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   Capítulo 1740 El Episodio Final (Segunda Parte)

Enamorada del CEO Por Bai Cha Palabras: 8545

Actualizado: 2019-06-29 00:17


Álvaro sabía que Daniel no estaría de acuerdo en primer lugar y también sabía cuándo era suficiente, entonces sonrió de una manera amistosa, "No hay problema, Helge, ¿quieres un vaso de licor?".

Él negó con la cabeza casi de inmediato, luego tomó una botella de vino de la bandeja de una mesera, llenó su vaso y lo terminó de un solo trago.

Daniel también agarró una copa de vino y lo tomó con singular alegría.

Después miró a Álvaro y dijo con indiferencia: "¡Siempre recordaré lo que me acabas de hacer!", aunque era una advertencia, todos podían asegurar que sólo estaba bromeando por su tono de voz.

Era hora de que la pareja propusiera un brindis, Álvaro se levantó de su silla y sonrió a Daniel, "Pronto volveré".

"¡No hemos terminado todavía!", Daniel no tenía intención de dejarlo ir.

La alegre charla y risa de los niños se escuchaba alrededor de los invitados. Álvaro sacudió el vaso de vino en su mano y dijo con una sonrisa complaciente: "Daniel, ¿acaso me estás amenazando? Tus gemelas son demasiado adorables, le pediré a mis hijos que se casen con ellas en el futuro, ¿qué piensas de eso?".

Después de eso, la multitud estalló en carcajadas. Ahora Daniel estaba un poco nervioso, Las gemelas eran sus preciosas hijas. A pesar de que sabía que Álvaro estaba bromeando y que sus pequeñas eran varios años más grandes que los hijos de su amigo, frunció el ceño y exigió: "¡Ve y propone el brindis! Eres un mal anfitrión ya que estás haciendo esperar a tus invitados, Ángela, por favor disciplina a tu marido, de otra forma, ¡se volverá un completo rebelde!".

Para ser honesto, Daniel odiaba que hicieran bromas involucrando a sus hijas.

Ángela tomó el brazo de su marido y dijo: "Deja de bromear, mamá nos está saludando, ¡vamos a proponer el brindis!".

Antes de irse, Álvaro le dijo a los padrinos de boda con una sonrisa traviesa: "Vamos a tomar algo juntos después de la cena".

Ángela acababa de pasar su primer trimestre de embarazo, por lo tanto su esposo planeó esperar dos semanas más antes de volver a tener sexo con ella.

Como no podía hacerlo ahora, él planeaba emborrachar a todos los padrinos para que ellos tampoco pudieran tener sexo con sus esposas esa noche.

Álvaro y Ángela salieron a proponer el brindis.

Más de una hora después, terminaron de brindar con toda la concurrencia.

Luego, Ángela volvió a descansar un poco en el dormitorio, mientras que su marido y los miembros de la familia Gu vieron salir a los invitados.

Por la tarde, decenas de botellas de vino estaban esparcidas por

os lados: el baño, detrás del sofá, el balcón, debajo de la cama... pero las chicas simplemente no pudieron encontrarlos.

Al final escucharon a Madina gritar en voz alta en el balcón, todas las damas corrieron hacia allá y miraron hacia la dirección que ella estaba señalando.

Vieron algo volando no muy lejos de ellas.

Las damas miraron más de cerca y descubrieron que había más de diez globos de fuego volando en lo alto del cielo.

Los hombres con los globos también vieron a sus novias o esposas, fue entonces cuando ellas escucharon la voz de un hombre: "¡Oigan hermosas, deleiten sus ojos en la salida del sol!".

Era Marcos quien les gritó a través del altavoz, llamándolas a salir del lugar.

Los otros chicos se frotaron las manos y estaban a punto de darle una lección a Marcos.

Pero él sólo sonrió y dijo: "¡Por favor, perdónenme hermanos!", después continuó: "¡Bellas damas, vengan a ver el amanecer!".

Los hombres no estaban realmente tan ebrios anoche, solamente querían engañar a las damas y sorprenderlas por la mañana.

Ellas volvieron a la habitación y en unos minutos salieron corriendo de la casa y corrieron a la playa.

El sol naciente iluminó el cielo oriental, catorce globos de fuego volaron al cielo en una fila.

En el momento en que salió el sol, los hombres abrazaron a sus parejas con fuerza y susurraron en sus oídos: "¡Amor mío, te amaré por siempre!".

Las damas también se aferraron con fuerza a sus maridos o novios, algunas les devolvieron el beso, mientras que otras respondieron con timidez: "Yo también te amo...".

Los camarógrafos tomaron innumerables fotos de las felices parejas y capturaron sus preciosos momentos en las imágenes.

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