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   Capítulo 4 3

El Hijo Del Millonario © Por sgloud Palabras: 10728

Actualizado: 2021-02-28 06:49


Capítulo tres

Tengo miedo.

Sus ojos están totalmente rojos, sus manos están en puños a sus costados, su respiración es rápida y su cuerpo está rígido.

Me doy la vuelta y me agacho para recoger mi toalla, me enrollo a ella rápidamente, pero mi cuerpo es estrellado contra la pared.

Sus brazos me alzan y mis piernas van directamente a su cintura, mis brazos descansan en su cuello y sus manos van a mis nalgas.

¿Qué estoy haciendo?

Trato de separarme, pero su agarre se intensifica y me aprieta más contra la pared, siento como su tonificado cuerpo se apega a mí.

Lleva su cabeza a mi cuello y aspira fuerte —Eres tan deliciosa, hermosa y apetecible que el verte con ese estúpido de un lado para otro y ver que lo defiendes me dan unos celos enormes—besa mi cuello y por mi espalda pasa una ráfaga de calor hasta mi intimidad, fija su vista en mí y sonríe de lado para dejarme caer un poco hasta su entrepierna.

Mi cara debe estar de mil colores.

¿Pero este quién se cree?

Mi boca va a su cuello y lo muerdo tan duro como puedo, alzo mi cabeza y lo encuentro sonriendo.

¿Espera, qué... eso no lo hará soltarme?

—Es... Eso debería haberte dolido, ¿cómo es que...? —tartamudeo.

—Mi reina, mi princesa, mi amor—suspira—soy cosas que tú no entiendes, por eso no duele, pero me ha gustado que lo hicieses porque has tratado de marcarme—sus ojos cambian a su color natural — creo que hasta aquí puedo enseñarte—abro mi boca tratando de replicar y coloca una de sus manos en ella —silencio —si claro.

Silencio y estoy casi desnuda en sus brazos, ¿qué le pasa?

Muerdo su mano y me remuevo, él me deja caer al piso y sigue mis movimientos —¡Estás loco o qué! —grito.

—Ponte ropa —junto mis cejas—rápido—aplasto mis labios y cuando estoy por echarlo se escucha un estruendo fuera del lugar, sus ojos viajan a mí con miedo —¡APÚRATE, MALDITA SEA! — acato su orden y saco las cosas de mi bolsa.

Me giro hacia él con cautela—¿No vas a mirar cierto? —niega y se queda atento a la entrada, trago grueso y me volteo para tomar el nudo de la toalla.

—¿Qué más me falta por ver cuando ya te he visto completamente desnuda y encima de mí?

Madre mía. Que directo.

Dejo caer el pedazo de tela que tengo a mi al rededor y me coloco la ropa lo más rápido que puedo, agarro la toalla y la dejo a un costado mío en los bancos de piedra, saco mis zapatos, pero él me toma de la mano y me levanta de golpe —¿Qué... ¿Qué haces?

—Cierra los ojos—observo sus ojos azules con curiosidad y es lo último que veo antes de cerrar mis párpados.

¿Por qué sigo tan sumisa? ¿Por qué no lo he echado del baño? ¿Por qué he dejado que me toque? ¿Por qué no me da miedo? ¿Por qué su tacto, su cuerpo se siente tan bien?

—Ábrelos—acato su orden y me quedo admirada de lo que hay a mi alrededor.

Cosas finas y caras por todos lados, todo es tan delicado y refinado. Sus brazos me bajan y mis pies tocan la baldosa crema brillante. Giro para enfrentarlo—¿Quién eres tú? ¿Por qué estamos aquí de un momento a otro si estábamos en el baño del instituto? ¿Por qué es que no te burlas de mí? ¿Cómo es que soy tan sumisa a ti? ¿Cómo puedes cargarme? Yo peso mucho ¿Cómo es que...? —a mi mente llegan recuerdos de sus ojos en el baño y retrocedo instintivamente —¿Acaso eres un tipo de brujo o cosa mala? ¿Por qué tus ojos eran rojos? ¿Qué era esa cosa que escuché? ¿Piensas matarme? —mi espalda topa con la pared y él camina hacia mí tan tranquilo y con elegancia. Sus manos viajan a mi cara y pega su cuerpo al mío —¿Qué haces ahora? —susurro.

