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   Capítulo 10 El mundo es un gran escenario, y todos no son más que actores

Vives en cada latido mío By Shi Liu Xiao Jie Palabras: 8138

Updated: 2019-08-13 01:28


Mientras tanto, en la villa de Zed, Jana tiró el teléfono sobre la cama después de que terminó de hablar con su padre. No había manera de que considerara lo que él había dicho.

Todavía llevaba puesto el pijama que Zed la había ayudado a ponerse la noche anterior, y sonrió al pensar en lo considerado que había sido. Había insistido en revisar sus heridas y había aplicado medicamento sobre las mismas.

Después de la paliza, creyó que el dolor perduraría, pero los medicamentos que le aplicó habían ayudado a que se sintiera mejor, y la mayoría de las heridas ya estaban cicatrizando. Al mismo tiempo que su cuerpo sanaba, la herida en su corazón también se estaba cerrando.

Se dirigió al armario para buscar una muda de ropa limpia. Escogió una camisa de gasa y la combinó con un par de pantalones casuales.

Luego se cambió la pijama. Aunque todavía se estaba recuperando, el atuendo casual la hacía sentirse mucho mejor.

Jana se paseó lentamente por la villa, y después de una búsqueda exhaustiva, seguía sin poder encontrar a Zed. ¿Se habría ido a trabajar temprano por la mañana?

Ya era casi mediodía, y sólo de pensarlo su estómago retumbó recordándole que no había comido nada en todo el día, por lo que se dirigió a la cocina para prepararse algo de comer. Al ver una nota pegada a la puerta del refrigerador se sorprendió.

Normalmente, ella era la única persona que frecuentaba la cocina, pues desde que se casaron, Zed nunca había entrado ahí. ¿Quién le habría dejado esa nota?

Con eso en mente, se acercó lentamente al refrigerador. Como no tenía motivos para creer que Zed la hubiera dejado, estaba siendo cautelosa.

"Hay algo de comida caliente en la olla", era todo lo que decía la nota. Como era habitual en Zed, había usado la menor cantidad posible de palabras, sin embargo, era posible percibir gentileza y calidez en sus palabras.

Jana se quedó mirando fijamente la nota. Aún estaba tratando de digerir el cambio en el comportamiento de Zed de la noche anterior. ¿Cómo debía reaccionar? ¿Debía dejar que la conmoviera? ¿Que la hiciera feliz? ¿Debía sentirse bendecida?

Teniendo en cuenta las circunstancias de su matrimonio, ¿cómo podía sentirse bendecida?

'Zed probablemente hizo esto debido a su preocupación por mis lesiones', racionalizó, 'No es posible que sea un acto de amor. No, no puede ser amor'.

Después de reflexionar por un rato, le resultó demasiado difícil entender sus intenciones, así que simplemente se dio por vencida. Aunque todavía no estaba segura de las intenciones de él, su estómago no quería que esperara más, así que levantó la tapa y miró dentro. Ella sonrió al ver la humeante gacha de dátiles rojos.

Con precaución, probó un poco. '¡Sabe mejor de lo que esperaba! Pensé que se trataba de una sopa común. ¡Qué equivocada estaba!'. La sopa contenía una generosa ración de dátiles rojos y longanes. Los ingredientes eran comunes, pero se complementaban realmente bien. Las gachas no eran excesivamente dulces ni muy insípidas, todo era simplemente perfecto.

El esfuerzo que Zed había hecho para preparar esa gacha especial no sólo la tenía sorprendida, sino que también provocó que se ganara su aprecio. Era innegable que él había hecho un gran trabajo, tanto con la gacha como en lo referente al cuidado considerado y constante que le había proporcionado.

Definitivamente ese hombre la tenía asombrada. Durante todo este tiempo, la imagen que había tenido de él era la de alguien autoritario y pretencioso, quien en ocasiones incluso se comportaba como un niño. Nunca se imaginó que supiera cocinar, y la sorprendía sobremanera que lo hiciera tan bien.

Los recuerdos de la noche anterior comenzaron a pasar por su mente. Zed, el hombre que siempre había sido frío con ella, le había demostrado una enorme amabilidad y cuidados cuando estuvo lastimada.

Esa versión de él, tan gentil y acomedido, era totalmente diferente a su versión del pasado. Era como si se tratara de una persona diferente.

