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   Capítulo 13 ¿Divorcio ¿Quién dijo eso

Vives en cada latido mío Por Natalí Palabras: 6133

Actualizado: 2019-08-15 00:15


Henry y Shirley no podían creer que hubieran acabado en esa situación. Habían ido con la intención de disculparse con Jana y persuadirla para que hablara con Zed acerca del trámite de transferencia de tierras. Y, sin embargo, ahí estaban, fuera de la mansión, sin que Jana y Zed estuvieran dispuestos a hablar con ellos.

"Papá, ¿por qué Jana parece totalmente diferente? ¿Es porque Zed la está apoyando? ¿Cree que puede hacer lo que quiera y cuando quiera?".

En realidad a Shirley no le importaba mucho Jana, ella parecía disfrutar de la desgracia de los demás. Sin embargo, en ese caso, sin la ayuda de Jana Wen, creía imposible convencer a Zed para que abandonara esa tierra.

Henry fulminó con la mirada a Shirley. En su opinión, nada de eso habría ocurrido si no hubiera sido por la idea que tuvo Shirley.

"Todo esto es culpa tuya. Si no hubieras sugerido venir aquí, no tendría que soportar semejante insulto por parte de Zed".

"Mmm", Shirley resopló antes de responder: "No sabía que Zed volvería de pronto. Tenía entendido que se iba a la compañía temprano todos los días y que rara vez regresaba a casa".

Esa información la obtuvo de un empleado de la compañía de Zed. La persona que había confiado en Shirley había jurado que la rutina de Zed nunca cambiaba.

"¿Sabes qué? Yo no debería haber venido hoy aquí. Si no fuera por tu disputa con Jana, Zed todavía me respetaría, aunque fuera solo por su interés en ella. Y mira ahora...".

Henry no conseguía ver una manera de resolver la situación. Su orgullo tampoco le permitiría admitir que había sido culpable por abofetear a Jana. Era más fácil echarle la culpa a otra persona.

"Papá, ¿no te parece raro? ¿Cómo ha cambiado Jana tanto de la noche a la mañana?".

A decir verdad, Shirley todavía no podía creer que esa mujer arrogante fuera su hermana mayor. Durante todos esos años Jana había sufrido acoso escolar en silencio.

Henry negó con la cabeza, no podía creer que Shirley estuviera tan obsesionada con ese tema. Entonces caminó hacia su auto e ignoró lo que Shirley acababa de decir.

Shirley se dio cuenta de que se había quedado sola cuando Henry ya iba a mitad de camino. Había estado tan perdida en sus pensamientos sobre Jana y Zed que no se había dado cuenta de que su padre se había alejado. Luego se dio la vuelta y le siguió rápidamente.

... ...

Tan pronto como entraron en la sala de estar, Zed le soltó el brazo a Jana y la sentó en el sofá antes de irse a la cocina.

Jana no tenía ni idea de lo que iba a hacer. La llegada anticipada de Zed la había sorprendido y sentía curiosidad por ese cambio en su rutina.

¿Por qué había regresado?

¿Cómo es que apareció justo cuando ella lo necesitaba?

¿Era posible que hubiera vuelto para buscar algunos documentos importantes que olvidó en casa, y que Jana estuviera pensando demasiado en esa coincidencia?

Sí, esa era la razón más verosímil. Tenía bastante lógica.

Después de ordenar sus ideas en su mente, Jana se acomodó en el sofá. Al cabo de un rato, Zed todavía no había regresado. Es

taba aburrida, así que abrió Weibo en su celular.

En ese momento el dolor que sentía en su mejilla empezó a disminuir lentamente.

Zed reapareció frente a Jana poco después.

Su cuerpo delgado pero fuerte tapó la luz del sol que iluminaba la cara de Jana, quien estaba tan perdida en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que Zen había vuelto. Estaba reflexionando sobre sus sentimientos hacia Zed. Su consideración, su ternura y su cuidado parecían suavizar su actitud. No llegaba a decir que lo amaba, pero sentía algo especial por él. Era algo que no podía explicar. Jana se sentiría más confiada si Zed formara parte de su vida.

Tal vez solo era una sensación de seguridad que le resultaba difícil describir.

Finalmente Jana percibió la presencia de Zed y se puso nerviosa. Había cambiado sus sentimientos hacia él y el no poder razonarlo la hacía sentir ansiosa.

Tensaba y destensaba sus manos involuntariamente. No tenía valor suficiente como para mirar a Zed a la cara.

Él permaneció de pie un largo rato y, como no recibía respuesta por su parte, se agachó para poder mirar a Jana.

Cuando Zed bajó, Jana vio la bolsa de hielo que llevaba en la mano. Sus ojos se agrandaron al comprender en ese momento para qué había entrado Zed en la cocina. Le resultó entrañable ese gesto tan considerado.

"Póntelo en la herida".

Los hombros de Jana se hundieron ante el tono frío de Zed. La forma en la que se lo dijo indicaba que a él no le importaba ella.

Jana no se lo podía creer ... ¿Su gentileza había sido fingida?

Zed se preguntó por qué Jana no había cogido el hielo. ¿Qué podría estar frenándola? "¿Prefieres que yo te lo ponga?", preguntó él.

Sin esperar a que ella respondiera, Zed estiró su mano y colocó suavemente la bolsa de hielo en su cara. Al hacerlo Jana se puso nerviosa y extendió rápidamente la mano para tomar la bolsa.

"Ellos...".

Jana tenía la intención de explicarle por qué su padre y su media hermana habían ido a visitarla. Y justo cuando ella comenzó a hablar, Zed se puso de pie, sin mostrar interés alguno por escucharla, Así que Jana se detuvo.

'Probablemente tenga cosas más importantes en las que pensar'.

"Volví a buscar mis cosas. No me gustan las visitas sorpresa en mi mansión", respondió Zed de manera tajante. Jana asintió distraídamente. El comentario de Zed había resuelto su curiosidad.

Jana ya había considerado esa opción como un posible motivo por el cual él había regresado, por eso se limitó a responder con un "Lo sé".

"No quiero que esto vuelva a suceder. Mi mujer no debe ser manipulada ni agredida por su familia. Me sentiré deshonrado si otras personas se enteran de esto". "¿Cómo dices?". Jana estaba aturdida. '¿Qué acaba de decir? ¿Mi mujer?'.

"¡Pero si acordamos divorciarnos!", le recordó Jana a Zed. Ella se sorprendió ante su continua insistencia de que permanecieran casados. '¿Por qué no puede cumplir con su acuerdo?'. Si Zed no le hubiera quitado el Folleto, ella lo habría dejado hacía mucho tiempo.

"¿Divorcio? ¿Quién dijo eso?".

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