—Algo que he querido hacer desde que te vi —susurra.

Y lo que jamás creí que pasaría, paso.

Mis pies están de puntitas dando el beso de mi vida, sus labios se mueven con los míos aun que no conozca mucho como hacerlo, una de sus manos acaricia mi mejilla mientras que la otra me aprisiona totalmente contra él.

Me dejo llevar por la agradable sensación y conduzco mis manos a su cuello, alguien toca la puerta y él muerde mi labio, se separa poco a poco de mí y suelta un gruñido —Pase—dice en voz alta y me coloca detrás de él.

—Alpha el instituto ya está seguro, las brujas ya no están rondando y atrapamos a la gran mayoría —¿Brujas? ¿Alpha? ¿Atraparon?

—Bien Kevin, sal de aquí que necesito privacidad, ahora yo bajo y reviso como está todo—me asomo por un costado de ojos azules y logro ver a un chico alto de cabello castaño claro.

Cierra la puerta detrás de él y nuevamente tengo toda la atención de ojos azules —¿Quién era ese? ¿Por qué menciona cosas raras?

Sonríe —Contestaré todas tus preguntas, pero primero —baja sus pantalones. Abro mis ojos tanto como puedo y me doy media vuelta—iré a bañarme, ¿segura que no quieres venir conmigo?

—De lo único que estoy segura es que eres un psicópata de mierda.

Siento sus manos en mi cintura y da un beso en mi cuello—Ya vengo —se aleja y escucho una puerta abrirse.

Giro lentamente y encuentro la habitación vacía, dejo respirar mi cuerpo y toco mis labios recordando aquel beso. Creo que esto es un sueño, si eso creo, porque todo lo que he pasado no puede ser verdad.

Espera.

Si esto es un sueño puedo salir de aquí.

Corro a la puerta y la abro, me fijo en el pasillo vacío y sigo mi escape, llego a unas escaleras gigantes y empiezo a bajar lo más rápido que puedo, mis pies se enredan al llegar a la mitad y caigo de boca, rodando hasta abajo.

Debería haber supuesto que est

o pasaría. Es típico de mí gracias a que no tengo puente en los pies.

Mi cabeza duele a horrores y mi cuerpo se siente más pesado de lo normal.

—Amir, ¿qué estás haciendo? —la misma señora que vi hoy por la mañana sale por una puerta mirando sus manos juntadas de puré de papas, examina el lugar y sus ojos topan con los míos, corre hacia mí y examina mi adolorido cuerpo —¡Nana corre! —de la misma puerta por donde apareció la señora bonita sale una señora como de cuarenta y algo de años, al verme se gira y desaparece por la puerta. Veo sus ojos azules y recuerdo los de él inmediatamente —AMIRRRRRRRR, VEN AQUÍ AHORA MISMO O TE JURO QUE TE ESTRANGULARÉ—grita fuerte.

¿Quién es Amir?

—Ya madre, ¿Por qué tanto alboroto? —escucho la voz del niño que me trajo aquí y trago grueso—Irina, bebé, tranquila—se coloca a mi lado y examina mi cuerpo de arriba a bajo.

—Llamaré a Alonso—la señora que al parecer es madre de ojos bonitos se levanta y desaparece de mi campo de visión.

Mis párpados empiezan a pesar y veo su rostro lleno de preocupación —siento que tenga que ser así, pero no debes conocer más nada de aquí —pega su nariz con la mía y da un suave beso en mis labios—luego de esto no recordarás nada —dice y cierro mis ojos dejándome llevar por la inmensa sensación de tranquilidad.

..............

Mi cabeza duele y mi cuerpo se siente todo machucado. Quito la sábana de mi cuerpo y me asiento en el borde de la cama, mi madre y padre están a un costado con sus caras llenas de reproche.

¿Qué me paso?

Hago el vago intento de recordar, pero ni siquiera se me viene a la mente que desayuné—¿Te sientes bien? —mi madre es la primera en llegar a mi lado y revisar mi estado.

