ManoBook > Romances > Vives en cada latido mío

   Capítulo 23 Henry golpeó a Watson

Vives en cada latido mío Por Natalí Palabras: 8490

Actualizado: 2019-08-20 05:24


"Je, je...", intentó sonreír Watson con tristeza. Su corazón le dio un vuelco y una expresión de culpabilidad se reflejó en su rostro.

Watson pensó: 'Si Shirley se entera que intenté secuestrar a Jana, pero no lo logré, las consecuencias serían terribles'.

"¿Qué te pasa?", preguntó Shirley observándolo, pues tenía la impresión de que a su hermano le sucedía algo malo.

Watson respondió: "Bueno, está bien. Estoy bien. Solo estoy tratando de idear un plan para ayudar a papá. Por desgracia, no tengo el coraje para hacer algo de ese tipo". Watson se detuvo para frotarse la barbilla antes de continuar: "Hermana, creo que eres más inteligente y más capaz que yo para cumplir una tarea tan importante. Por mi parte, me gustaría seguir con los juegos eléctricos y los estudios de gestión. Si algún día papá se enferma, me podré hacer cargo de su empresa. Por esto, debo estudiar para ser capaz de administrarla. ¿No lo crees? ¿Estoy en lo cierto?".

Dichas esas palabras, empezó a imaginar cómo sería dirigir una empresa tan grande. Se olvidó de la culpa mientras pensaba en lo que haría con el dinero y sobre las mujeres que vendrían a él en tropel cuando se enteraran de su posición. Una sonrisa apareció en su rostro mientras pensaba: 'Si Zed demanda a papá y de la impresión su salud se deteriora, la gestión de la compañía quedaría a mi cargo. ¡Sería fantástico!', se dijo emocionado ante la idea.

Shirley lo fulminó con la mirada. Estaba un poco decepcionada de su hermano, y le gritó en voz alta: "¡Watson eres un mal hijo!".

El grito agudo lo sacudió hasta los huesos, sacándolo de sus fantasías; entonces, miró a su hermana sin saber qué hacer.

"¿Qué es lo que te pasa?", le preguntó Watson en su tono informal habitual.

A Shirley le ardió la sangre al escucharlo. Entonces, le puso el dedo sobre la nariz, apretó los dientes y le respondió: "¿Cómo puedes decir eso sobre nuestro padre? De no ser por su gran esfuerzo y su dinero, no tendrías una vida tan cómoda. ¿Cómo te atreves a desearle el mal? ¿Crees que hay algo peor que eso?".

Watson sabía que Shirley estaba muy enojada con él, pero no le tenía miedo. Estalló en carcajadas cuando le vio la cara de furia sin poder creer que se lo hubiera tomado tan a pecho. Luego, le dijo en tono de burla: "Si yo estoy mal, entonces tú también lo estás porque has hecho hasta lo imposible para llevar a Jana al límite, y, por fin, lograste sacarla de la casa. Como nuestros padres te aman, siempre te creyeron cuando te quejabas de ella. Por lo tanto, tú no eres mejor que yo y no estás en posición de juzgarme", le dijo sin perder su sonrisa casual.

Shirley no podía entender por qué no la tomaba en serio. Estaba demasiado molesta para seguir discutiendo con él.

En ese momento, alguien pateó la puerta abriéndola de par en par.

"¡Bam!".

Al escuchar el fuerte ruido, Shirley y Watson se dieron la vuelta al mismo tiempo.

Ella se quedó atónita al ver la furia en el rostro de su padre pues rara vez lo había visto tan enojado.

Sintió que el corazón le daba un salto horrible y Watson tuvo un mal presentimiento.

Hasta donde recordaban, la única vez que se había enfadado de tal manera fue cuando Jana hizo algo malo.

Un poco más tranquila después del susto, Shirley se esforzó para sonreír y, entonces, le preguntó titubeante: "¿Papá, qué haces en casa? ¿No se supone que deberías estar en la oficina? Por cierto, ¿dónde está mamá?".

Después de preguntar todo aquello, prestó atención a la puerta con la esperanza de ver a Joy, su madre.

Pero no la vio, entonces Shirley frunció el ceño.

Como Henry no le respondió a su hermana, a Watson se le ocurrió que podía distraerlo.

Así que, sonrió y le preguntó: "Bueno, papá, ¿qué haces aquí? ¿Te sientes bien? ¿No se supone que deberías estar en la empresa ocupándote de algo importante?".

"¿Qué es lo que acabas de decir? ¿Te atreves a repetirlo?".

Henry no respondió las preguntas de su hijo, en cambio, le hizo más preguntas con una mirada letal.

Watson podía adivinar la razón de su enfado, tenía la certeza de que su padre había escuchado la conversación entre él y Shirley. '¿Qué hago?', pensó.

Entonces, Watson decidió desviar la atención de sí mismo y, para hacerl

o, le dio un empujoncito a Shirley. Como Shirley estaba de pie al lado suyo, creyó que su padre no se daría cuenta.

Para su mala suerte, Henry lo vio.

"¿Qué es lo que acabas de hacer? ¡Nunca dejas de sorprenderme! Tú siempre estas causando problemas y nunca asumes la responsabilidad por tus acciones. Pues bien, estoy harto. No me importa quién intente defenderte, te castigaré. Dime, hijo, ¿qué dijiste antes?¿Y cuáles fueron las cosas horrendas que hiciste hace unos días? ¿Aún las recuerdas?", rugió iracundo. Entonces, empezó a mirar a su alrededor como si buscara algo y, al no hallar lo que quería, salió de la habitación.

Entonces, Watson suspiró aliviado. Jadeante, le pidió ayuda a Shirley.

"Hermana, por favor, ayúdame. Sabes que siempre digo lo que no debo a las personas, pero también sabes que nunca lo digo en serio. No fue mi intención desearle algo malo a nuestro padre. ¿Podrías hablarle bien de mí, por favor?".

Shirley estaba muy confundida por lo que había visto y oído. Aún estaba tratando de entender lo que ocurría cuando Watson le pidió ayuda. Al pensar en el gran enojo anormal de su padre, comprendió que la causa debía ser un grave error que había cometido su hermano.

Shirley y Henry sabían que Watson solo era grosero con las personas de su familia porque frente a los extraños era encantador y muy amable.

"¿Le estás ocultando algo a papá? ¿Hiciste una canallada, verdad?", le preguntó mirándolo después de poner en orden sus ideas.

Watson no contestó pues era incapaz de dar una respuesta clara. Al parecer, tenía un secreto tan terrible que no podía contárselo a su hermana.

"Tú...".

A Shirley le hubiera gustado reprender a su hermano, pero, antes de tener la oportunidad de hacerlo, su padre regresó a la habitación con una escoba en la mano.

"Papá, ¿qué vas a hacer?", le preguntó Shirley.

Al comprender lo que Henry se proponía, se adelantó con rapidez, y agarró la escoba haciéndole señas a Watson para que se fuera.

Watson pensó: 'Shirley y yo somos hermanos de sangre y, aunque no nos llevamos bien, cuando uno de nosotros está en peligro, el otro está dispuesto a ayudarlo'.

Al ver que su hermana lo estaba protegiendo, una mirada engreída le apareció en el rostro. Sin embargo, en ese momento, Henry le gritó a Shirley: "Si te atreves a interponerte en mi camino, te golpearé a ti también".

"Papá...", dijo Shirley y su corazón le dio un vuelco. Luego, lo miró a los ojos.

'¿Qué es lo que pasa?', se preguntaba.

"Papá, ¿qué fue lo que sucedió que estás tan indignado?", dijo bajando el tono. Entretanto, seguía agarrada de la escoba tan fuerte como podía.

"Mataré a escobazos a Watson", contestó Henry, sin contarle la causa de su enojo ni mencionar el imperdonable error que había cometido. Le dio un empujón a su hija y corrió hacia Watson balanceando la escoba.

Como un hombre joven, Watson no era tan débil como Jana. Recordaba que la última vez que ella había venido a casa, Henry la había golpeado hasta el punto de dejarla casi sin caminar. Watson esquivó el golpe porque no deseaba que lo sucediera lo mismo.

"Papá, ¿cuál es el problema? Si hice algo malo, dímelo, por favor. ¿Te parece?".

"¿Cómo te atreves a preguntarme cuál es el problema? ¿No recuerdas lo que hiciste?".

Después de esto, Henry apuntó la escoba en dirección de Watson una vez más.

En esta ocasión, no pudo esquivarla y recibió el golpe en la cara.

"¡Ssssh!".

Watson se quedó sin aliento del dolor intenso en el rostro. Cuando Henry se detuvo a mirar boquiabierto lo que había hecho, Watson aprovechó y corrió con rapidez a la entrada del dormitorio, y le dijo a gritos: "Papá, ¿qué error cometí para enojarte de esta manera?".

Henry vociferó: "¿Qué error? No puedo creer que aún no sepas cuál ha sido tu error".

Henry estaba exhausto y respiraba con dificultad. La ira y el esfuerzo físico violento habían drenado casi toda su energía.

Después de dudarlo un momento, Watson lo miró y le dijo con frialdad: "Papá, sé que no te agrado y que piensas que soy un ignorante. Nunca estás satisfecho conmigo haga lo que haga. En vista de esto, no tiene sentido que siga viviendo aquí. Lo mejor será que me vaya antes de que sea demasiado tarde".

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir