sino te diría tía ahora!".

Ángela agarró a la bebé, la abrazó con mucho cuidado y caminó hacia Álvaro como si le estuviera presentando un tesoro: "Ala Grande, mírala. ¿No es linda? Mírala a los ojos, ¿se parecen a los de Madina?".

Álvaro trabajaba en el hospital, estaba acostumbrado a ver a numerosos recién nacidos todos los días, pero nunca había cargado a ninguno de ellos, porque se sentía bastante incómodo... ¡cargando un bebé!

Pero cuando Ángela sostuvo al bebé frente a él, no pudo pensar en nada más que en que había dos hermosos bebés ante sus ojos.

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