—¿Qué me pasó? ¿Por qué estoy así? — muevo el brazo y hago una mueca de dolor.

—Mija, tienes que tener más cuidado. Te caíste en el baño de tu institución, una aseadora que pasaba por ahí entro y te encontró en este estado, mi amor—cierro los ojos y escucho una voz en mi cabeza.

Mi amor.

Veo unos ojos azules que se desvanecen con la neblina que tengo en la mente.

Creo que definitivamente estoy enana y loca.

—Princesa—habla mi padre e instantáneamente escucho esa voz de nuevo.

Princesa.

¿Cómo es que mi mente crea esto?

—Vamos Irina, tienes que cenar—me levanto de la cama y los sigo hasta el comedor donde hay sándwich de jamón con queso —sonrío.

Mi favorito.

Después yo seré tú favorito para comer.

Junto mis cejas —Madre, Padre, ¿oyeron eso? —ellos pasan a las sillas y niegan rotundamente.

—Hija, creo que el haberte caído te ha afectado mucho—muerdo mis labios y doy un leve asentimiento.

Me asiento y jalo dos sándwiches—¿Y qué tal tú primer día en la central de la empresa? —mi padre da un largo suspiro.

—Agotador, he tenido mucho trabajo por primera vez en la vida—aprieta su sándwich —no puedo creer que un niño inmaduro de dieciocho años sea mi jefe supremo —da un mordisco—y lo peor de todo es que me relevara de mi puesto y me pusiera como trabajador manual— deja el sándwich a un lado y se agarra la cabeza—debí haberme quedado en Aspinwall incorporation —salgo de mi puesto y voy a abrazarlo.

—Ya verás padre, todo ira mejor, por ahora lo ideal es acostarnos a dormir—tomo mis dos emparedados y el vaso de jugo con cuidado—voy a mi cuarto, los dejo solos—paso por su lado y los dejo solos, subo las escaleras y corro hacia mi cuarto.

¿Quieres caerte nuevamente, cierto?]

Tranquila, Irina. Eso es la mente que te está jugando una mala pasada.

Camino por el pasillo a mi cuarto y a lo lejos se escucha la fiesta de los vecinos de la otra calle. Niego y entro, cierro la puerta detrás de mí y camino hacia el pequeño balcón que tiene mi habitación, me asiento en la silla a un costado y veo como las luces y música de aquella casa resuenan por todos lados.

Doy un mordisco a mi emparedado y rápidamente lo tiro por el balcón. Que sabor más horrible el del brócoli.

¿Quién en su sano juicio le pone brócoli al sándwich?

Reviso el otro para ver si tiene brócoli y efectivamente, suspiro resignada y lo tiro, agarro el vaso de jugo y me lo tomo poquito a poco para calmar mi rugiente estómago.

Tal vez si no te hubieses ESCAPADO estuvieras con tu pancita llena de papas y hamburguesa con soda.

—¿Y quién se supone que eres tú y qué haces en mi cabeza? — ruedo los ojos.

Yo soy tu amor platónico, ese que quieres, pero no puedes tener.]

—Yo no tengo amores platónicos y ya fuera de mi cabeza porque necesito pensar que me ocurrió hoy en el instituto y porqué no recuerdo nada —masajeo mi cien.

Estoy en tu cabeza por que soy un amor platónico tuyo.

—Ya cállate —aplasto mis labios y me concentro en lo que posiblemente paso esta mañana.

¿Segura que no tienes amores platónicos?

—Sí, y tú no existes —grito y tapo mi boca. Mi madre me va a matar por no estar durmiendo.

—¡Irinaaaaaaaa a dormir!

Que tonta soy.+

No eres tonta y si tienes un amor platónico.]

¡Que no!+

Mira hacia tu cama.]

Giro mi rostro a la cama y veo como una silueta grande descansa en ella con los brazos puestos en su cara.

Me apego a la barandilla del balcón con los pies y brazos temblorosos, abro mi boca para gritar con todas mis fuerzas, pero de la nada tengo a un tipo super alto y sin rostro tapándome la boca.

Si esto no es esquizofrenia, supongo que ya me volví loca.

...

Nota de autora: este símbolo + representa cuando Irina habla con Amir.

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