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   Capítulo 3 Vayamos a casa, mi querida esposa

Vives en cada latido mío Por Shi Liu Xiao Jie Palabras: 11726

Actualizado: 2019-08-10 00:05


"Te presento a Eva Xu". Zed se giró para mirar a Jana cariñosamente mientras le presentaba a Eva.

Una vez superada la sorpresa inicial y después de que la curiosidad de la gente estuvo satisfecha, los invitados continuaron hablando y brindando entre ellos. Un músico comenzó a tocar una melodiosa canción en su violín. Poco a poco, la tensa atmósfera en la fiesta se disipó.

Eva, sin embargo, todavía estaba disgustada, y levantó una ceja mientras estudiaba a la esposa de Zed. Jana iba vestida con una simple camiseta blanca y un par de jeans desgastados. Su rostro infantil estaba libre de maquillaje y llevaba el cabello arreglado de manera casual. Para Eva, parecía más una inmadura estudiante de secundaria que la esposa de un CEO.

Ella ya sabía que Zed se había casado como parte de un acuerdo comercial, y esta era la primera vez que coincidía con la Sra. Qi, la cual no le había causado una buena impresión. La desechó como alguien que no era digna de su tiempo ni de su atención, así que se volvió hacia el hombre.

"Zed, llegas tarde. Los otros invitados que llegaron tarde tuvieron que tomarse tres copas de vino como castigo. ¡Será mejor que bebas un poco también y les des alcance!", dijo sonriendo de manera seductora y señalando el vino en una mesa cercana.

"No hay problema". Zed llevó a Jana al sofá más cercano antes de aceptar la sugerencia de Eva de beber un poco de vino.

Desde ahí, sentada sola en el sofá, ella observó a su esposo mientras bebía y hablaba con varias personas. La animada escena presentaba un sorprendente contraste con la soledad que sentía.

'¿Quién es esa mujer que estaba tratando de complacer a Zed hace un momento? ¿Será que tienen una relación íntima?', se preguntó.

Tan pronto como Zed bebió dos copas de vino, Eva se le acercó y suavemente le limpió la boca con una toalla de papel. Cuando él se levantó por otra copa, ella lo detuvo de inmediato.

"Te das cuenta de que estaba bromeando, ¿verdad? Sé que llegaste tarde, pero no tienes que beber tres copas de vino sólo porque te lo pedí", dijo coqueta.

"Eva, ¿tanta es la debilidad que tienes por Zed? ¿Acaso para ti es más especial que tus amigos? A los otros invitados que llegaron tarde se les pidió que bebieran tres copas de vino, así que, ¿por qué Zed sólo tendría que beber dos? ¿Es que te preocupas tanto por él?", se burló uno de los invitados.

"¡Sí, tiene razón!", dijo otro invitado. "¡Bebe, bebe, bebe!", comenzaron a gritar aquellos que los rodeaban. Dado que beber tres copas de vino no representaba un desafío para Zed, él sonrió y levantó su copa, pero Eva se adelantó rápidamente y lo tomó por la muñeca para después, de manera casual, atraer su mano hacia ella. Levantando una ceja, le dirigió una sonrisa seductora antes de beberse el contenido de la copa.

Él le frunció el ceño. No era la primera vez que participaba en un juego como ese y Eva sabía que tres copas era algo que podía manejar perfectamente. '¿Qué está tratando de hacer?', él se preguntó. Ahora que ella lo había ayudado a terminar, bajó la copa.

"¡Guau! ¡Guauuuuu! ¡Nos ha sorprendido bastante ver su demostración pública de afecto! Hacían una hermosa pareja cuando salían, y obviamente aún se gustan. ¿Por qué no reinician su relación?", sugirió la mejor amiga de Eva, Sue, quien estaba de pie junto a ellos.

"Ejem, Sue, no digas tonterías. Zed ya está casado. Su esposa está presente esta noche...", dijo Eva bajando la cabeza y aferrándose al brazo del hombre de al lado. Al parecer se sentía un poco agraviada.

Aunque acababa de decirle a Sue que él estaba casado, eso no era impedimento para que se le acercara cada vez más. Jana los observaba en silencio. En su opinión, la actuación que estaban representando frente a ella semejaba un drama anticuado. No le había sido difícil adivinar que Eva era la ex novia de Zed.

