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   Capítulo 1706 ¿Quién dijo que te fugarás conmigo

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8497

Actualizado: 2019-06-18 00:17


Ángela sostenía a la hija de tres meses de Nancy en sus brazos, Álvaro sonrió mientras observaba la tierna mirada en los ojos de su esposa, en su mente, él se imaginó el rostro tierno y amoroso de Ángela cuando sostuviera a sus propios hijos.

"Cariño ven aquí, mira, ¡qué adorable es la bebé de Nancy!", dijo ella, ya que se acercaba su parto, era fácil sacar a la luz sus sentimientos maternos.

En los últimos meses, aprovechando su pérdida de memoria y utilizando sus propios métodos y encanto, Álvaro había engañado a Ángela para que volviera con él, parecían una pareja de recién casados que estaban locamente enamorados el uno del otro, también había tenido éxito en tener relaciones sexuales con ella aún cuando su esposa estaba en su embarazo de siete meses.

Álvaro dejó a un lado las flores que le había comprado a Ángela, se colocó a su lado y miró con atención a la bebé en sus brazos.

La pequeña se veía muy tierna con una cara gordita, un par de ojos cerrados y una boquita balbuceando.

Álvaro le acarició el rostro con suavidad y dijo: "Bebé, llámame padre".

(Aquí padre significa padre declarado)

Nancy se rió, mientras que Ángela le puso los ojos en blanco y le dijo: "Tiene poco más de tres meses, ¿crees que ella es capaz de llamarte padre*?".

Álvaro besó la cara de su esposa y le preguntó: "¿Cómo te sientes ahora? ¿Alguna señal de parto?".

"Ninguna", Ángela negó con la cabeza.

Como Nancy era una mujer experimentada con el tema de la maternidad, le preguntó a su amiga: "¿Por qué te vas a internar tan temprano en el hospital? Me refiero a que aún no es tu fecha de parto, ¿cierto?", Nancy recordó que la fecha para dar a luz de Ángela era la próxima semana...

Esta última miró al hombre que estaba a su lado y se quejó: "¡Una semana antes! Nunca lo he visto exigir a otras mujeres embarazadas que permanezcan en el hospital con tantos días de anticipación, pero, ¿por qué yo sí tengo que estar ahí tantos días antes de mi fecha de parto?". Además, ella gozaba de buena salud, no sentía ninguna molestia en su cuerpo.

"Porque eres diferente de las otras mujeres", Álvaro le respondió de forma concisa.

Unos momentos después, él levantó cautelosamente a la bebé de los brazos de Ángela y dijo: "Tu barriga es muy grande ahora, no es bueno que cargues a la pequeña durante tanto tiempo".

Álvaro no quería que su esposa se agotara.

Las dos mujeres se miraron y sin decir nada más, se rieron.

Álvaro y Ángela invitaron a Simón y Nancy a cenar en el hotel esa noche porque habían venid

mujer embarazada más importante en el hospital, así que tan pronto como su marido la llevó a la sala de parto, Gonzalo detuvo su trabajo y se acercó.

Él frunció el entrecejo mientras miraba el pálido rostro de su hermana. Gonzalo preguntó: "¿Por qué tan pronto?", para la mayoría de las mujeres durante el parto, los dolores de las contracciones uterinas aumentaban gradualmente, pero el dolor que manifestaba Ángela hacía parecer que su bolsa de líquido amniótico podría romperse en cualquier momento.

Álvaro se puso la bata de médico tan rápido como pudo y dijo en voz baja: "Mis gemelos tienen demasiada prisa por salir".

"¡Ese par de traviesos! Tendré que darles una lección cuando salgan, ¡cómo se atreven a hacer sufrir tanto a mi hermana!", dijo Gonzalo, con una risa nerviosa. Este último esperaba que los gemelos en el vientre de Ángela fueran niñas pero su deseo fue en vano, cuando pensó que sus sobrinos eran niños, sintió ganas de golpear a alguien.

Álvaro había terminado de ponerse su traje de cirugía cuando vio que su cuñado también estaba a punto de ponerse su bata quirúrgica, entonces preguntó: "¿Qué estás haciendo?".

"Entrando para ayudarte", respondió él.

Aunque segundos después, Gonzalo fue expulsado del vestidor. "No necesito tu ayuda, puedo hacerlo por mi cuenta", dijo Álvaro.

Después, sin darle la oportunidad de protestar a su cuñado, presionó el botón y cerró la puerta de la sala de parto.

Gonzalo se puso las manos en la cintura y gritó enojado: "¡Oye! ¡Eres un chico malo!".

Pero entonces, su enojo desapareció de repente al pensar que Álvaro también tendría dos hiijos, pero al igual que él, ninguno de los dos tendría alguna niña.

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