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   Capítulo 25 Admiradoras hechizadas

Vives en cada latido mío Por Natalí Palabras: 12091

Actualizado: 2019-08-21 00:25


"Tú...", Jana estaba hirviendo de rabia, pero no tenía forma de desahogarla, así que finalmente tuvo que aceptar que las tácticas de Zed habían herido su orgullo, y antes de que pudiera decirle algo, apareció la enfermera de la guardia nocturna, no se había dado cuenta de que era hora de sus medicinas. Jana no estaba dispuesta a hacer una escena frente a extraños, así que atenuó su ira y frustración, lo que fue una suerte para Zed, ya que si la enfermera no hubiese elegido ese momento para entrar en la habitación e interrumpirlos, Jana sin dudas habría agarrado la taza de la mesita de noche y se la habría arrojado.

"¡Sra. Qi, es hora de que tome sus pastillas!".

Jana miró por última vez a Zed, y luego fingió que no había pasado nada entre ellos.

Lo interesante de todo el asunto, además, era que la enfermera estaba obsesionada con el guapo Zed, y cada vez que hacía una ronda por las salas, intentaba encontrar una razón para quedarse en la habitación de Jana, ya que al hacerlo, tenía la oportunidad de apreciar el bello rostro de Zed, todo lo cual con el pretexto de chequear el estado de salud de Jana. Por otro lado, también era obvio que la enfermera tenía envidia de Jana, ya que siempre, antes de salir de la habitación, le decía algún comentario sarcástico, como:

"¡Sra. Qi, tiene un esposo encantador! Ustedes dos se ven tan dulces juntos". Antes de hablar con Jana y darle las pastillas, la enfermera puso una sonrisa obviamente falsa en su rostro, luego estiró la mano hacia adelante, en ella sostenía la taza de papel que contenía las pastillas que el médico le había recetado.

"¿Nos vemos dulces juntos?", Jana se sorprendió un poco por el cumplido de la enfermera, y su primera reacción fue sacudir la cabeza. Luego, levantó el pequeño vaso de papel, y antes de ponerse las pastillas en la boca, levantó la cabeza. Un segundo después, la enfermera le entregó un vaso de agua, y al instante dijo con una sonrisa: "Sí. Todos en el hospital han visto cómo su marido la adora, y todos desearían ser usted. ¡La envidiamos mucho, su esposo es tan bueno con usted! ¡Deseamos mucho ser tan afortunadas como usted y tener un esposo tan bueno como el suyo!".

Jana no reaccionó a las declaraciones de la enfermera, de hecho, todos esos halagos y cumplidos falsos solo la hicieron sentir un poco avergonzada, y para ocultar sus sentimientos, tuvo que forzar una sonrisa, sin embargo, lucía tan rígida que no podía engañar a nadie.

"Todo el tiempo que usted ha estado en el hospital, hemos sido testigos de cómo su esposo se ha quedado a su lado. Él la ha cuidado y le ha traído sus comidas, esa es una escena muy rara en nuestro hospital. Además, es muy joven y capaz, guapo y brillante también, no hay razón para que no lo admiremos. ¿No lo cree?". La enfermera continuó hablando sin darse cuenta de que esa conversación incomodaba a Jana, y como resultado, se puso aún más nerviosa, incluso trató de pensar en una respuesta, pero falló. Después de todo, nada de lo que la enfermera tenía que decir era sobre ella, era simplemente una oportunidad para alabar indirectamente a Zed. Por otro lado, Jana tenía claras las intenciones de la enfermera, puesto que le era evidente que estaba usando sus halagos para satirizarla, ya que a pesar de que aparentemente apreciaba su suerte, el verdadero significado de lo que decía era que no merecía a su esposo.

Para ella, su relación era un error del Señor, era el tipo de cosas que solo podían suceder en los cuentos de hadas, y cuando Jana asumió lo que la enfermera estaba pensando, suspiró para sí misma.

'Te gusta mucho, ¿no? ¡Entonces puedes tenerlo!', pensó.

Luego, miró a Zed de soslayo, pero para su decepción, este la estaba estudiando con gran interés, era casi como si estuviera viendo un drama intrigante en la televisión.

'¿Acaso se quedará sentado allí y dejará que yo maneje la situación?'.

