ManoBook > Romances > Vives en cada latido mío

   Capítulo 26 Una disculpa vacía

Vives en cada latido mío Por Natalí Palabras: 7445

Actualizado: 2019-08-22 00:15


Hay que admitir que su marido era muy guapo. Sus delicados rasgos faciales y su perfil bien definido eran muy atractivos, pero no le hacían parecer menos masculino.

Por no mencionar las pupilas oscuras que tenía sus ojos, que eran capaces de robarte un suspiro.

El recuerdo de aquella noche con Zed irrumpió de pronto en la mente de Jana por algún motivo. Los Wen la habían echado esa noche y desde entonces había pasado por muchas dificultades. En aquel momento, Zed fue muy amable con ella.

Jana contemplaba a Zed, que movió ligeramente su mano como si estuviera a punto de despertarse.

Entonces ella cerró los ojos de inmediato y su corazón se aceleró de repente, como un niño cuando ha hecho algo que no debía.

Por suerte, Zed no se despertó. Quizá se movió porque estaba incómodo sentado o porque había mantenido esa posición durante demasiado tiempo. El caso es que se acomodó deliberadamente.

Jana no escuchó ningún movimiento, y pensó que podría haberse quedado dormido de nuevo.

Después de un rato, Jana Wen volvió a abrir lentamente los ojos. Como era de esperar, el cuerpo de Zed se había ido un poco para abajo. La mitad de su cuerpo estaba prácticamente tumbado en el sofá y su cabeza descansaba sobre el cojín de una manera más cómoda.

Jana respiró profundamente en silencio y una sonrisa se dibujó lentamente en sus labios.

'Si este hombre pudiera cuidarme siempre así a mi lado, ¡sería maravilloso!'.

Con tales esperanzas y hermosos sueños, ella finalmente se volvió a quedar dormida. Aun estando dormida, se podía apreciar la expresión de felicidad en su rostro.

Al día siguiente

El primer rayo de sol de la mañana penetró lentamente en la sala llevando un poco de calor.

Zed, aparentemente despreocupado, todavía estaba sentado en el sofá leyendo los documentos que no había terminado del día anterior.

En realidad ya se había despertado antes de que hubiera luz afuera. Cuando lo hizo se dio cuenta de que tenía el cuello rígido y que le dolía la cintura.

La mujer que estaba en la cama estaba inquieta y ni siquiera se dio cuenta de que había dejado caer la colcha al suelo.

Entonces se levantó a recogerla para arroparla con ella. Al ver que casi había amanecido, el sueño de Zed desapareció por completo. Era mejor que no siguiera durmiendo y saliera a comprar el desayuno para la mujer que todavía estaba durmiendo.

El médico había dicho que no podía comer alimentos excesivamente grasosos en esos días.

Al ver que aún era temprano, Zed Qi condujo a un restaurante que estaba a 30 kilómetros de distancia para comprar el desayuno. Él recordó que Jana le había dicho una vez que las gachas de ese restaurante estaban deliciosas.

Al principio pensó que Jana estaría despierta cuando regresara al hospital, pero tras esperar durante un buen rato, no vio ninguna señal de que Jana se fuera a despertar.

Entonces trató de despertarla él mismo, sin embargo, al ver la sonrisa que tenía en su rostro, se detuvo. Verla tan feliz y contenta hizo que Zed no quisiera molestarla.

De hecho, ese fue el sueño más tranquilo que Jana había tenido recientemente. No sabía desde cuándo, pero si Zed estaba junto a ella, experimentaba una inexplicable sensación de seguridad.

Al final le acabó despertando una disputa que estaba teniendo lugar fuera de la sala.

Las voces que provenían desde afuera eran de Joy y Watson.

"Somos la familia de Jana. ¿Cómo te vas a oponer a que la visitemos?". Joy fue tan arrogante e insolente como siempre.

Como se esperaba, Watson, al igual que su madre, agregó de inmediato: "Sí, es cierto".

"Nuestro CEO dijo que si...", dijo una suave voz femenina. Jana sabía que la persona que hablaba era la secretar

ia de Zed.

