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   Capítulo 1573 Vamos a jugar un juego, ¿vale

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 12579

Actualizado: 2019-05-22 00:07


Tan pronto como Ángela tuvo la oportunidad de quejarse, la aprovechó. "Voy a dar marcha atrás a ese día en tu oficina, ¿podrías detener lo que estás haciendo por un momento? Gracias. Ahora, yo te dije lo que estaba pasando, pero me ignoraste. ¿Lo recuerdas? Eso pensé. No tengo nada por lo cual disculparme".

Álvaro arrugó la cara con total consternación. ¿Aquel día? Tal vez ella tenía razón; por un momento no tuvo palabras para darle forma a su confusión. Simplemente siguió limpiándole el cabello. 'Solía dormir contigo todos los días y eso me hacía feliz. Ahora nada es lo que era. No, ya todo es diferente, y no sé a dónde ir desde aquí. Ángela tonta', pensó Álvaro, recordando que no había visto ningún tipo de acción por un buen rato.

Si él hubiera tenido la mínima sospecha de que era Ángela con quien se había acostado, no actuaría tan rudo con ella como lo estaba haciendo en ese momento cada día y cada noche.

Cuando el cabello de Ángela se hubo secado casi totalmente, Álvaro sacó una caja de ungüento de la mesa y comenzó a aplicar un poco sobre sus moretones.

Algún tiempo después, él salió chocando las palmas de sus manos después de habérselas lavado. Con voz suave le dijo a Ángela, quien, por cierto, se estaba cubriendo su rostro lleno de vergüenza con la toalla, temerosa de lo que ahora esperaba que le hiciera, "¿Vamos a comer algo? ¿Qué quieres decir con eso?", Ella estuvo a punto de llorar de vergüenza. Sacudió la cabeza y se negó: "No quiero comer nada. Sólo quiero ir a dormir. He sido torturada durante días, y estoy agotada. Por favor, sólo déjame morir".

Estaba tan cansada que apenas y sabía su propio nombre, el día que era, o qué habitación llevaba a cual lugar. Ni siquiera podía explicarse cómo había llegado al baño. 'Todo esto es culpa de Álvaro', repetía ella. Eso era lo único que sabía con toda certeza.

Pero Álvaro no iba a aceptar un no como respuesta. Después de una reacción retardada, sostuvo a Ángela cerca de él, y caminó con ella hacia el comedor. Ángela tembló debido al cambio de temperatura entre las habitaciones. ¿Qué nuevas torturas la esperaban ahí? Cuando estuvo sentada, él simplemente le dio de comer.

"Muy bien", le dijo amenazadoramente. No era la única carne que la haría comer. Después de la cena, Álvaro cerró las puertas y se dio una ducha. Cuando salió, Ángela tenía mucho sueño. Sin embargo, como él se sentó a su lado, ella inmediatamente abrió los ojos y lo llamó, "¿Álvaro?"

"¿Sí?" Él respondió tentativamente. Justo en ese momento pensó que ella se había quedado dormida.

Cuando ella lo escuchó, se inclinó para sujetar su cintura y dijo: "Vamos a jugar un juego, ¿vale?".

'Jugar un juego... Eso suena como algo que la Ángela de antes haría. Veo que tengo que seguir aplastando su espíritu'. Álvaro no dijo una palabra.

"Bueno, si no quieres jugar, entonces no te acuestes conmigo esta noche. Jugar, o no jugar, eso depende de ti". Al ver que no obtenía respuesta de su parte, Ángela pretendió entristecerse y lo amenazó.

Terrible error. Álvaro se dio la vuelta y ella quedó atrapada debajo de él. Él se veía un poco enojado. Un momento después, lo escuchó decir: "¿Me estás amenazando?"

Cualquier otra persona se habría asustado por las deplorables acciones de Álvaro, pero Ángela no tenía miedo. Por el contrario, ella se lo quitó de encima y le dio la espalda.

...

Después de suspirar pesadamente, él se dio la vuelta para sostener a Ángela en sus brazos. Luego besó su largo cabello y tuvo que someterse a su voluntad: "Entonces dime, ¿cuáles son las reglas?".

Ángela se había salido con la suya. Se le acercó a él mostrando un poco de felicidad y anunció las reglas. "Bueno, es bastante simple en realidad. Yo digo una palabra y tu sigues con otra.

se sintió aliviada de no haber ido más lejos.

Nancy se dio cuenta de que casi había dicho lo que había dicho, y luego consoló a Ángela. "Lo siento, Ángela. Me sorprendí mucho al escuchar esta noticia.

Las cosas entre tú y Álvaro han ido demasiado rápido". Antes parecía que había algunos malentendidos entre ellos, pero ahora parecía que ya los habían resuelto.

La relación entre ellos parecía ir sin complicaciones ahora que habían dormido juntos; no obstante, no podía decirse lo mismo del estado de la relación entre Simón y Nancy...

Aún no habían dormido juntos consensualmente, y eso perturbaba a Nancy más de lo que perturbaba a Ángela. '¿Estoy siendo demasiado conservadora?', Nancy se preguntaba. 'Ángela parece no tener problemas para comprenderlo'.

Después de cambiarse de ropa, Ángela entró en el Departamento de Investigación y Desarrollo. Tocó las profundas ojeras de sus ojos y se sintió un poco preocupada. 'Si el otro colega ve esto, ¿qué voy a decir?'.

Inmediatamente se le ocurrió una idea. Fue y se coló en la Sala R y D del Profesor Cheng, y no salió de la habitación en todo el día. Para lograr esa hazaña que sólo lograría un maestro de las escondidas, Ángela incluso renunció a su comida de ese día. En su lugar, tomó algo de comer de una habitación en el Departamento de Investigación y Desarrollo.

Antes de que la campana sonara señalando el final de la jornada de trabajo, Ángela terminó de crear un nuevo fluido químico. Se lo aplicó en la parte posterior de la oreja sólo para probar este producto químico potencialmente mortal. Afortunadamente, aparte de algunas quemaduras leves, no hubo nada fuera de lo común como parte de los efectos secundarios. Entonces ella se lo aplicó directamente en los ojos.

Cuando salió de la Sala de Investigación y Desarrollo, se encontró con Nancy, que parecía que llevaba esperándola un rato. Ella se veía muy preocupada, "Ángela... ¿Estás segura de que tu cara está bien con eso? Me temo que..."

"Bueno, lo he probado en mi oreja. No te preocupes, Nancy". Ángela la tranquilizó y alivió su corazón de su mezcla de ansiedades. Después de aplicar el líquido, Ángela se masajeó suavemente las cuencas de los ojos para promover la absorción. Cerró los ojos durante unos segundos para disfrutar y regodearse en el momento de ese placer ardiente. Entonces, el dolor disminuyó.

Cuando llegó el momento de salir del trabajo, Ángela se despidió de Nancy y se dirigió al vestidor.

De repente, Nancy gritó: "¡Ángela!".

...

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