En ese momento, Jana lanzó un gruñido, y luego, con total incomodidad, dijo: "Em... ¿Alguna otra píldora para que tome?", su pregunta le recordó a la enfermera que su trabajo en la habitación había terminado y que no era necesario que se quedara, además, parecía que había hablado tanto que la pareja ya estaba disgustada, y para confirmar sus sospechas, estudió la cara de Zed, quien estaba frunciendo el ceño.

"No, eso es todo. ¡Descanse bien! Todavía tengo trabajo que hacer, ¡buenas noches!". Al instante, y con total sensatez, la enfermera se fue.

Por su lado, Jana fijó sus ojos en la figura de la enfermera que se iba, hasta que salió y cerró la puerta detrás de ella. Sintió que, finalmente, podía respirar, y al reflexionar sobre lo que la había hecho sentir tan incómoda, se dio cuenta de que estaba molesta porque otra mujer estaba elogiando a Zed.

"¡Tienes bastantes admiradoras hechizadas!", le comentó a Zed, y este, simplemente levantó las manos y se encogió de hombros en un gesto de impotencia.

"¿Estás celosa?", Zed estudió cuidadosamente su mujer, quien estaba sentada en la cama, evidentemente malhumorada.

"¿Celosa? ¿Me estás tomando el pelo?", replicó Jana de inmediato, sin embargo, su tono de voz contradecía sus palabras, la verdad era que, de hecho, sí estaba bastante celosa.

Zed sonrió levemente, no sentía que fuera necesario señalar que su esposa estaba negando sus verdaderos sentimientos.

...

"¡Mamá, papá me echó!".

Watson se quejó con su madre mientras estaba parado frente a la villa, sin embargo, esta no se sorprendió al escuchar el tono patético de su hijo. De hecho, unos minutos antes de su llamada telefónica, había recibido un mensaje de Shirley.

"Dime, ¿qué hiciste?".

"Yo...", a Watson no se le ocurrió nada que decir, su boca permaneció abierta mientras trataba de pensar en una forma de ocultar la verdad, pero Joy no le dio tiempo para encontrar excusas, ella simplemente continuó la conversación hablando con firmeza: "Si todavía quieres vivir en casa, sé sincero y dime la verdad".

La amenaza de Joy hizo que Watson temblara, y sin nadie más que lo ayudara, decid

ió contarle a su madre sobre todos los asuntos relacionados con el secuestro de Jana.

"Mamá, tienes que ayudarme, todavía tengo una deuda urgente que pagar, y si no la pago a tiempo, me harán daño. Dijeron que me romperían las piernas. Mamá, no te gustaría verme lastimado, ¿verdad?".

Ya fuesen amenazas o suplicas, a Watson no le importaba qué método usaba para obtener la ayuda que necesitaba, además que también estaba seguro de que Joy no se negaría.

Sin embargo, para su sorpresa, el teléfono quedó en silencio, Joy no le respondió.

"Mamá, ¿estás escuchando? No te gustaría verme morir, ¿verdad? Si me rompen las piernas, no querré vivir más, ¡preferiría morir!".

Joy continuaba en silencio, y Watson se puso tan ansioso que no tuvo más remedio que sollozar: "Mamá, ¿me estás escuchando? Por favor, dime qué debo hacer".

"Ven conmigo para que te disculpes con Jana, solo si ella te perdona podrás obtener la tierra para tu padre. Mientras puedas conseguirla, tu padre sin dudas te perdonará", respondió finalmente Joy con un tono suave de voz, luego de pensar por un largo rato.

Watson se sorprendió de lo que había escuchado, debido a que no estaba dispuesto a hacer lo que ella le pedía, después de todo, su renuencia a disculparse con Jana era lo que lo había obligado a acudir a Joy en busca de ayuda.

'¿Disculparme con Jana? ¿Quién se cree que es? ¿Por qué debería disculparme con ella?', esos pensamientos pasaron por la mente de Watson mientras permanecía en silencio reflexionando sobre las instrucciones de su madre.

"Solo haz lo que te digo, ¿de acuerdo?", dijo Joy con impaciencia. A decir verdad, no quería que Watson se disculpara con Jana, ya que como se trataba de su hijastra, siempre la consideraría una extraña, no una parte de la familia Wen, y por eso ese motivo era reacia a dejar que su hijo se inclinara ante ella. Sin embargo, había escuchado que ella, respaldada por Zed, había endurecido su actitud hacia la familia Wen, así que la sugerencia que le había hecho a Watson era el único recurso que le quedaba, sencillamente, no había otra forma de arreglar esta situación.

Watson, quien todavía estaba aturdido, gruñó en respuesta a la orden de su madre, dando a entender que no había aceptado ni rechazado su sugerencia.

"Tu hermana me informará sobre la salud de Jana y otros asuntos, y si todo va bien, podemos hacerlo mañana. No le digas a tu padre, todavía está enojado contigo, así que quizás lo mejor sea que no vengas a casa tan pronto. No estoy segura de cómo te tratará, así que busca un hotel y quédate allí esta noche. Acabo de transferir algo de dinero a tu otra cuenta, es suficiente para que puedas vivir durante un par de días. Ahora bien, con respecto a la chica que embarazaste... Ya resolví esa situación por ti".

En lugar de aconsejar paciente y sinceramente a Watson como solía hacerlo, esta vez Joy habló con un tono sombrío, era como si se sintiera extremadamente decepcionada de él.

Sin embargo, Watson, sabiendo que Joy era su última esperanza, no quiso ofenderla, ya que estaba seguro de que su vida dejaría de ser tranquila al instante que la hiciera molestar.

Gradualmente, a medida que el sol se puso, el viento comenzó a soplar e hizo más frío.

Cuando Watson salió esa mañana, llevaba una franela, ya que el sol estaba brillando intensamente, al punto que podía sentir el calor que su luz causaba. En cambio, ahora que el sol se había puesto y que el cielo estaba completamente oscuro, la temperatura había bajado y una sola camiseta no era suficiente para combatir el frío que sentía.

"Gracias mamá, seré cauteloso en el futuro", sus dientes chirriaron mientras respondía.

"¿Cauteloso sobre qué? No hables del futuro, si no eres capaz de manejar esta situación correctamente, dudo que tu padre te permita volver a casa en el futuro, ¿entiendes?".

"¡Sí!".

"Está bien, entonces búscate un hotel y tranquilízate. Recuerda, déjame un mensaje para saber que estás bien y a salvo".

"Está bien...".

A pesar de lo que se podría suponer, Watson se encontraba de buen humor después de terminar la llamada, estaba contento porque uno de sus problemas había sido solucionado. La chica que había embarazado nunca lo volvería a molestar, y en comparación a las amenazas de la familia de la muchacha, Jana era mucho más fácil de manejar.

'Disculparse no es nada para mí. Solo aquellos que pueden tolerar la humillación son hombres de verdad, ¡y yo soy un hombre de verdad!', pensó, consolándose. Mientras tanto, buscó el número del conductor privado de su familia, lo llamó, y después de un rato, el conductor llegó. Watson se subió al auto y le indicó al conductor que se dirigiera al mejor hotel.

...

Jana miraba por la ventana, el árbol que crecía frente a ella ocultaba la mayor parte del cielo, sin embargo, aun así podía ver una luna menguante que apenas iluminaba el cielo nocturno.

Otro día había terminado, y, sin embargo, Zed se quedó y cuidó de ella. Desde que había sido llevada al hospital, Zed se quedó a su lado, no la dejó ni por un momento.

Jana descubrió que no tenía sueño, a diferencia de su esposo, que se había quedado dormido en el sofá, era evidente que estaba exhausto, tanto por el trabajo como por el esfuerzo de cuidarla, y como el sofá estaba frente a su cama, tuvo una visión clara de él.

Acostada en la cama, tomó su barbilla con las manos y centró su mirada en su esposo.

Este hombre... A pesar de que estaba dormido, seguía siendo carismático y elegante. Estaba sentado en el sofá con la cabeza inclinada hacia un lado, había colocado un pequeño cojín para evitar que su cabeza rodara mientras dormía, y tenía los ojos cerrados, no fruncía el ceño.

A su lado había un montón de papeles en los que había estado trabajando.

¡Qué escrupuloso era!

¡Antes de quedarse dormido, había hecho el esfuerzo de organizar sus papeles correctamente!

Tal escena hizo que Jana sintiera una sensación de adoración, por lo que extendió la mano, y con sus dedos, rozó los labios de Zed.

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