ManoBook > Romances > Vives en cada latido mío

   Capítulo 6 No me toques

Vives en cada latido mío Por Shi Liu Xiao Jie Palabras: 7196

Actualizado: 2019-08-11 00:52


Jana se quedó perpleja ante el repentino cambio en el comportamiento de Shirley, y antes de que pudiera reaccionar, sintió que alguien la empujaba. Después sintió un dolor agudo cuando fue a dar al suelo. Al volverse a mirar a su atacante, encontró a su padre y a su madrastra, Joy Yi, de pie en el umbral de la puerta.

"¿Por qué golpeaste a tu hermana, Jana?", gritó su padre.

"No, no la golpeé. Yo no...". Su explicación se quedó a medio camino cuando él levantó la mano y la abofeteó, y antes de que pudiera pronunciar una palabra más en su defensa, su padre ya había agarrado la escoba y se le acercaba con una expresión maliciosa.

Sabiendo qué castigo la esperaba, ella se encogió en un rincón tratando de protegerse cuando el Sr. Wen comenzó a golpearla con la escoba. Shirley, su media hermana, estaba al otro lado de la habitación. Cuando la vio suplicar, hizo gestos obscenos con las manos y sonrió triunfalmente.

Después de que el Sr. Wen estuvo satisfecho con el castigo que le había propinado, le quitó su bolso y la echó de la casa. Cubierta de moretones y cortes, ella no tuvo más remedio que alejarse. Sin teléfono ni dinero, ni siquiera podía pedir un taxi, y mientras caminaba sin rumbo por la calle, comenzó a preguntarse cómo había hecho para terminar así.

Originalmente había ido a la casa Wen para pedirle prestado algo de dinero a su padre. Necesitaba de esa ayuda para poder dejar a Zed y encontrar un trabajo, pero nunca se imaginó que las cosas terminarían así. Sabía que su padre odiaba a su madre biológica y que después de su divorcio, ese odio se había trasladado hacia ella, por lo que su posición en la familia había empeorado, especialmente después del nacimiento de su hermanastra, Shirley y de su hermanastro, Watson. Sin embargo, a pesar de que a menudo había sido injustamente culpada y maltratada por ellos, esta era la primera vez que la golpeaban con tanta saña.

El dolor y la tristeza que sentía nublaba sus pensamientos. Después de horas de caminar, finalmente prestó atención a su entorno y se sorprendió al encontrarse frente a la villa de Zed. Un viento fresco comenzó a soplar, y al rozar este los cortes en el dorso de su mano, sintió una sensación de picazón sorda.

Zed estaba viendo una transmisión 'en vivo' de las cámaras ubicadas fuera de su villa, y se dio cuenta de que Jana había caminado hacia la puerta pero se había dado la vuelta sin tocar el timbre. Frunció el ceño mientras la observaba caminar de un lado a otro delante de la puerta. Parecía como si estuviera preocupada y tratando de tomar una decisión.

Él ahuecó la barbilla y se preguntó qué era lo que la acongojaba. Entonces la enfocó tratando de estudiar cuidadosamente su expresión. Cualquier pista acerca de lo que pasaba por su mente le ayudaría a decidir qué medidas tomar.

Él entrecerró los ojos cuando la vio frotándose suavemente la mano. Al ampliar la imagen, notó que la mano de Jana estaba inusualmente roja, y se puso de pie tan repentinamente que su silla cayó hacia atrás. Con el control remoto en la mano, presionó el botón que abría la puerta.

Al no esperar que la puerta se abriera tan repentinamente, Jana se sobresaltó y dio un paso atrás como si intentara irse, pero de pronto vio a Zed acercarse por el camino de entrada. Iba vestido de manera casual.

Dando grandes pasos, él llegó hasta donde se encontraba ella, y sin darle tiempo de esconder la mano, la sujetó y la atrajo hacia él. Frunció el ceño cuando vio las heridas. Sus ojos se llenaron de ira mientras se preguntaba quién había lastimado a su esposa.

"¿Quién hizo

esto?", preguntó en voz baja, claramente molesto.

Jana se apresuró a retirar sus manos y a esconderlas detrás de ella, y apretando los labios sacudió la cabeza.

Zed seguía frunciendo el ceño mientras pensaba por qué no le quería decir quién la había lastimado. Decidió cambiar de estrategia, así que mejor se inclinó y la abrazó. Pasando un brazo alrededor de sus hombros con gentileza, la condujo a la villa, y después de sentarla en el sofá, fue a buscar el botiquín. En cuclillas frente a ella, se dedicó a desinfectar cuidadosamente su herida para posteriormente vendarla. Jana nunca pensó que él pudiera ser tan amable y cariñoso, aunque mantuvo el ceño fruncido desde el principio hasta el final, y casi parecía que había sido él quien había sido herido.

"¿Así que volviste a casa?", preguntó con frialdad mientras terminaba de envolver su herida con una gasa.

Ella bajó la cabeza. Ya no pudo contener sus emociones y las lágrimas corrían libremente por sus mejillas. La combinación de tristeza, impotencia y enojo había terminado por abrumarla. Estaba desconsolada por cómo la había tratado su familia, y aunque quería luchar era incapaz de hacerlo. No tenía recursos y nadie la apoyaría ni la protegería.

Zed estaba inspeccionando sus brazos en busca de más heridas cuando ella tomó sus manos y lo miró con gran expectativa. "¿Aún puedes cancelar el contrato de esa propiedad?", preguntó.

Aturdido, él se quedó sin habla, pero después de un minuto, asintió.

"¡Grandioso!", por fin había algo que podía hacer para vengarse. Su madrastra, su media hermana y su padre habían sido crueles con ella durante todos esos años, y finalmente, pudo encontrar una manera de retribuirles el daño.

Zed se puso de pie y se dirigió a su habitación, pero al ver su celular en la mesa llamó a su secretaria.

"Verifica a qué hora será la transferencia de la propiedad de los suburbios".

"Los documentos que recibimos esta tarde muestran que la transferencia de propiedad de esos terrenos ya está programando".

"¡Detenla!".

"¿A qué se refiere, señor?".

"Dile al director Zhang que cancelé la transferencia".

"Ok, lo haré de inmediato".

Después de colgar, Zed volvió a la sala de estar, pero se detuvo en la puerta al darse cuenta de que Jana se había desabrochado parte de la blusa y en ese momento se estaba aplicando un medicamento en el hombro.

¿Dónde le habían hecho tanto daño? ¿Quién la había lastimado? Esos pensamientos lo consumían. Sin pensarlo, avanzó y comenzó a desabotonarle la ropa, pues necesitaba ver cuántas heridas tenía.

"¿Qué estás haciendo?", dijo ella al tiempo que apartaba las manos de Zed y lo miraba con asombro. "Estoy lastimada y me duele todo el cuerpo. ¡No me pongas las manos encima!".

"¿Por qué? ¿Qué te imaginas que pienso hacer?", su reacción lo había dejado estupefacto. Él sólo quería ver sus heridas, y no podía entender por qué ella no lo dejaba hacerlo.

Impaciente y furioso, extendió una mano y le rasgó la blusa.

Jana se apresuró a cubrir su cuerpo con los restos de su ropa desgarrada antes de darle la espalda al hombre y acurrucarse.

Los ojos de Zed se ensancharon cuando vio los moretones en sus brazos y hombros. La forma de las marcas en todo su cuerpo hacían que fuera obvio que había sido golpeada por una barra de algún tipo. Tanto una profunda ira como un tierno amor burbujearon en su corazón.

"¡No me toques!", ella lo empujó furiosamente una y otra vez cuando él trataba de alargar la mano para tocarla. Sus acciones no hacían más que agrandar las heridas, causándole un inmenso dolor.

Free to Download MoboReader
(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir