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   Capítulo 937 Mantente al margen

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 10396

Actualizado: 2019-12-28 00:24


"¿De qué estás hablando?", dijo Holley, negando las sospechas de Sheryl. Se tambaleó hacia atrás pero recuperó la compostura, tragó saliva y decidió echar a su némesis. "Deja de hacerme perder el tiempo. Estoy saturada y no tengo ni un momento que dedicarte, así que, ¡vete! Me estás molestando".

"Perfecto. Pero recuerda esto, si te metes con mis amigos, mi familia o cualquier persona de mi entorno, juro que lo pagarás. ¿Entendido?", dijo Sheryl con una mirada severa. Hablaba en serio, decidida a luchar contra esa mujer, sin importar las consecuencias. Y tras pronunciar esas graves palabras, se levantó y miró a Holley. "Le pediré a Susan que cancele su contrato contigo lo antes posible. Y no trates de controlarme otra vez a través de ella", añadió con desprecio.

Justo cuando se disponía a salir, alguien abrió la puerta de repente y entró. Era George, que estaba de pie junto a la puerta, con una expresión nerviosa. Ambas mujeres lo miraron y luego, simplemente lo ignoraron.

Holley estaba inmóvil, con la cara pálida, el sudor goteando de su frente, como si todos sus sucios secretos estuvieran a la vista y le costara enfrentarse a ellos. Mientras Sheryl tenía una expresión impasible, volvió a mirarla y dijo en un tono uniforme, delante de George: "Srta. Ye, recuerda lo que dije. No estoy bromeando".

Aquel, que todavía estaba en el mismo sitio, se sorprendió un poco al escuchar esas duras palabras de Sheryl y no pudo evitar preguntar: "Holley, ¿qué has hecho esta vez?". Con preocupación en su voz, corrió hasta ponerse delante de ella, preguntando: "¿No he sido claro? ¿Por qué no me hiciste caso? ¿Por qué te peleas con ella? Repito, ¿qué has hecho?".

"¡Cállate!", espetó Holley, enojada. George se quedó atónito y mudo por un instante. En ese momento, estaba realmente furiosa. No podía soportar haber sido expuesta por Sheryl y que su propio novio la cuestionara en presencia de su rival. Era humillante.

Volvió su cara fría hacia Sheryl: "No tengo ningún problema en que te vayas. Demonios, ¡me ahorraría bastantes problemas! Sin embargo, no dejaré que te lleves a Susan, y si piensas que puedes vencerme, piénsalo mejor. Me niego a rescindir su contrato, y no intentes sabotear su brillante futuro. Puede convertirse en una modelo muy exitosa si te mantienes alejada de nuestras vidas".

Sheryl hizo una mueca de desdén, consciente de que era imposible convencer a Holley de eso, por lo que se limitó a quedarse callada.

Se giró y caminó hacia la puerta pero George la agarró del hombro y la atrajo hacia él. "Si tienes algún problema, acude a mí, haré todo lo posible para ayudarte. Y perdona a Holley si dijo algo ofensivo, es solo que no es lo suficientemente madura como para comportarse como es debido, así que disculpa su grosería. Espero que puedas perdonarla". Tenía miedo, pero no a Sheryl. Era su esposo Charles quien lo asustaba.

Aquella se quitó sus manos de encima y dijo educadamente: "Sr. Han, eres muy amable de ofrecerte. Realmente te lo agradezco, pero no necesitas hacerlo". Hizo una pausa antes de explicarle: "Sr. Han, esto es entre ella y yo. Sab

si no le apetecía, sabía que tenía que ir porque era lo que debía hacer una novia.

Al escuchar su consentimiento, George se sintió aliviado y una sonrisa apareció en su rostro. La miró y continuó: "¡Genial! Me voy, pero volveré más tarde para recogerte".

Holley asintió amablemente. Ninguno de los dos volvió a decir nada acerca de Sheryl.

Cuando casi era hora de terminar el trabajo, George fue a buscar a Holley. Al ver que llevaba un traje de negocios, pensó que parecía demasiado formal para visitar a su madre y preguntó: "¿Quieres volver a casa y cambiarte de ropa?".

Lo cierto era que a Donna, no le gustaba que Holley tuviera tantas responsabilidades en la empresa, y teniendo eso en cuenta, George pensó que sería mejor que se pusiera ropa más informal, para que la cena le resultara más agradable. Tenía la intención de obtener el permiso de su madre, por si se casaban.

"No creo que haya nada malo con mi atuendo", respondió Holley sin pensarlo. No lo consideraba un gran problema, solo se trataba de una cena familiar con la madre de George. ¿Por qué debería molestarse en cambiarse? De hecho, le gustaba usar ropa de ejecutiva, que la hacía parecer una mujer trabajadora más vigorosa y experimentada.

Al escuchar su respuesta, George frunció el ceño pero como no estaba dispuesta a ponerse otra cosa, ya no insistió.

Cuando subieron al auto, habló con Holley durante el camino. "Mi mamá ha adquirido una casa en la Ciudad Y recientemente, y se mudó hace unos días. Le he comprado algunos regalos para la decoración, están en el maletero. ¿Te gustaría dárselos? Estará encantada de recibir algún presente de tu parte".

"¿Ha adquirido una casa?", repitió Holley con las cejas fruncidas, preguntándose qué pretendía hacer en la Ciudad Y. "¿Qué quieres decir con eso? ¿Se quedará aquí mucho tiempo?".

"Holley...", George frunció el ceño, descontento con sus palabras. Aunque era consciente de que no tenía una buena relación con su madre, simplemente no podía aceptar que no le mostrara respeto. Tenía que poner un límite en alguna parte.

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