"Los obligaron a casarse como parte de un acuerdo comercial. Este tipo de matrimonios nominales son muy comunes en nuestro ambiente, pero le resultaría muy fácil a Zed divorciarse de esa mujer. Después de todo, ella no le gusta y ustedes se aman de verdad. Deberían estar juntos", seguía animándolos Sue. Eva le había pedido con antelación que así lo hiciera. De este modo, Sue aprovechaba cada oportunidad que se le presentaba para hacerles esa sugerencia.

"Sue, no digas tonterías, o harás que me moleste", dijo Eva golpeando el piso con su pie y mirando fijamente a Sue para enfatizar juguetónamente su ira. Inmediatamente después le lanzó una mirada a Zed para observar su expresión, queriendo ver si su reacción le daba alguna pista sobre dónde estaba parada en términos de su relación con él. Ella deseaba que Zed también quisiera volver con ella.

Como Jana estaba sentada cerca de ellos, pudo escuchar la conversación con toda claridad. Se sentía tan avergonzada que deseaba que se la tragara la tierra.

Estaba muy consciente de las condiciones de su matrimonio con Zed, y también sabía que dicho matrimonio podía terminarse fácilmente si él así lo deseaba. Aunque esa era una verdad muy simple, escucharla de boca de extraños en una fiesta la lastimaba sobremanera.

"Bueno, ahora hablemos en serio", dijo Zed antes de hacer una pausa. Luego miró rápidamente a Jana antes de continuar, "Lo siento, olvidé traerte un regalo por las prisas. Dime qué quieres que te compre para compensarte. Tengo cosas que hacer, así que me tengo que ir".

"¡Zed!", exclamó Eva con asombro, "Llegas tarde, ¿y ahora te vas tan temprano?". Ella lo miró con lástima mientras se aferraba a su brazo.

Zed asintió antes de liberarse de sus manos.

Jana estaba confundida por lo que estaba viendo, pues no tenía la más mínima idea de la razón por la que había decidido llevarla a ese lugar. ¿Acaso la estaba usando para molestar a su ex novia?

"¿Podemos hablar en privado, por favor, Zed?", le dijo Eva c

on ternura tratando de reprimir su indignación Echando una mirada a su alrededor para asegurarse de que nadie los hubiera notado, lo tomó de la mano y lo llevó fuera de la habitación.

Aunque ellos se habían ido, la atmósfera del lugar no cambió. Todos, salvo Jana, disfrutaban del momento cantando, bailando y bebiendo. Sin haberse movido del sofá en todo ese tiempo, Jana se sentía un poco tonta.

Sue se le acercó llevando una copa de champán en la mano y la miró con desdén, "Realmente te compadezco por estar en un matrimonio nominal, pero creo que podrías librarte de ello rápidamente. Probablemente es lo mejor que puedes hacer, ya que Zed y Eva van a volver".

Jana sonrió ante esas palabras. No iba a caer en su juego, así que se quedó callada y sacudió la cabeza.

A pesar de que ella y Zed no llevaban mucho tiempo juntos, lo conocía lo suficiente para darse cuenta de sus sentimientos por Eva. A juzgar por su actitud, se había dado cuenta de que él no planeaba revivir su relación con ella.

"¿Acaso no me crees?", continuó Sue, y agregó sonriente, "¡Puedes salir y verlo por ti misma si dudas de mis palabras!". Estaba molesta por la actitud desdeñosa de Jana, por lo que la instó a confirmar la relación entre Zed y su amiga personalmente.

"¡Muy bien!", dijo Jana mientras se levantaba. Empezaba a sentirse aburrida en esa habitación. Todo, la gente extraña, el ruido, el que la trataran sin respeto ni cortesía, había sido demasiado para ella, así que aprovechó esa invitación para salir a respirar aire fresco y al mismo tiempo satisfacer su curiosidad.

Sue fue tras ella.

"Zed, el único regalo que quiero eres tú. ¿Crees que podamos volver?". Afuera, Eva tenía envuelto a Zed en un abrazo íntimo. Su cara estaba recargada contra su pecho, y le decía aquello de la manera más humilde.

Jana había salido de la habitación justo a tiempo para presenciar esa escena. Aunque sabía lo que Eva y Sue se proponían, no esperaba verlo a él así, por lo que inhaló bruscamente y dio un paso atrás. Un instante después, escuchó a Sue gritar:

"¡Ay! ¡Me pisaste el pie!", y como una reacción instintiva, Sue la empujó. Como había usado toda su fuerza, Jana se tambaleó hacia adelante y estuvo a punto de caer al suelo.

Entonces se produjo un incómodo silencio. Eva estaba molesta con la interrupción, Zed estaba avergonzado por haber sido descubierto, Jana estaba mortificada con lo que había visto, y Sue estaba molesta por haber arruinado los planes de Eva.

Sin embargo, cuando Sue vio que ellos estaban fundidos en un íntimo abrazo, alzó las cejas con aire complaciente

Jana, por el contrario, volvió a desear que se la tragara la tierra. No sabía si había tomado a la ligera la relación entre Zed y Eva. Por lo que había visto dentro, él había mostrado total indiferencia ante los acercamientos afectuosos de ella, pero al verlos ahora, no entendía por qué Zed había cambiado de actitud tan rápidamente. Aunque sabía que su matrimonio era nominal y que ellos dos aún tenían problemas, eso no aliviaba la incomodidad que sentía, así que comenzó a preguntarse si él la había llevado allí deliberadamente para poner celosa a Eva.

Al darse cuenta de que estaba siendo usada como un catalizador para la relación entre ellos dos, la ira creció en su interior, de modo que apretó los puños y decidió devolver el golpe.

Con una sonrisa brillante y mostrando gran entusiasmo, se les acercó y, mirando a Zed con afecto y fingido amor, dijo, "Mi querido esposo... Estoy cansada. ¿Nos vamos a casa?".

Eva se sintió herida cuando Jana se refirió a él como su querido esposo, y se angustió aún más cuando él la alejó gentilmente. Sin embargo, dado que no estaban solos y tenía que mantener las apariencias, tenía que manejar la situación con calma.

"Mi querido esposo", continuó Jana mientras le sonreía a Eva, "Aunque veas a una hermosa flor a la orilla del camino, no es necesario que la recojas en mi presencia. Necesito que me des mi lugar", luego se le acercó y lo tomó del brazo con afecto. En lugar de dejar ver su inconformidad, había decidido hablarle en un tono causal.

Tenía decidido aprovechar esa situación para enfrentar el destino incierto de su matrimonio. Si Zed se atrevía a mostrar su enojo hacia ella y a golpearla, ella usaría el video de vigilancia de esa área para probar su infidelidad. Con el video como apoyo, confiaba en poder forzarlo a que le cediera la propiedad.

"Eva y Zed son pareja. ¿Cómo te atreves tú, una esposa nominal, a decir que ella es una flor a la orilla del camino?".

Aunque Eva estaba de muy mal humor, fingía ser elegante y encantadora frente al hombre a quien amaba, pero Sue, por otro lado, no tenía razón para mostrarse educada, y le habló a Jana en un tono amargo.

"¿Quién dice que nuestro matrimonio es falso? ¿Acaso instalaron cámaras de vigilancia en nuestra casa y han espiado nuestra vida nocturna?", continuó Jana, instigando a Sue a enfrascarse en una discusión verbal.

Jana había fingido ser obediente y amable delante de Zed durante todo ese periodo, pero no estaba dispuesta a tolerarlo y complacerlo por más tiempo. Si pudiera arreglárselas para irritarlo, le resultaría más fácil lograr sus planes. ¡Necesitaba la propiedad y el divorcio!

"Zed, ¿no es cierto que te casaste para obtener un beneficio comercial?". Al escuchar el argumento de Jana y ver su expresión de confianza, el rostro de Eva se había oscurecido, y no pudo evitar hacer esa pregunta

Sue, asombrada, se quedó boquiabierta.

De repente, Zed pasó su brazo alrededor del hombro de Jana y la miró, disculpándose, "Mi querida esposa, cometí un error".

Las tres mujeres estaban sorprendidas después de escuchar sus disculpas. En cuanto a Jana, lo miró temerosa al darse cuenta de que había sido muy ingenua al pensar que iba a obtener lo que quería con tanta facilidad.

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