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   Capítulo 12 No gastes más palabras y habla con mi abogado

Vives en cada latido mío Por Natalí Palabras: 9593

Actualizado: 2019-08-14 01:09


Henry no pudo seguir soportando las insolencias de Jana, así que levantó su mano y le dio una bofetada en el rostro, cuyo sonido fue tan fuerte que hizo eco a través de los silenciosos pasillos de la mansión y sus alrededores.

La acción de Henry hizo enfurecer a Zed, por lo que sus ojos se ensancharon y su hermoso rostro se distorsionó por la rabia, pero, a pesar de lo que había hecho el padre de Jana, no tuvo más opción que sentarse en silencio en el auto y mirar.

Zed se había estacionado en un espacio que no se veía con claridad desde la puerta de la mansión, aunque todo lo que hablaban Shirley, Henry y Jana se podía oír sin problemas desde allí. En ese momento, Henry estaba maltratando e insultando a Jana, diciéndole:

"Jana, te estoy dando una última oportunidad para evitarte la vergüenza, y que me asegures ese terreno, así que no habrá una próxima vez. Hemos venido a admitir nuestros errores, además, tu hermana Shirley ya se ha disculpado contigo, ¿qué más quieres? Solo dime qué rayos quieres a cambio y trataré de conseguirlo, siempre y cuando le pidas a Zed que me dé ese pedazo de tierra". Obviamente, Henry ya no podía controlarse.

La cara de Jana ardía por el impacto de la bofetada y por la humillación, así que la escondió entre sus manos, mientras sentía el ardor de las lágrimas que caían por su rostro.

Aunque Jana sabía que la situación terminaría de esa manera, aun así, esperaba que su padre hubiera sido un poco más amable con ella.

'¡Jana, qué tonta eres!', pensó para sí misma, '¿Tan rápido olvidaste los insultos que recibiste en la casa de tu padre anoche? No debiste haber anhelado su aprobación'.

En ese momento, Henry estaba tan molesto con Jana que apenas podía respirar, por lo que colocó una mano en su pecho para calmar su respiración. Parecía que su sufrimiento y su dolor eran indecibles, así que Shirley aprovechó la oportunidad para criticar con severidad a Jana por ser desobediente y hacer sufrir a su padre.

"Hermana, sé que nos odias profundamente, pero nuestro padre está envejeciendo y más débil cada día, por lo que no deberías tratarlo así, pero, si quieres, descarga tu ira y odio en mí. Tú sabes todo lo que se ha esforzado y los sacrificios que ha hecho para conseguir ese terreno, incluso su salud se ha deteriorado en el proceso. Por eso, ¿cómo puedes ser tan insensible para seguir lastimándolo y haciéndolo sufrir?". Con malas intenciones, Shirley fingió ser una hija considerada y cariñosa al hacer una lista de las malas acciones de Jana, mientras consolaba suavemente a Henry, acariciándole la espalda.

Jana intentó contener sus emociones, luchando para evitar que las lágrimas descendieran por su rostro. Sin lugar a dudas, Jana se compadecía de sí misma por tener una familia como esa. Después de respirar profundamente, plasmó una sonrisa amarga en su rostro antes de mirar a Shirley.

"¿Ya terminaste?", le preguntó. "Si viniste aquí solo para mostrarme esta actuación, lamento decirte que no estoy interesada en tus excusas, ¡así que sal de aquí o llamaré a la policía!", dijo Jana.

En ese momento, lo único que quería era cerrar la puerta para alejarse de sus despreciables padre y media hermana, ya que era la única forma en que podría calmarse.

Como no había nada más que decir, Jana decidió cerrar la puerta, pero Henry la detuvo para entregarle un costoso producto comestible para la salud que había traído para agradar a Zed.

Para Jana, el descaro de su padre no era un misterio, pero, con ese acto, había demostrado lo lejos que podía llegar, por lo que se sentía verdaderamente decepcionada.

Jana hizo un gesto con su cabeza, negándose a recibir los regalos de su padre, lo que enojó por completo a Henry, quien se adelantó con rapidez y la sacó bruscamente de la mansión.

Nunca pensó que eso sucedería. En ese instante, el dolor se desató en todas las lesiones que cubrían su cuerpo y, sumado a eso, Jana se sintió en extremo angustiada. Tomada completamente por sorpresa, estuvo a punto de caer cuando Henry la jaló, por lo que tropezó y trató de equilibrarse, pero los movimientos repentinos la dejaron mareada.

Justo cuando pensaba que caería, unos brazos fuertes estabilizaron su cuerpo, e incluso sin mirar a su salvador, Jana podía dar por cierto que no era otro que Zed.

"Te voy a reventar a golpes...", dijo Henry, pero se detuvo a mitad de camino cuando vio a Zed.

Envuelta entre sus brazos, Jana se sintió finalmente a salvo, y su cuerpo comenzó a temblar, a la vez que una sensación de alivio la embargaba. Zed sintió cómo el cuerpo de ella temblaba, por lo que una profunda sensación de protección lo recorrió y derritió su corazón, así que no fue capaz de decir palabra alguna. Consumido por su preocupación por Jana, se tomó un momento para observar

a su esposa. Por la forma en cómo había actuado anteriormente, recordaba haber pensado que ella había cambiado y que no dejaría que su familia volviera a abusar de ella, pero, a juzgar por el moretón en su rostro, sabía que ella seguía siendo la misma mujer con la pureza suficiente como para permitir que su malvada familia la dañara.

Su mejilla izquierda estaba enrojecida e hinchada, y se podía ver con claridad la huella de una mano que contrastaba con su piel blanca, lo que hizo que Zed frunciera el ceño, mientras pensaba en cuánto dolor debía estar sintiendo. Era casi como si él mismo pudiera sentirlo.

Jana no recordaba cuántas veces Zed había fruncido el ceño desde el día que se casaron, y por lo general, esto ocurría cuando decía o hacía algo que lo molestaba. Ahora, no obstante, estaba feliz y agradecida de que esta vez frunciera el ceño porque estaba preocupado por ella, lo que le produjo un gran consuelo.

"Zed, creo que debe haber algún malentendido entre nosotros, ya que no sé qué fue lo que te dijo mi hija para hacer que cancelaras el proceso de transferencia del terreno".

Dado que Zed era quien determinaba si las tierras serían transferidas o no, Henry tenía que jugar bien sus cartas, por lo que, a pesar de que estaba sumamente molesto, tuvo que contener su ira y mostrarle algo de respeto.

Sin embargo, él no le prestó atención, ya que su interés estaba en la mejilla de Jana y, en ese momento, Henry se dio cuenta de que no debió haberla abofeteado, ya que tenía el presentimiento de que ahora le sería mucho más difícil recuperar ese terreno.

"Entremos para que pueda ponerle hielo a tu mejilla", dijo Zed, con suavidad, sorprendido de sí mismo por la preocupación y amabilidad que estaba mostrando hacia Jana, ya que, aunque sabía que se preocupaba por ella, la magnitud de sus sentimientos lo alarmaba.

Después de escuchar lo que había dicho Zed y haber visto la preocupación en su rostro, Shirley, quien estaba de pie a un lado, se llenó de rencor hacia Jana por tener un marido tan considerado, atractivo y adinerado. Por esto, le frunció el ceño y, si el odio en los ojos de Shirley pudiera matar, ella habría muerto cientos de miles de veces.

Por la mirada que su media hermana le estaba dando, Jana sabía muy bien qué era lo que estaba pensando, pero decidió sencillamente ignorarla, ya que no quería estar involucrada.

En ese momento, descubrió que no era capaz de hablar, así que le hizo un breve asentimiento con la cabeza a su esposo para hacerle saber que estaba lista para irse.

Sin embargo, ese diálogo silencioso no fue ignorado por Shirley, quien, al entender las intenciones de su hermana, decidió hablar:

"Hermana, no puedes irte, ya que si te vas sin resolver esto, ¿cómo obtendrá nuestro padre el terreno?".

Sabía que hablar de la tierra en un momento como ese podría molestar a Zed, pero no podía dejar escapar una oportunidad tan buena como esa de sus manos, puesto que, si Jana se iba en ese instante, y en tal estado de ánimo, sería imposible para ellos recuperar ese pedazo de tierra.

Más importante aún, si no hablaba, Shirley temía que nunca encontraría otra oportunidad para hablar con Zed, dado que su opinión era que él y Jana se habían casado solo con fines comerciales, que no se amaban y que se divorciarían en un tiempo.

Según ella, Zed era tan extraordinario y encantador que sería imposible que se enamorara de Jana, quien no tenía nada destacable, así que estaba absolutamente segura de que la relación de ambos no era real, y se había convencido a sí misma de que sacaría algo de provecho al hablar con él.

Llegado ese punto, Zed envolvió un brazo protector alrededor del hombro de Jana antes de llevarla a la mansión, lo que dejó a Henry paralizado al darse cuenta de que había perdido todas las posibilidades de conseguir ese terreno. Zed era indiferente a todo lo que la familia Wen tenía que decir, pero, afortunadamente para ellos, después de que Shirley dijo el nombre de Jana, él se detuvo, y las esperanzas de Henry aumentaron al pensar que su reacción podía haber sido un indicador de que reconsideraría su decisión anterior.

"Zed, hay algunos malentendidos entre Jana y yo", dijo Henry, apresurándose a ofrecer una disculpa como excusa por sus acciones, creyendo que simplemente un poco de humildad podría haber persuadido a Zed por completo.

Pero este le dijo con frialdad: "No gastes más palabras y habla con mi abogado. Determinaremos si esto fue un malentendido o no en una fecha posterior cuando revisemos la grabación de las cámaras ubicadas fuera de mi casa".

Después de su declaración, Zed continuó hacia el interior de su casa, e incluso antes de que Henry y Shirley pudieran procesar lo que había dicho, la puerta frente a ellos se cerró de golpe.

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