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   Capítulo 1036 No me siento bien

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 9249

Actualizado: 2020-01-17 00:24


Allen intentó liberarse del agarre de Peggy. "¡Mamá, suéltame!", fulminando a Sue con la mirada, Allen gritó furiosamente: "Voy a darle a esta perra una lección que recordará toda su vida".

"¡Detente!", le gritó Peggy a su hijo, tratando de evitar que le lanzara otro golpe a Sue. Peggy era mucho más calculadora y astuta que Allen, ya que sabía que en ese momento necesitaba proteger a Sue. Después de todo, Sue representaba su única oportunidad para salir con vida de esta situación. 'Mientras tengamos a Sue, Anthony hará cualquier cosa que le pidamos. Pero si algo les sucede a Sue y a su bebé por nacer, él no nos perdonará', pensó para sí misma.

Peggy no podía permitir que Allen pusiera una mano sobre Sue, sin importar lo mucho que estuviera enojado con ella.

Mirando a su furioso hijo, ella lo persuadió gentilmente: "Sé que estás enojado con ella, pero ya le diste una lección al reprenderla y golpearla. Déjala en paz, solo por hoy. No nos servirá de nada si algo le sucede a ella o su hijo".

"Pero...", Allen hervía de la ira. Cuanto más intentaba Peggy disuadirlo, más intentaba soltarse de su agarre para golpear a Sue hasta hartarse. Desde su infancia, Allen solo se había dedicado a culpar a Sue cuando las cosas no salían como él quería, desahogando su ira abusando físicamente de ella. Sue era el chivo expiatorio de su familia, por lo que siempre tenía que llevarse la peor parte de todo. Peggy siempre le permitía a Allen salirse con la suya, pero en esta ocasión lo detuvo. Él siguió forcejeando para liberarse del agarre de Peggy, pero sus esfuerzos fueron en vano.

"Hijo, basta. Ya la golpeaste fuerte. Déjala en paz, solo por hoy", dijo Peggy. "Además, te pediré que controles tu temperamento. Después de que obtengamos el dinero y las nuevas tarjetas de identidad, podrás hacer lo que quieras con ella". Esta era la única manera que Peggy podía evitar que su hijo lastimara a Sue.

"Está bien, mamá, tomaré eso como un trato", dijo Allen al aceptar su sugerencia. Cuando miró a Sue, soltó una risa fría y maliciosa, después se dirigió hacia Peggy y continuó: "Espero que no te retractes de lo que prometiste".

"No lo haré; y de una vez te lo digo, te juró que así será", le aseguró Peggy.

Una vez más, Allen lanzó una mirada de desprecio a Sue y resopló: "Hoy tienes suerte".

Peggy ayudó a Sue a levantarse y le dijo: "Admito que estoy del lado de Allen y espero que no te quejes de su comportamiento. Después de todo, él es mi único hijo. Si hubieras persuadido a Anthony para que nos ayudara, no habrías sufrido tanto", haciendo una pausa para resoplar, ella continuó: "Te di tiempo para que hablaras con Anthony y preparan el dinero. Pero en lugar de eso, ¿qué fue lo que nos hiciste? Te mantuviste escondida en tu casa t

cayó en un dilema al escuchar las palabras de Allen. 'Sue se ve mal, pero lo que acaba de decir Allen tiene sentido', reflexionó ella.

Al notar la expresión vacilante en el rostro de Peggy, Sue aseguró: "Mamá, te prometo que no intentaré escapar", con una sonrisa amarga, ella continuó: "Estoy embarazada, así que no puedo ir lejos. Incluso si trato de escapar, Allen puede atraparme muy fácilmente. ¿Cómo se supone que voy a escapar de él en esta condición?", viendo a Peggy con una mirada suplicante, Sue siguió gimiendo con voz débil: "Es solo que... no me estoy sintiendo bien".

"Mamá, no te dejes engañar por ella, es obvio que está actuando", dijo Allen con una expresión de enojo, ya que Sue lo había despertado por la madrugada, lo cual lo puso furioso.

"Cállate", Peggy alzó la voz mientras le fruncía el ceño a su hijo. "No me importa si nos está engañando o no. La hemos mantenido así durante horas, así que debe sentirse incómoda. Deberíamos dejarla descansar un poco", tras decir esto, se acercó a Sue y la desató. Con una expresión seria, le advirtió: "Más te vale no hacer nada estúpido. Si llegas a accidentarte, tu bebé será la víctima. ¿Me entendiste?".

"Lo sé", Sue asintió dócilmente, "No huiré".

No había rastros de civilización humana en al menos una docena de millas a la redonda, por lo que era imposible para cualquiera el poder escapar de este lugar a pie, e indudablemente hacerlo sería pensamiento suicida para una mujer embarazada. Totalmente consciente de que no tenía ninguna posibilidad de huir, Sue ya se había olvidado de esa idea.

Todo lo que podía hacer era quedarse aquí y esperar a que Anthony viniera a rescatarla.

De alguna manera tenía fe en él y creía que la ayudaría.

Pero hasta que Anthony llegara, todo lo que tenía que hacer era protegerse a sí misma y al bebé en su vientre.

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