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   Capítulo 918 El vestido

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 11617

Actualizado: 2019-12-25 00:02


"Señorita Ye, yo... La verdad es que...", dijo Coral rápidamente, tratando de pensar en una excusa. La muchacha estaba nerviosa, aunque su rostro mostraba lo contrario. Al mismo tiempo, observaba la expresión en la cara de Holley con sumo cuidado. Podía sentir que sabía lo que estaba sucediendo, así que ahora, desesperaba, buscaba en su mente qué decir. Pero antes de que pudiera decir cualquier cosa, Holley ordenó fríamente: "Muy bien, no digas nada, no tienes nada que explicarme, además, no me interesa escuchar lo que quieras decir".

Luego sonrió lenta, malvadamente, y posó su mirada escrutadora en Coral, quien permanecía inmóvil. Un segundo después, y todavía sonriendo, le preguntó con fingida dulzura: "Ahora... ¿Todavía quieres salir a caminar?".

"¡Oh! No, ya no es necesario...", tartamudeó ella con una sonrisa irónica. Coral fue lo suficientemente inteligente como para entender la sospecha y el sarcasmo en la voz de Holley, así que no tuvo más remedio que rendirse. "La verdad es que me siento un poco cansada... Quiero volver y descansar".

Coral pensó que había logrado ocultar su plan lo suficientemente bien, pero resultó que Holley fue más astuta y adivinó lo que tramaba.

Sabía que insistir en salir para ejecutar su plan de llamar a Charles sería una señal de alerta sobre su condición de enemigo de Holley.

Por lo tanto, su determinación de sacrificarse para ayudar a Sheryl se esfumó al darse cuenta de cuán poderosa era Holley, por lo que a regañadientes decidió renunciar a su intento de ayudar;

especialmente porque si se atrevía a ir en contra de su voluntad, su destino no sería mucho mejor que el de Sheryl.

"Descansa bien", comentó Holley sarcásticamente mientras le acariciaba suavemente el hombro; y al instante comenzó a caminar hacia el ascensor. A decir verdad, le resultaba bastante divertido ver a Coral, que se había quedado allí, inmóvil como si no hubiera escuchado nada. "¿Qué? ¿No vienes?", le preguntó.

"¡Ya voy!", respondió Coral, saliendo de sus pensamientos abruptamente, y en un momento entró en el ascensor. Aún estaba nerviosa, temblaba por dentro, pero tan pronto como escuchó el sonido del ascensor, comenzó a aliviarse. Enseguida, se enderezó y luego salió con cautela. Su corazón todavía latía con fuerza, y aunque todavía se sentía incómoda, se instó a darse la vuelta y mirar a Holley.

Pudo captar la extraña sonrisa que esta le dirigió cuando le dijo: "Descansa bien", un momento antes de que se cerrara la puerta.

Esa noche Coral no pudo conciliar el sueño, tenía la mente ocupada pensando en las posibles acciones que Holley tomaría contra ella. Además, la conocía desde hacía bastante tiempo, así que no le sorprendería en absoluto si ya había enviado a sus hombres para vigilarla. Holley definitivamente no dudaría en torturarla si la encontraba actuando sospechosamente de nuevo.

Al día siguiente, Coral bajó a desayunar. Todas las chicas estaban libres durante el día, ya que la fiesta no comenzaría hasta la noche. Por supuesto, el término "libre" solo significaba que no tenían nada que hacer, pero no que podían salir y hacer lo que quisieran. En el momento en que Sheryl vio que Coral bajaba, le guiñó un ojo para hacerle la pregunta que ya ambas sabían. Coral respondió con un ligero movimiento de cabeza y una sonrisa amarga. Sheryl entendió de inmediato lo que había sucedido. Y los dos hombres de negro detrás de ella reafirmaron su respuesta: Coral había fracasado.

"Sher, ve

que Sheryl era guapa, y esperaba que el vestido le quedara bien, pero el nivel de belleza que ahora estaba contemplado había excedido sus expectativas.

Así que se quedó viéndola asombrada por un buen rato. "Sher, con ese vestido te ves tan hermosa...", no pudo evitar halagarla.

"El tuyo también es bonito, Susan", respondió ella sinceramente

al mismo tiempo que posaba sus ojos en la chica. A decir verdad, se veía encantadora con el vestido rosa con incrustaciones de cristal, los cuales le recordaban a los diamantes, las estrellas y el rocío de la mañana. Por otro lado, el vestido también mostraba la belleza de su cuerpo joven, sacándole provecho a sus piernas brillantes como gemas.

"¡Qué maravilloso es ser joven!", exclamó Sheryl.

"Sher, gracias. Me has hecho sentir enormemente halagada", reconoció Susan con timidez.

Un momento después, ambas escucharon que alguien llamaba a la puerta y preguntaba: "Señorita Xia, señorita Su, ¿están listas?".

"Sí", respondió Sheryl como si nada. Enseguida, abrió la puerta, y allí estaba Holley con una gran sonrisa en el rostro.

Un halo de sorpresa brilló en sus ojos, pero rápidamente lo reprimió. Luego, comentó con una sonrisa cortés: "Sabía que te quedaría bien".

Indiferente, Sheryl ni siquiera se molestó en decir un cortés "Gracias".

"Muy bien, ya que están listas, vayámonos ahora". A Holley no parecía haberle importado la fría reacción de Sheryl; todo lo contrario, se burló de ellas en su mente y después se dio la vuelta para escoltarlas fuera de la habitación.

El hombre de Holley hizo un gesto hacia las chicas y dijo: "Señorita Xia, por favor".

Susan se sintió derrotada, ya que no tenían más remedio que irse. Sheryl también estaba nerviosa y asustada, pero se obligó a calmarse. Al notar que la muchacha le agarraba con fuerza la mano izquierda, la apretó suavemente en respuesta. "No te preocupes, estoy aquí", le dijo, tratando de tranquilizarla. Al mirar a Susan a su lado, decidió que debía ser fuerte por las dos y que tenía que estar atenta a todo lo que sucediese para no perder la más mínima oportunidad de escapar.

Esas palabras fueron como magia para Susan, ya que le dieron el coraje que necesitaba con tanta desesperación.

'Está bien. Sher todavía está conmigo, así que no hay nada que temer', pensó.

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