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   Capítulo 914 Hombres de negro

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 10447

Actualizado: 2019-12-24 00:12


"Susan, vámonos", Sheryl tiró de la mano de Susan, dispuesta a irse, pero Susan estaba completamente aturdida. Era la primera vez que experimentaba una ocasión así, y casi se queda en blanco de la impresión. Afortunadamente para ella, Sheryl se acercó con la intención de ayudarla y le sostuvo la mano con todas sus fuerzas.

Susan haría lo que Sheryl le indicara, sin hacer preguntas. Era tan fácil como seguir un único rayo de luz en lo más oscuro de la noche.

Las dos mujeres estaban a punto de llegar a la puerta cuando Holley de repente llamó a Sheryl diciendo, "Espera". Ella había estado de pie a un lado y había permanecido en silencio hasta ese momento. Echó un breve vistazo a Sheryl antes de continuar con una mirada desdeñosa, "¿Así que te vas y ya está?".

"Señorita Ye, ¿me estás pidiendo que me quede?", le respondió Sheryl. Sabía en el fondo de su corazón que no iba a ser tan fácil, así que se había preparado mentalmente para lo que sucedería después.

Sostenía la mirada a Holley, pensó, 'No estoy segura de si esta mujer es Holley o Yvonne. Pero sea quien sea, no parece tener buenas intenciones. Así que ahora mismo, lo más importante es que me vaya de aquí. Sería peligroso que me quedara. El simple hecho de que quiera impedirme que me vaya significa que algo pasa'.

"Sher, no quiero forzarte a ti también", se burló Holley. "Dejé todo claro antes de que vinieras. Hice hincapié en la importancia de este evento varias veces, para asegurarme de que lo entenderías, y estuviste de acuerdo. ¿Y qué pasó después? Parece que has olvidado lo que prometiste. Así que ahora no me culpes. Tengo que hacer que aceptes, cueste lo que cueste".

"Es cierto que estuve de acuerdo", respondió Sheryl con frialdad. "¿Todavía recuerdas lo que dijiste? Porque no dijiste que yo trabajaría como una prostituta, ¿verdad?".

Esto era mucho más de lo que moralmente Sheryl estaba dispuesta a aceptar. ¿Cómo iba a estar dispuesta a ofrecer su cuerpo a cambio de dinero? En primer lugar, no le faltaba el dinero, pero eran sobre todo su dignidad y el respeto que sentía por sí misma los que no le permitirían caer tan bajo. Ni siquiera quería aceptar dinero de Charles. Entonces, ¿por qué iba a estar de acuerdo con recibir dinero de un completo desconocido a cambio de pasar una noche con él?

"No seas tan grosera, Sher", intentó explicar Holley. "No es prostitución. Te he explicado todo claramente. El trabajo simplemente requiere que pongas bebidas y sirvas mesas. No tiene nada que ver con el sexo".

Sheryl no podía creer lo que acababa de oír. Se acercó a Holley, con los ojos fijos en ella, y la retó, "Señorita Ye, puede que engañes a esas niñas con tu fabulosa historia, pero para mí eso no funciona. Llevo con Charles bastante tiempo ya. Lo he visto con mis propios ojos y Charles también me ha alertado. ¿Crees que soy tan ingenua que ni siquiera sé cómo funciona tu sucio negocio? Esos ricachones

esconden otros juegos sucios tras sus 'reuniones de negocios'. Engañan a sus inocentes esposas haciéndoles creer que han estado trabajando duro. Sí, sin duda están trabajando duro, pero en los cuerpos

no lo haces tú misma? Sé un ejemplo para nosotras". Las inteligentes palabras nuevamente estimularon otra ronda de confusión.

"Sí, tiene razón". "No es que no confiemos en usted, es solo que estamos preocupadas. Si lo que dijo Sheryl es cierto, ya no hay vuelta atrás para nosotras".

"Si la señorita Ye participa en esto, nos sentiremos mucho más seguras".

Parecía que el argumento de Sheryl despertó aún más sospechas. Las modelos seguían hablando entre ellas, preguntando y pidiendo que les dijera más. Holley estaba a punto de volverse loca y había perdido los estribos.

Lanzando una mirada vengativa a Sheryl, gritó furiosa a todas, "¡Cállense! Hagan lo que les ordeno o que Dios les ayude si me desafían".

"¿Y qué pasa si nos negamos?", dijo Sheryl enfrentándose a ella con toda frialdad.

Holley simplemente se burló de ella y respondió con desprecio, "Pues inténtalo".

A Sheryl le pareció extraño que Holley todavía no le hubiera cortado el paso, pero ya había decidido que no iba a quedarse más tiempo. Agarró a Susan y la instó a que salieran. Para su sorpresa, apareció ante ellas un grupo de hombres de negro en el momento en que abrió la puerta. Se quedaron clavadas a la puerta. Estaba muy claro que esos hombres no habían venido para rescatarla.

Parado firmemente para bloquear el camino de Sheryl, el hombre que parecía ser el líder del grupo le instruyó con frialdad, "Señorita, por favor vuelva adentro".

"¿Qué pasa si insisto en salir?", en ese momento, Sheryl se dio cuenta de que había subestimado los recursos de Holley para confinarla en este lugar y hacerla aceptar su plan. Pero el arrepentimiento no le ayudaría a salir de aquella situación. Todo su pensamiento estaba puesto ahora en hallar una forma de escapar de este lugar. Sin embargo, antes de que ella pudiera pensar en algo, el hombre de negro ya había actuado.

"Lo siento", dicho esto, el hombre les quitó a la fuerza los bolsos a Sheryl y Susan, donde estaban sus teléfonos móviles. Ahora no tenían forma de escapar o contactar a nadie en el exterior. Estaban encerradas.

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