'¡Cualquier chica que tenga la suerte de casarse con Zed en el futuro se

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rá bendecida! Así será, estoy segura', pensó Jana mientras se acomodaba en la mesa con la comida. Luego volvió su atención a la dulce gacha, la cual devoró con fruición. Olvidó por completo que había dejado su teléfono en el dormitorio, y este sonó varias veces, pero ella no pudo oírlo.

Mientras tanto, en el piso más alto de la torre comercial en el centro de la ciudad, Zed se encontraba frente a las ventanas de estilo francés de su oficina ejecutiva. Frunciendo el ceño, puso su mirada en el teléfono que tenía en la mano.

'He llamado muchas veces, ¿por qué no responde? ¿Qué está haciendo esta mujer? Aún se está recuperando, entonces, ¿a dónde pudo haber ido? ¿Será que su padre, ese hombre sin corazón, la llamó y la hizo enojar?'.

Mientras trataba de buscar la razón por la que no le contestaba las llamadas, el rumbo que estaban tomando sus pensamientos lo preocupó.

'Antes de irme, revisé en qué condición se encontraba para asegurarme de que las heridas mejorasen. La visita a la casa Wen le dejó secuelas tanto físicas como mentales. Si algo semejante vuelve a suceder, quedará totalmente traumatizada'.

Al darse cuenta de lo delicada que era la situación de Jana, se apresuró a salir de la torre comercial.

...

En la villa, la mujer que le preocupó a Zed acababa de terminarse la sopa. Le gustó tanto que se sirvió varias porciones. Justo cuando estaba sentada mirando su tazón vacío, sonó el timbre.

'¿Será Zed? No, si fuera él ya habría entrado. Tiene la llave de la villa. ¿Quién podrá ser entonces? ¿Sus padres?', pero inmediatamente renunció a ese pensamiento. Sin embargo, su curiosidad por los padres de Zed se había despertado. Aunque habían estado casados por un tiempo, nunca había tenido la oportunidad de conocer a su familia.

Ese hombre era un misterio.

"¡Tin-tan!".

El timbre sonó nuevamente, y Jana tuvo un presentimiento. Su padre había estado llamándola con insistencia, y el timbre sonaba una y otra vez, con similar persistencia.

Después de limpiar la mesa, corrió hacia la puerta. Ni siquiera se detuvo para ponerse un abrigo.

Sin embargo, cuando abrió la puerta principal de la villa, las dos caras que aparecieron ante ella le resultaron familiares aunque extrañas. Frustrada, intentó cerrar, pero no pudo. No había vuelta atrás.

'¿Padre? ¡Oh no! Ya no es mi padre. ¡Y viene con Shirley Wen!'.

Ella respiró hondo y se obligó a parecer tranquila y confiada. Pronto se dio cuenta de que traían varias botellas de tónico en sus manos, pero su sonrisa falsa los traicionaba.

'¡No tienes vergüenza! Te presentas en mi villa después de cortar toda relación conmigo por teléfono'.

"¡Hermana Jana!".

Mientras Jana intentaba procesar el descaro de su padre, Shirley abrió la boca y la saludó en tono meloso. Probablemente por haberse enfocado en el comportamiento de su padre, la actitud de Shirley le pareció tan drásticamente distinta que apenas podía creer lo que veía. Su actuación era tan buena que hubiera podido hacerla merecedora de un Oscar.

Jana no le respondió, y en vez de ello, los observó con atención. A todas luces su padre no estaba contento con esa visita, y el comportamiento de Shirley era de un dramatismo exagerado. Era como ver un frígido programa de comedia, y no entendía con claridad el propósito de su visita.

"Hermana Jana, hemos venido a verte. Asumo la responsabilidad de todo lo que pasó anoche. No debí haberte insultado de ese modo. Aunque estuvo mal que me golpearas, yo fui quien te provocó. Me disculpo contigo. ¡Por favor perdóname!", dijo con aparente sinceridad, como si todo eso fuera verdad. Su actuación había sido tan convincente que cualquiera que no supiera la verdad hubiera mordido el anzuelo fácilmente y hubiera creido que ella había sido la ofendida, lo cual la hacía parecer generosa por tener el detalle de disculparse.

Jana estaba completamente asombrada por su sobresaliente actuación. Por fin había entendido el significado del dicho: "El mundo es un gran escenario, y tanto hombres como mujeres no son más que actores".

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