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   Capítulo 19 Te ayudaré a volver con él

Vives en cada latido mío Por Natalí Palabras: 9566

Actualizado: 2019-08-18 00:16


Jana estaba molesta por la falta de seriedad por parte de Zed, sencillamente, no podía entender por qué estaba tan decidido a evitar hablar sobre el Folleto de Registro de Residencia, así que, molesta como estaba, hizo a Zed a un lado y se quedó viéndolo mientras pensaba en cómo abordar el tema de nuevo.

Por su lado, Zed ignoró la reacción de Jana, y simplemente le lanzó una sonrisa encantadora, luego, con voz burlona, le dijo: "¿Estás molesta conmigo? ¿Acaso dije algo malo?", después, dejó de hablar por un segundo, levantó una ceja, y continuó: "¿Es esta tu forma sutil de decirme que te has recuperado y que estás esperando un ejercicio intenso? Mmm... Déjame ver, ¿el sexo cuenta como ejercicio?".

Al oír eso, Jana dejó de discutir, y

una vez que se metió en la cama, Zed la rodeó con sus brazos y la abrazó. Jana esperó con ansias a que Zed se durmiera para poder soltarse, pero para su consternación, la abrazó toda la noche. A la mañana siguiente, mientras Zed se despertaba sintiéndose bien descansado y completamente renovado, Jana se sentía completamente agotada, ya que no había podido conciliar el sueño hasta las primeras horas del día.

Un momento después, Jana tuvo que comenzar la tediosa tarea de arreglarse, y ante el esfuerzo que le suponía, puesto que estaba muy cansada, suspiró, y luego empezó a aplicar un corrector para cubrir las ojeras que el trasnocho le había causado; cuando terminó, fue a vestirse, se puso una camisa blanca y una falda azul celeste, y, finalmente, ató su cabello largo en una cola de caballo. Cuando miró su reflejo en el espejo, sintió cierta satisfacción, aunque se había arreglado de manera sencilla, se veía bonita.

Más tarde, Jana se fue al café donde iba a encontrarse con Eva, y las dos estaban vestidas tan diferente, que la ropa de Eva parecía chillona en comparación.

Jana llegó al café tan solo unos minutos antes que Eva, y estaba terminando de ordenar cuando la vio caminar hacia ella, y al verla, se sorprendió del maquillaje tan sobrecargado y de la ropa llamativa que había elegido para lo que no era más que una simple reunión vespertina.

"No sabía qué te gustaría comer, así que ordené para mí, ¿te gustaría algo de beber?", dijo

Jana, quien intentaba ser amable, pero Eva ignoró totalmente su cortesía, y simplemente se sentó a la mesa, donde jugó con su teléfono móvil durante unos segundos antes de mirar a Jana y preguntarle: "¿Te casaste con Zed solo para beneficiarte económicamente, no? La última vez que nos encontramos, diste a entender que no era así. Además, ¿cómo y por qué Zed se enamoraría de una mujer sencilla como tú?".

¿Acaso estaba preguntando en serio? ¿Estaba confundida? ¿O simplemente esa era su forma de quejarse? Debido al tono de su voz, Jana no pudo entender si eran simples preguntas retóricas o si Eva esperaba de verdad que contestase, así que

sabiendo que estaba simplemente celosa, Jana decidió no ponerse a la defensiva, además que estaba consciente de que Eva era su mejor oportunidad para deshacerse de Zed, así que decidió seguir el juego y ser amable.

"Él no me quiere. Nuestro matrimonio es solo un negocio, por lo tanto nos divorciaremos pronto, así que no tienes que preocuparte demasiado por esto", Jana habló en un tono seco, como si estuviera narrando un hecho que le parecía poco importante, mientras que, a diferencia de ella, Eva parecía estar bastante emocionada; sin embargo, a pesar de la felicidad que sentía, no estaba completamente segura de si podía confiar en Jana o no, así que le preguntó:

"¿Estás diciendo la verdad?".

Jana, confundida por la pregunta, frunció el ceño, la miró y dijo: "¿Por qué te mentiría? ¿Cómo me beneficia una mentira?".

Al instante, Eva se sintió tan feliz que casi gritó, pero suavizó su expresión y resistió el impulso de tomar las manos de Jana para darle las gracias, y, en vez de eso, simplemente le dijo: "Será mejor que no me mientas. Si descubro que estás siendo deshonesta, no te perdonaré".

Sonaba muy parecido a una amenaza, sin embargo, su tono no era tan agresivo como antes.

Entonces Jana sonrió y dijo: "Bueno, no te mentí. Lo que he dicho es verdad. Me casé con Zed porque el grupo Wen se beneficiaría del acuerdo, además, no hay amor entre nosotros. Así que es mejor para nosotros divorciarnos lo antes posible".

Eva estudió cuidadosamente la expresión de Jana, y notó que se veía totalmente tranquila

y sincera, por lo tanto no encontró ninguna razón para dudar de lo que decía, y como deseaba desesperadamente reanudar su relación con Zed, creyó cada una de las palabras que dijo. Por otro lado, su orgullo no le permitía tomar en serio la posibilidad de que Zed tuviera algún interés real en una persona como Jana, por lo cual estaba totalmente segura de que

ella era la única que merecía estar con él.