"¿Si qué? Somos la familia de Jana. ¿Qué te hace pensar que puedes impedirnos entrar? ¡Aunque tu CEO esté hoy ahí, veré a mi hija!".

¿Hija?

Cuando Jana, que descansaba débilmente con los ojos cerrados, escuchó a Joy pronunciar esa palabra, no pudo evitar temblar desde el fondo de su corazón. Después se le puso la piel de gallina.

Verdaderamente había aprendido el refrán que decía: Dios los cría y ellos se juntan. Viéndolo de cierta forma ahora, parecía que su padre era la pareja perfecta para Joy.

Jana fingió estar profundamente dormida y no abrió los ojos ni una sola vez.

Ella ya había visto lo desvergonzado que era su padre y también aprendió cuánto le gustaba a Shirley conspirar y manipular. Pero en ese momento se dio cuenta de que no conocía a los Wen hasta que Joy apareció. No sabía que alguien pudiera ser tan descarado.

Su corazón se sentía como si le hubieran echado un balde de agua fría.

El frío era insoportable.

Zed escuchó obviamente el alboroto que se había formado. Sus cejas se fruncieron exageradamente, como si estuviera muy molesto. Subconscientemente miró a Jana, que todavía dormía a su lado y no parecía tener la intención de despertarse. Él sabía que Jana se despertaría por el ruido si no detenía a Joy de inmediato.

No podía dejar que nadie perturbara su descanso. ¡Ni siquiera por un segundo!

De repente, se levantó del sofá con un fuerte aura a su alrededor. Sus ojos emanaban fuego.

¡Este Watson Wen... sorprendentemente tuvo las agallas de venir!

Zed levantó ligeramente las comisuras de sus labios y una sonrisa demoníaca apareció en su rostro ya de por sí malicioso.

Jana escuchó que los pasos de Zed se alejaban y que, supuestamente, estaban llegando a la puerta. Luego oyó que se abría.

Al instante, la voz de Joy se escuchó mucho más fuerte.

"¿Ves? ¿Ves? Este es tu CEO, ¿verdad? No estaba equivocada, ¿a que no? ¡Él es el yerno de la familia Wen!".

Al ver a Zed, Joy asumió que había salido especialmente a recibirla. Sus palabras hacia la secretaria se volvieron más arrogantes, tratando de intimidarla por el fuerte vínculo que tenía con Zed.

Watson, sin embargo, fue más respetuoso y sonrió de inmediato. Era como si se hubiera amedrentado en presencia de Zed. De hecho, se dirigió a él con una gran sonrisa: "Cuñado, estamos aquí para ver a mi hermana mayor y hablar con ella sobre algunas cosas. Tu secretaria creyó que mi madre y yo éramos los malos de la película y no nos dejaba entrar. Mira, yo no sabía que estabas aquí también. Si lo hubiera sabido, habría hablado directamente contigo primero, ¿no?".

Las palabras de Watson y su cara halagadora solo hizo que Zed se llevara una peor impresión de los Wen.

Lo miró con una expresión de odio en su rostro. Su actitud arrogante lo convertía en un fuerte y poderoso rey.

Aunque Watson estaba disgustado, no se atrevió a exteriorizarlo. Después de todo dependía directamente de la postura de Jana hacia él, regresar con los Wen y heredar sin problemas la propiedad.

No importaba cuán estúpido fuera Watson, él sabía lo que estaba en juego. De lo contrario, no habría ido con su madre a disculparse con Jana.

Bajó un poco la voz y le dijo a Zed con una amplia sonrisa: "Cuñado, ¿cómo está mi hermana mayor?".

Esa forma de decirle 'cuñado' sonaba muy dulce.

Zed echó otro vistazo a Watson con una sonrisa evidente en sus labios. Lo cierto es que era una sonrisa despectiva. De sus oscuros ojos salieron unas luces frías que hicieron que todos, inesperadamente, se quedaran sin respiración.

Joy se dio cuenta de que Zed se quedó en silencio. Ella se preocupó de que Watson hubiera dicho algo poco oportuno que lo hubiera molestado.

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir