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   Capítulo 966 Déjame en paz y ve con ella

Vives en cada latido mío Por Shi Liu Xiao Jie Palabras: 7125

Actualizado: 2020-09-17 00:02


"Solo quiero saber por qué golpeaste a James otra vez. ¿Qué hizo mal? ¿Acaso estás enojado con él porque me trata bien? Quieres acabar con todos los que son amables conmigo para que no tenga a nadie más en quien confiar que no seas tú, ¿no?", cuestionó Jana furiosa.

"¿Qué se supone que significa eso?", preguntó Zed con los puños apretados a los costados. Él estaba muy molesto porque su esposa estaba defendiendo a ese extraño.

"Sé que estás teniendo una aventura con Julie y te he dado la libertad de hacer lo que quieras. Entonces, ¿por qué estás interfiriendo en mi vida ahora? ¿Solo estarás completamente satisfecho cuando alejes a todos de mi lado? ¿No tengo derecho a vivir mi vida como quiero? De verdad no quiero pelear contigo otra vez, y tampoco pienso volver contigo. Por favor, déjame en paz y ve con ella. ¡No me importa más!", gritó enojada la joven. Acto seguido rodeó con su brazo la cintura del entrenador y lo acompañó adentro.

Al verlos alejarse juntos, el otro sintió su interior hirviendo de furia.

Gritó con voz fría: "Te he dicho muchas veces que no hay nada entre Julie y yo. No sé por qué es tan difícil para ti creerlo. Te amo demasiado. Hemos pasado por tanto juntos. ¿Por qué todavía te niegas a poner un poco de fe en mí? ¡Esto es ridículo!".

Extremadamente decepcionado por su falta de confianza en él, dio un profundo suspiro antes de meterse en su auto, encenderlo y pisar el acelerador con fuerza.

A toda velocidad, pasó varios semáforos hasta que llegó a un bar lejos del centro de la ciudad, donde pidió una botella de vino altamente concentrado y lo bebió solo.

Como no se detuvo hasta que estuvo borracho por completo, al final el dueño del lugar lo llevó al hotel que quedaba al lado.

A la mañana siguiente, Zed se despertó con resaca. En su celular ya se había acumulado un montón de llamadas perdidas y mensajes no leídos.

Luego de aclarar un poco la vista, se dio cuenta de que todas las llamadas eran del dueño del hotel en el sur, quien también le había enviado varios mensajes preguntándole si todavía tenía la intención de hacer la compra.

Tras leer todo, él su

ijo él alegremente, pues la chica había sido de gran ayuda.

Él no tenía ningún prejuicio en su contra ahora; de hecho pensaba que ella también era una víctima, ya que era inocente al igual que él, pero Jana creía que era su amante.

Fueron a un restaurante chino donde pidieron muchos platos picantes. Al principio, ella comió felizmente, aunque pasados unos minutos terminó bebiendo mucha agua al tiempo que se le ponía la cara llorosa.

"Es obvio que no estás acostumbrada al picante. ¿Por qué ordenaste platos así?", cuestionó él mientras le servía un poco de agua.

"Quería probar algo nuevo. Además, la comida china sabe muy bien. Me encanta. Pero ya veo que lo prefiero con menos pimientos", respondió ella con una sonrisa, y agarrando el agua, agregó: "Gracias. Eres muy dulce".

"Yo soy quien debería agradecerte. Me ahorraste muchos problemas hace un rato", comentó él al entregarle un pañuelo.

Ella se lo quitó, pretendiendo tocar accidentalmente su dedo cuando era completamente intencional, y luego retiró la mano con una sonrisita.

"Me pareció percibir olor a vino cuando estábamos sentados en ese vestíbulo. ¿Bebiste antes de esa reunión?", preguntó la chica algo sonrojada.

"Anoche", respondió él sin más.

"Fuiste muy descuidado. No debiste haber hecho eso el día anterior a firmar un contrato. No lo vuelvas a hacer porque podrían aprovecharse de eso, generándote grandes pérdidas".

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