'¡Jana es demasiado ordinaria! ¡No hay dudas de que no podrá mantener a Zed interesado por mucho tiempo!

Además, soy la pareja perfecta para él y estamos destinados a estar juntos para siempre', pensó Eva con una sonrisa fría en su rostro, y luego dijo: "¿Ya terminaste?".

"¡Sí, eso es todo!", asintió Jana, a la vez que seguía sonriendo con sinceridad.

"¿Qué te hizo cambiar de parecer? La última vez que nos encontramos parecías decidida a probarme que tu matrimonio era más que un negocio".

A pesar de lo feliz que estaba Eva, al escuchar la explicación de Jana sintió que esta tenía un motivo oculto, y sin importar cuánto quería que su explicación fuera verdad, se trataba de un sentimiento que simplemente no podía ignorar.

Por otro lado, en comparación con la sinceridad e indiferencia de Jana, Eva parecía ser más arrogante, y esa actitud, que se traducía en un sentido de superioridad natural, era también su debilidad.

Mientras que Eva provenía de un entorno de riqueza y abundancia, el padre de Jana era el propietario del Grupo Wen, una compañía comparativamente más pequeña, y, en consecuencia, Eva estaba segura de que la modesta vida de Jana, así como su apariencia simple y su aburrida personalidad, no eran rival para ella. De hecho, Eva estaba tan segura de sí misma que ni siquiera consideraría competencia a una mujer que tuviese su mismo historial y situación, puesto que para ella, el hecho de que una vez tuvo el interés de Zed era el único factor que realmente importaba.

"No tengo ninguna agenda oculta, Eva. Sé que todavía amas a Zed, ¿verdad?", ya que Eva había ido directamente al grano, Jana sintió que no necesitaba hablar de manera indirecta.

"Sí, amo a Zed. Para mí, él es perfecto, y sí, soy consciente de que muchas mujeres también lo consideran una pareja adecuada. Desde que nos separamos, he pensado mucho en nuestra relación, y nuestra ruptura realmente me devastó. Al principio, me consolé pensando de que solo se trataba de un hombre, e incluso llegué al punto de convencerme de que podría estar con cualquier hombre que quisiera. Después de todo, soy muy rica y deseable. Pero poco a poco me di cuenta de que no me preocuparía por otros hombres de la misma forma en que me preocupaba por Zed. Ninguno de los hombres con los que he salido desde nuestra ruptura me ha ayudado a olvidarlo. De hecho, ahora que lo pienso, hay algo especial en él".

Las palabras de Eva revelaron sus verdaderos sentimientos, y

Jana no sintió que estuviera siendo deshonesta, ya que lo que había dicho era simplemente verdad, después de todo, olvidar a una persona por quien uno tenía sentimientos profundos era muy difícil.

Por ejemplo, Zed.

Al pensar en eso, Jana se sintió un poco sorprendida, y cuando miró a Eva, una mezcla de emociones amenazó con extenderse por su rostro, sin embargo, continuó sonriendo para que Eva no dudara de su sinceridad.

"Lo amo. Lo amé en el pasado, lo amo ahora, ¡y lo seguiré amando en el futuro!", dijo Eva con total convicción, y

Jana no pudo evitar sentir un poco de respeto por ella, puesto que al menos luchaba por su amor. ¿Y ella? ¿Por qué o por quién luchaba ella?

"¡Bueno eso es todo!".

"Señora, aquí está la pasta que ordenó".

Eva se calmó cuando el camarero se acercó a su mesa con el plato en la mano, y, en ese mismo momento, aunque estaba un poco distraída, Jana recordó rápidamente que había estado tan hambrienta que había pedido comida.

"¡Gracias!", dijo Jana de una forma tan intensa, no solo para expresar su gratitud al camarero, sino también para ocultar su conciencia culpable.

Después, volvió a sonreír tan alegremente como antes.

¿Qué más podría decir?

Después de esa conversación, Jana no tuvo en cuenta la intención de Eva de hacer suyo a Zed, además que

también fue muy clara acerca de la distancia que había entre Zed y ella.

"¿Entendiste lo que dije?", preguntó Eva con indecisión, a lo que

Jana asintió rápidamente, parecía un poco avergonzada, y luego dijo: "Sí, escuché lo que dijiste. Ya que lo amas tanto, ¿qué tal si hacemos un trato?".

Al escuchar esto, Eva no pudo evitar sorprenderse.

"Sí. Un trato. No económico, así que puedes estar segura de que no voy a pedir dinero. Después de divorciarme de Zed, tengo la intención de mudarme a otra ciudad y encontrar un trabajo que me permita vivir independiente, y una vez que me haya establecido, me mantendré alejada de él y no interferiré en su relación. Entonces, ¿qué te parece? Te ayudaré a volver con Zed".

Mientras explicaba su plan, Jana sintió un poco de duda, puesto que ya no estaba tan segura de que quería realmente eso.

"¿Por qué quieres ayudarme?", preguntó Eva, ya que dudaba de la oferta de Jana.

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