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   Capítulo 1720 El género podría ser responsable de la atracción mutua entre dos personas

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8668

Actualizado: 2019-06-22 10:53


Ángela estaba confundida, ella asintió, luego sacudió la cabeza y luego asintió de nuevo... no estaba segura de si debía decir que era feliz o no.

"Ángela, ha pasado casi un mes, ¿te has decidido a estar conmigo?", preguntó Álvaro.

Él se había mantenido alejado de ella y le había dado tiempo suficiente para considerar todo durante un mes entero, pero incluso si Ángela sabía que su esposo había aparecido en público con otra mujer, todavía no lo llamaba para preguntarle sobre eso.

Álvaro sólo quería saber si ella estaba celosa por esa situación.

Sin embargo, Ángela permaneció en silencio mientras apartaba su mano. '¿Por qué está haciendo esa pregunta? Si no quisiera estar a su lado, no me hubiera probado todos los vestidos con él toda la tarde', pensó ella.

Al no escuchar respuesta de su esposa, Álvaro pensó que quería decirle que no, por lo que él, de manera sorpresiva, la arrastró a sus brazos nuevamente y dijo: "Ángela, amor mío, escucha, no me importa lo que quieras, ¡tú tienes que estar conmigo la vida entera!".

Como todavía no se había decidido después de un mes, Álvaro decidió que no le daría más tiempo para seguir pensando las cosas.

"Yo...", Ángela quiso decir algo, pero su esposo no le dio la oportunidad de hablar y besó sus labios rojos de inmediato.

Aquel beso fue tan cariñoso e impetuoso que sus labios se enrojecieron e hincharon, después de esta muestra de afecto, ella agarró a su marido de la corbata porque quería hablar y los labios ya le dolían. Luego de un rato, finalmente logró decir en voz baja: "Álvaro, ¿de verdad tienes tanta hambre de mujeres? Tienes a muchas chicas guapas a tu alrededor todos los días, ¿eso no te satisface?".

Entonces él se acercó a ella, su tibio aliento tocó el rostro de su mujer y después dijo: "¿Quieres comprobar por ti misma y ver si tengo hambre o no?".

"¡De ninguna manera! No quiero, ya déjame ir, necesito regresar y ver a los gemelos", dijo Ángela. Álvaro ya había enviado a sus hijos a la casa de la familia Gu en cuanto llegaron a Ciudad J.

Él había recibido un mensaje de WeChat de su madre ese día por la mañana. Álvaro le comentó a su esposa sobre el contenido del mensaje: "Tu hijo mayor se la está pasando muy bien con Griselda, será mejor que no vayas a interrumpirlos".

Griselda Su era la hija de Simón y Nancy, ella era unos meses mayor que los gemelos.

El género podría ser responsable de la atracción mutua entre dos personas, ya que cuando Sebastián vio a Griselda por primera vez, mostró mucho más entusiasmo hacia ella que hacia su propio hermano menor.

Álvaro tam

ía hacerle el amor de inmediato, porque... Ángela no podía ser conquistada con una actitud gentil.

A la medianoche, ella dijo adormilada: "¡Oye! Quiero que me dejes sola de ahora en adelante...".

Álvaro estaba a punto de irse a bañarse, pero cuando la escuchó, la tomó de los brazos y de la cabeza pero además la hizo abrir los ojos para mirarlo, advirtiéndole: "Bien, a partir de ahora, te quedarás aquí, no te permitiré ir a ningún lado".

Antes de que Ángela volviera a Ciudad J, su esposo ya había descubierto muchas formas de castigarla.

Como todavía seguía siendo muy terca, él estaba decidido a hacer que se rindiera esta vez.

Durante los siguientes tres días, ella se quedó encerrada en la Mansión Shengfeng, incluso Álvaro le quitó su teléfono.

Como Ángela era una experta en taekwondo, su marido también había contratado a dos guardaespaldas fuertes que también eran buenos para esta disciplina, así que no importaba cuánto luchara su esposa contra ellos, no podía escapar de ninguna forma. Pero claro, los guardaespaldas sólo usarían tácticas de defensa, por lo tanto, Ángela jamás saldría lastimada por ellos.

Cada noche, Álvaro regresaba y tenía sexo con ella, la hacía suya durante horas, sólo para que su esposa estuviera tan cansada que no pudiera hacer otra cosa más que dormir al día siguiente.

Ángela, efectivamente, había dormido hasta la tarde todos los días.

La nevera estaba llena de todo tipo de verduras y frutas frescas que traían los guardaespaldas, según las instrucciones de Álvaro.

Ella tenía que cocinar la comida por sí misma cada que tuviera hambre, él no había contratado a ninguna sirvienta o algún chef porque temía que Ángela pudiera escapar con la ayuda de ellos.

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