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   Capítulo 1664 Para animarla

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8395

Actualizado: 2019-06-09 00:17


Ángela curvó sus labios en una mueca cuando escuchó sus palabras, caminó lentamente hacia la sala y dijo: "Raquel Yin, si Álvaro te dice que aún te ama y que todavía tienes un lugar en su corazón, yo... me iré lejos, ¿qué piensas?".

Ángela ahora entendía que era muy despiadada con respecto al amor, ella no podía permitir que ninguna otra persona se involucrara en su relación.

Parecía que Raquel no se rendiría con Álvaro, ella se preguntó si debería ser la heroína del cuento y salir de su complicada relación, para poder darle la oportunidad a una persona moribunda de ser feliz.

Pero, Ángela sólo se divertía al pensar en eso, ella no era una persona tan genial y generosa, si fuera tan genial, no habría estado tan celosa.

Momentos después, Álvaro se apoderó de sus brazos, Ángela bajó los párpados y con una sonrisa, miró los dedos de su esposo sobre su brazo. Eran unos dedos tan hermosos, que de verdad era una pena que Álvaro tuviera que tomar un escalpelo con la mano, porque podría haber sido un perfecto modelo de manos.

"Eso es imposible... Ángela, tu esposo no...", Raquel titubeó mientras intentaba sonreír. Ella no estaba segura de si todavía tenía una posición en el corazón de Álvaro, pero sí estaba segura de que era mucho menos importante ella para él que Ángela.

Así que lo mejor era que ella respondiera la pregunta antes de que él dijera la verdad.

"¿No?", Ángela levantó la cabeza y miró a su marido. Ella podía ver la furia en su mirada, pero no entendía sus motivos.

Recordó que Álvaro no se había enfadado con ella en mucho tiempo, entonces se preguntó si él se estaba enojando esta vez por el bien de Raquel.

"Cariño, ¿qué te parece? ¿Por qué no estás diciendo nada? ¡Si no tienes nada que decir, me despediré!", dijo Ángela. Después, una dulce sonrisa se dibujó en sus labios.

Al final, Álvaro suspiró y la arrastró a sus brazos. Él sostuvo sus hombros y respondió: "Eres una chica traviesa, ¿por qué estás comportándote así de nuevo? ¿Acaso no sabes a quién amo realmente?".

Ángela sacudió la cabeza y dijo: "¡No, no lo sé!".

A Álvaro no le importaba su actitud, entendió lo que su mujer tenía en mente, así que para tranquilizarla, la tomó por la cintura, besó su largo cabello y le dijo a Raquel: "Ángela y yo nos amamos mucho, realmente la amo con todo mi corazón y no hay lugar para ninguna otra mujer en mi vida". Después, Álvaro miró a su esposa de nuevo y le preguntó: "Ángela, ¿estás feliz ahora?".

Aquellas dulces palabras hacia su esposa

e y se rindió, "Oiga Sr. Álvaro, ¡por favor, relájese y dígame lo que quiere!".

Ella temía que su marido quisiera tener sexo en este lugar, alguien los había visto curiosamente entrar en el coche.

Si el auto se tambaleara, la persona entendería con facilidad lo que estaba pasando dentro.

Álvaro besó suavemente su nariz y susurró: "Me dijeron que dijiste que te irías...", él hizo especial hincapié en la palabra "irías" con voz amenazadora.

Así que... por eso estaba furioso.

Pero Ángela se preguntó por qué dijo que se lo habían dicho, ¿acaso no lo escuchó con sus propios oídos? Él estaba allí en la habitación de Raquel en ese momento.

Con Raquel en su mente de nuevo, Ángela agarró sus manos, lo miró a los ojos y preguntó obstinadamente: "¿Dije algo mal?".

"¿Dijiste algo mal?", Álvaro repitió su pregunta con indiferencia mientras colocaba algunos mechones del cabello de su esposa detrás de su oreja.

De repente, él agarró las manos de Ángela y las colocó sobre su cabeza, mientras él besaba sus labios para evitar que gritara.

"No... no...", a ella le costó respirar y se negó, parecía que su período había terminado, pero aún así no quería tener relaciones sexuales en el auto.

Los ojos de Álvaro brillaban con lujuria, él comenzó a jadear por aire debido al ardiente clima que había en el auto.

De pronto, se dio cuenta de que había sido muy estúpido como para atormentarse, Álvaro era consciente de que el período de su mujer había llegado, pero él quería hacerla suya en ese momento y en ese lugar, aunque no se pudiera.

"Álvaro, escúchame por favor, no hagamos esto aquí", Ángela logró volver a la realidad y se tranquilizó.

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