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   Capítulo 21 El secuestro

Vives en cada latido mío Por Natalí Palabras: 9614

Actualizado: 2019-08-19 11:32


"No tengo idea de cuánto le importas a Zed, pero si quieres mantenerte sana y salva, será mejor que me escuches".

"¿Qué quieres que haga?", dijo Jana al darse cuenta de que probablemente no la dejaría ir con tanta facilidad. A pesar de que Watson era el Vicedirector General de Grupo Wen, rara vez se involucraba en la administración de la compañía, y era poco común que se preocupara de los negocios. Por ende, si la empresa enfrentara el peor de sus escenarios, como la quiebra, el efecto que ocasionaría en él no sería mayor a un recorte en sus gastos diarios.

Fue por eso que Jana llegó a la conclusión de que la única y sola razón por la que Watson había ido a buscarla hoy era que su padre había congelado sus cuentas bancarias.

"Padre... Tu padre te congeló la cuenta, y dado que no tienes dinero para desperdiciar, vienes a mí en busca de una solución, ¿verdad? Lo que quieres es que Zed le transfiera el terreno a Grupo Wen a través de mí y, una vez que lo logres, tu padre estará contento y probablemente te dará una recompensa que te ayudará a seguir manteniendo tu estilo de vida libertino. Watson, eres en verdad una basura", dijo Jana, revelando todo el plan de Watson.

El vivo reflejo de... Henry Wen.

En cuanto a sus acusaciones, Watson no les prestó mucha importancia, más bien, las aceptó con orgullo, diciendo:

"Sí, soy una basura, ¿pero qué puedes hacer al respecto? De todos modos, sigo presentándome ante ti y no te queda más remedio que escuchar mis órdenes obedientemente, ¿no es así? Además, estoy seguro de que si no fuera por ti, nuestra familia seguiría siendo estable y pacífica. Sumado a eso, papá tiene deseos de morirse ahora mismo por culpa tuya".

"Guau, un pedazo de tierra realmente le importa más que a su propia hija biológica", dijo Jana en tono de burla, dando un suspiro.

A medida que transcurría el tiempo, Watson comenzó a inspeccionar los alrededores con un par de miradas rápidas, ya que llevaban un rato considerable en esa situación, y su comportamiento anormal había atraído la atención de algunos peatones.

'Creo que necesito encontrar un lugar para encerrarla, ya que si Zed se entera de que secuestré a Jana, temo que, cuando llegue el momento, ni siquiera me entere de la forma en que moriré'.

"¡Vamos, entra en el auto conmigo!", dijo Watson con voz baja, mientras aumentaba repentinamente su fuerza en la mano que sostenía el cuchillo, lo que produjo que la punta atravesara la camisa de Jana y rozara su piel.

En ese instante, el dolor le trajo a la memoria los recuerdos de la noche que estuvo en la casa de los Wen, y un sentido de humillación invadió su corazón.

"¿A dónde vamos?", preguntó Jana con cautela, pero no obtuvo respuesta. Teniendo en cuenta la posición anormal que mantenían al caminar uno tras otro, ya habían levantado sospechas en algunos peatones y no quería perder el tiempo respondiéndole, corriendo el riesgo de aumentar aun más la curiosidad de las transeúntes.

Simplemente, no podía perder más tiempo.

"Solo entra rápido en el auto, de lo contrario, no puedo garantizarte que mi cuchillo no te lastimará".

Sin más opción que obedecerle ante sus amenazas, Jana subió al asiento del pasajero y, después de acomodarla, Watson cerró temporalmente el auto, se dirigió con rapidez hacia la puerta del lado del conductor para abrirla, se sentó en el asiento, encendió el motor y, con un pie en el pedal, aceleró el vehículo.

"Será mejor que te comportes. En el pasado, no te causé muchos problemas, pero esta vez la situación es diferente, no tengo otra opción".

A diferencia de la actitud que había tenido con Jana en la calle, la voz de Watson era muy suave, como si ocultara tristeza detrás de sus palabras, cambio que ella pudo percibir y la hizo sentir un tanto aliviada.

"No te mentí antes al decirte que tengo un cheque en blanco, ¿acaso no te falta dinero? Toma, llénalo con la cifra que quieras, y simplemente considéralo como un regalo de tu hermana mayor, pero si realmente me secuestras, ¡entonces será un delito!".

'¡Ah, una amenaza! ¡Quién no sabe cómo funciona!'.

Watson no dijo palabra alguna, aunque Jana tampoco estaba impaciente, ya que era probable que solo quería usarla para amenazar a Zed.

Al final de cuentas, todo seguía siendo por ese terreno, así que, cuando llegara el momento, Watson podría usar eso para adjudicárselo antes que Henry y, quién sabe, quizás gracias a la alegría de este último, incluso entregarle directamente algunas de las acciones de la compañía.

Sin importar cuán grande fuera el crimen que hubiera cometido, Watson seguía siendo el único hijo de su padre, de lo que Jana estaba plenamente consciente.

"Te aconsejo que estés en silencio, ya que si dices por accidente algo que me moleste, las consecuencias serán aun

más graves", dijo Watson con un tono similar al de antes, frío y despiadado, sin rastros de la anterior suavidad. "Llama a Zed, y no me importa qué método uses, pero debes hacer que transfiera el terreno al Grupo Wen lo antes posible, aunque, por supuesto, si no quieres hacerlo, no me importa llamarlo por ti".

Jana se volteó para mirarlo y vio sus ojos fijos adelante, su rostro, impávido e inexpresivo, reflejaba una crueldad increíble que contrastaba con su habitual apariencia descuidada. En ese momento, Watson parecía implacable.

Jana inclinó la cabeza, fingiendo sacar su teléfono, pero, en realidad, estaba estirando su mano con cuidado para agarrar la manija de la puerta del auto.

De inmediato, aprovechó la oportunidad y, al instante, abrió la puerta y saltó sin pensarlo dos veces...

¡El vehículo se marchaba a una velocidad de 100 km/h!

Afortunadamente, había un límite de velocidad en esa carretera, de lo contrario, Watson habría conducido a una velocidad de carrera como solía hacerlo y, si hubiera saltado, con seguridad habría muerto.

En el momento en que saltó, el torrente de aire que ingresó al vehículo, sumado al fuerte ruido del viento, hicieron que Watson mirara a toda prisa a donde estaba sentada Jana, pero ya era demasiado tarde, ella había desaparecido. En ese instante, sintió que su cabeza estaba a punto de explotar.

'¡Esta mujer está demente! ¡No hay ninguna duda!'.

Debido al sistema de monitoreo de la carretera, Watson no tuvo la menor intención de devolverse para verificar el estado en que se encontraba Jana, solo aceleró y se alejó a toda velocidad.

Sin embargo, no había sido tan estúpida como para saltar en la carretera de asfalto, sino que había seleccionado un lugar donde podría aterrizar con seguridad, y antes de saltar, ya se había preparado muy bien. El lugar donde saltó estaba cerca de un pedazo de césped, además, en el preciso momento en que salió del vehículo, y antes de aterrizar, dobló sus rodillas para amortiguar la fuerza de reacción. Entonces, acumuló su fuerza en las piernas para tratar de moverse hacia el césped, y finalmente, lo logró.

Después de tropezar un par de veces, Jana sintió que se encontraba bien en su mayoría y, al ver que el auto de Watson ya se había ido muy lejos, intentó levantarse.

'¡Valió la pena el riesgo! Gracias a Dios por cuidarme'.

Al parecer, Watson había elegido intencionalmente esa carretera, probablemente, debido a que estaba en un área alejada y poco poblada, lo que era ideal para evitar que lo atraparan, pero también le otorgó a Jana una oportunidad perfecta para escapar. A juzgar por el resultado, el riesgo había valido la pena. "¡Bien!", exclamó.

Ordenó un poco su cabello desordenado, limpió las manchas de barro de su ropa y, tras asegurarse de que no había heridas en su cuerpo, salió cojeando de la zona con césped, antes de emprender su rumbo a lo largo de la carretera, en la dirección opuesta a la que venía.

'Si en este momento Zed apareciera de repente, ¿cuán increíble sería? Zed. ¿Desde cuándo este nombre ha comenzado a ocupar mi mente y mi corazón? ¡Pero está claro que no me gusta! Por supuesto que no...'.

Aunque Jana intentó resistirse a los recuerdos que compartía con Zed, no pudo evitar recordar su voz y su rostro, así que, debido a que la imagen de Zed aparecía constantemente en su mente, cuando levantó la vista, sintió como si en verdad estuviera frente a él, pero su figura era tan tenue que poco a poco se fue desvaneciendo. Después de todo lo que había experimentado, estaba tan agotada física y emocionalmente que alucinaba, así que, eventualmente, la mente de Jana no fue capaz de seguir controlando su cuerpo y quedó inconsciente, pero aun en el momento en que cerró los ojos, todavía creía ver el rostro de Zed justo delante de ella.

...

Cuando Jana se despertó, se dio cuenta de que estaba en un hospital.

'¡Un hospital!'.

Se sentó con rapidez para examinar su propio cuerpo, y después de asegurarse de que todo estaba en orden, finalmente se relajó.

De verdad que tenía mala suerte, ya que después de haber hecho hasta lo imposible por deshacerse de Eva Xu, aquel gran problema, se encontró sin previo aviso con Watson justo después de salir del café, quien la secuestró de inmediato. En realidad, no quería que Watson la usara para chantajear a Zed, dado que, aparte de haber emparejado con éxito a Eva y Zed, no estaba dispuesta a tener ninguna otra conexión con su marido.

La amplia habitación del hospital era tan silenciosa que, de alguna manera, le infundía miedo.

'Ni siquiera necesito pensarlo, sé que fue Zed quien me envió a esta sala tan lujosa. Bueno, al menos, ahora nadie podrá molestarme'.

"¿Cómo sigue su condición?".

Detrás de la puerta de la sala, pudo oír la voz de Zed.

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