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   Capítulo 16 Si ella se niega, la golpearé

Vives en cada latido mío Por Natalí Palabras: 6489

Actualizado: 2019-08-16 04:26


"Henry, no comiste mucho antes. Te preparé unas gachas. Come un poco, ¿vale?".

Joy se acercó a Henry con un tazón de arroz en sus manos. De la comida que estaba en el cuenco salía vapor caliente.

Henry levantó la vista hacia Joy y negó con la cabeza. Luego la volvió a hundir hacia su pecho.

Joy dio un paso adelante y colocó cuidadosamente el tazón en su escritorio e, inconscientemente, miró la carta que estaba sobre él.

Ella no sabía de qué se trataba, pero viendo que Henry la miraba sin pestañear, pensó que debía ser por eso por lo que se sentía desanimado.

"No quiero comer. ¿Dónde está Shirley?".

"Ella sigue diciéndome que no tiene el valor de verte. Lo que sucedió hoy fue por culpa de la mala idea que tuvo. Si no fuese por ella, no te habrías metido en este problema".

"¡Oh!", respondió Henry de manera distraída. Al momento se perdió de nuevo en sus pensamientos.

Después de un largo rato, Joy tomó la iniciativa de romper el silencio.

"Shirley me lo contó todo. No se le puede culpar a ella de esto. Jana tiene toda la maldita culpa. Ella debió haber dicho algo delante de Zed. ¿Qué tal si voy a darle una lección?".

Al principio Joy pretendía consolar a Henry, pero no esperaba que sus palabras ensombrecieran aún más su rostro.

"No tienes que decir nada más. Al fin y al cabo Jana también es mi hija, así que me ocuparé del problema yo mismo. No le des más vueltas al asunto. Haz que Shirley deje de pensar en seducir a Zed. Este hombre no se sentirá atraído por ella".

"Sé que Jana es tu hija biológica, ¿pero ella te considera su padre? Si lo hiciera, desde lo más profundo de su corazón, no estarías aquí sentado suspirando y quejándote. Henry, yo solo tenía la esperanza de tener una vida estable casándome contigo y esperar a que nuestra hija Shirley y nuestro hijo Watson se casaran algún día. Y no quiero ver cómo Jana destruye nuestra apacible vida. Ahora mismo a tu lado solo tienes a tu hija, nuestra hija, nada más".

Joy llevaba puesta una bata de estar en casa, como si fuera una ama de casa.

¿Cómo podría Henry no entender lo que estaba diciendo? Sin embargo, Jana era también su hija biológica, y eso era un hecho indiscutible.

Y fue precisamente por esa razón por la que sintió que era especialmente difícil actuar como le pidió Zed que lo hiciera. Sería bochornoso tener que disculparse ante su propia hija.

"Está bien, no digas más. ¡En este momento estoy bastante molesto! Además, es mejor que hables seriamente con tu adorado hijo. No le permitas que esté tan ocioso todo el día. No hace nada más aparte de comer, beber y jugar. ¿Por qué no busca un trabajo decente? Necesito que me ayude a administrar mi compañía, pero se comporta como un inútil todo el tiempo. ¿Cómo voy a estar tranquilo dejándola en sus manos?".

Tan pronto como Henry mencionó a su hijo, Watson, se deprimió aún más.

Watson nació pocos minutos después de Shirley. Como el hijo más joven y único de la familia Wen, había recibido un trato preferencial desde pequeño por parte de Joy. Le vestían de pies a cabeza con marcas conocidas y llevaba autos ultralujosos cuando creció, y eso lo había convertido en un sibarita. Por este motivo Henry no creía que Watson fuera un sucesor calif

icado y solo lo designarían como gerente general adjunto después de la insistencia de Joy.

"No te preocupes, hablé con Watson. Ya es adulto y creo que corregirá sus errores y tendrá un nuevo comienzo, tal como esperábamos".

Henry le dirigió a Joy una mirada enojada y respondió: "Eso espero, de lo contrario, mi compañía...".

"¿Y qué pasa con nuestra hija Shirley? Aunque sea mujer, creo que es muy competente como para dirigir la compañía".

Joy temía que Henry tuviera la intención de entregar la compañía a Jana, por lo que ella lo interrumpió rápidamente expresando su opinión.

"¡Yo espero que sí!", respondió Henry sin mucha emoción. Luego volvió a centrar su atención en la carta que tenía sobre el escritorio.

¡Este asunto era realmente difícil de tratar!

Joy le dio la vuelta a la mesa para colocarse detrás de Henry. Luego estiró sus manos lentamente para ponerlas sobre sus hombros.

"¿Cómo pretendes abordar el asunto de hoy?".

"¡Disculparme ante Jana!".

Joy se quedó asombrada por la decisión que había tomado Henry. Tampoco esperaba que Zed tratara a Jana de repente con tanta amabilidad y consideración, e incluso se atrevió a presentar una demanda contra la familia Wen por ella.

"Zed dijo que si Jana acepta mis disculpas y decide retirar la demanda, reconsideraría transferirme la tierra. También me pidió que prometiera que nunca más la molestaría".

Mientras decía esto, Henry dejó escapar otro largo suspiro.

"Pero...". Joy quiso decir algo, pero se detuvo.

"¿Pero qué?".

"¿Realmente puedes tragarte tu orgullo y buscar personalmente a Jana para pedirle perdón?".

"¿Hay algo más importante que mi empresa?", dijo Henry con voz grave, como un zorro astuto. En lo más profundo de sus ojos, parecía ser un desconocido.

Henry y Joy continuaron hablando y no se dieron cuenta de que alguien estaba afuera del estudio escuchando la conversación.

Finalmente esa persona no pudo evitar empujar furiosamente la puerta y gritarle a Henry: "Papá, ¿por qué le vas a pedir perdón a Jana? Shirley me dijo que ustedes dos fueron a su casa hoy. ¿Fuiste a buscarla por lo que pasó anoche? También dijo que Zed se retractó sobre lo de la tierra después de haber escuchado las palabras venenosas de Jana".

Con una camisa estampada, un jean roto con clavos y una apariencia común y corriente, la persona era sin duda Watson Wen.

Watson estaba tan enojado que calumnió a Jana con vehemencia.

"Papá, qué te parece esto, iré a buscar a Jana mañana y la obligaré a suplicarle a Zed. Si ella se niega, la golpearé".

Mientras Watson hablaba se frotaba la nariz al mismo tiempo. Ese pequeño gesto hizo que Watson se viera de arriba a abajo como un gánster de la calle.

"¿Sigues sin ver que el problema es muy serio? La última vez dejaste embarazada a una niña, ¿ya resolviste ese percance?".

A Henry le rompieron su corazón muchas veces por culpa de ese hijo ignorante.

Watson sonrió y contestó: "La niña ya abortó, pero su familia es de trato difícil. Por eso vine a pedirte ayuda. Su familia me sigue molestando y no lo dejarán pasar. Quieren que les dé dinero. De lo contrario no me dejarán tranquilo".

Tan pronto como Watson dijo eso, Henry supo su verdadero propósito.

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