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   Capítulo 929 ¿Sabes lo que estás haciendo

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 10696

Actualizado: 2019-12-27 00:12


"Sube al auto", le dijo Sheryl a Susan. Charles le puso el cinturón a Sheryl, pero ella estaba más preocupada por Susan, que seguía afuera del auto, detrás de Charles sin moverse. "Sube rápido", le dijo a Susan otra vez de prisa.

"Yo...", parecía que Susan quería decir algo, pero no era capaz. Ella titubeó y evitó la mirada preocupada de Sheryl antes de decir en voz baja: "Sher, no quiero subir".

"¿Pero por qué? ¿En qué estás pensando?", Sheryl se quedó sorprendida por las palabras de Susan. Luego sacudió la cabeza y recobró el sentido rápidamente. "Si vuelves al hotel ahora, Holley no te dejará ir fácilmente. Escúchame, Susan, date prisa y sube al auto".

"Pero tengo que volver al hotel pase lo que pase", respondió Susan con una sonrisa impotente. "Todo mi equipaje está allí y no tengo otro lugar donde quedarme", agregó ella.

"No te preocupes por tu equipaje. Puedes volver mañana a buscarlo", contestó Sheryl frunciendo el ceño. Ella no quería que Susan saliera lastimada, no quería que le pasara nada a su amiga. Entonces suspiró e insistió nuevamente: "Susan, sube al auto. Hablaremos de eso más tarde".

"No, la verdad es que no puedo subir e irme contigo", Susan se encogió de hombros y sonrió débilmente. Sintiéndose impotente, continuó diciendo: "Sher, no tienes que preocuparte por mí. El hecho de que estás bien me hace sentir aliviada".

"Susan, entra", intervino Charles. Él tampoco quería que Susan saliera lastimada de ninguna manera. "Si no te vas con nosotros, al menos déjame llevarte al hotel. Ya es tarde y no será fácil conseguir un taxi. Además, es peligroso".

Susan dudó un momento y finalmente se subió al auto. Cuando el coche se detuvo frente al hotel, Susan se preparó para salir, pero Sheryl se volvió hacia ella y le preguntó: "¿Estás segura de que no te vienes con nosotros?". Su tono transmitía preocupación y miedo.

"Sí, lo estoy", dijo Susan sonriendo cortésmente. "Sher, descansa. Empacaré tus cosas por ti. Nos encontraremos en la Ciudad Y".

Después de decir eso, salió del auto y cruzó la puerta principal que daba acceso al edificio. Mientras observaba cómo se alejaba su amiga, Sheryl se mordió el labio inferior. No podía evitar sentirse preocupada. Sentía como si no fuera capaz de ayudar a su amiga.

Charles llevó a Sheryl de regreso a su hotel, que no estaba muy lejos de la residencia donde estaba Holley. La llevó a su habitación y la acostó en la cama antes de ir a prepararle un baño.

Sheryl sintió que estaba recobrando las fuerzas y pensó que podía bañarse sola. Sin embargo, cuando se levantó para caminar hacia el baño, se desmayó; sus piernas no daban más de sí. Entonces gritó de dolor.

Charles salió corriendo del baño al escuchar su grito y rápidamente la levantó en sus brazos. "¿Por qué te levantaste sola?", preguntó él con miedo y preocupación. "Todavía no te has recuperado. Debes quedarte en la cama y descansar. Cuando el baño esté listo, te traeré y te ayudaré a bañarte".

"Uy, creo que puedo hacerlo yo sola", le dijo Sheryl, con las mejillas enrojecidas.

Charles sonrió ante su reacción, pero no dijo nada. Entonces la llevó al baño y la sentó en el suelo de mármol al lado de la bañera.

Lueg

rar su mano, pero Charles la sostuvo y la presionó contra su pecho. Cuando ella sintió los latidos de su corazón, el suyo comenzó a palpitar más rápido.

"Es demasiado tarde para lamentar lo que hiciste". Su voz, llena de sensualidad y encanto, llegó a sus oídos. Su respiración se volvió más pesada y su corazón se aceleró. Al momento, ella sintió su peso encima de ella, presionándola contra la cama.

Estaba nerviosa, pero al mismo tiempo quería hacerle el amor. Estaba excitada y ansiosa. Cuando ella le pasó las manos por la espalda, por la cintura y luego por delante, su deseo aumentó aún más.

"Charles... sé suave". Ella no quería rechazarlo más. Deseaba que él continuara besándola y acariciándola por todas partes...

Su susurro fue lo que lo llevó al límite. Él dejó escapar un pequeño gemido y se inclinó hacia ella. Comenzó a besarle la oreja, la mejilla, la boca, el cuello, todo el cuerpo. Presionó su cuerpo contra el de ella. Una de sus manos desató su bata de baño mientras la otra masajeaba sus senos.

Ella sintió la lujuria dentro de su cuerpo y que su pequeña figura era delicada debajo de su musculoso cuerpo. Se dio cuenta de que su piel estaba caliente y que su rostro ardía. Mientras continuaba pasando sus manos por todo su cuerpo, podía sentir el calor. Era como el fuego. Cuando Charles le acabó quitando la bata se percató de que no había nada entre ellos, solo sus cuerpos desnudos.

Afuera todo estaba tranquilo. La luna, arriba en el cielo nocturno, iluminaba el mundo entero. Era una noche tierna. La luz de la luna quedaba un poco opacada por la cortina y brillaba sobre los cuerpos enredados de la pareja, que irradiaba amor.

En los últimos tres años, Charles había soñado con una escena así de amorosa en innumerables ocasiones. Ahora se había hecho realidad y eso lo hacía sentir emocionado.

Sus manos y sus labios recorrían su piel suave como la seda. Ella sintió que llegaba a la cima del éxtasis. Fue una sensación familiar en la que se quedó atrapada mientras la voz tentadora de su esposo llegaba suavemente a sus oídos: "Sher, ¿sabes lo que estás haciendo conmigo ahora?".

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