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   Capítulo 1042 ¡Solo déjalo ir!

La Novia Sustituta Por Mi Lu Palabras: 8824

Actualizado: 2020-01-19 00:02


Anthony tenía entrenamiento en lucha libre, y Andy era muy bueno peleando, así que juntos derribaron fácilmente a Allen, a pesar de que este tenía un cuchillo en la mano.

Con suma rapidez, Anthony agarró a Allen por la muñeca para evitar que los hiriera. En ese momento, Allen se encontraba en un fuerte agarre que le dificultaba moverse, e incluso le dolía, por lo que no pudo evitar gritar. Sin embargo, de alguna manera logró, con todas sus fuerzas, sacudir a Anthony y liberarse, y su siguiente impulso fue apuñalarlo en el estómago.

Sue se levantó de un salto al ver la intención de su hermano. El corazón le latía con tanta fuerza que sintió como si lo tuviera en la garganta. Afortunadamente, Anthony se hizo a un lado y el cuchillo rozó un lado de su cintura, lo que le causó una pequeña lesión.

En ese instante, Andy tiró de Allen hacia atrás y lo inmovilizó inmediatamente. Ahora el hombre yacía en el piso, dominado con fuerza por Andy, luchando una vez más por liberarse.

Sue lanzó un suspiro de alivio, corrió hacia su hombre y le preguntó con gran preocupación: "¿Estás bien?".

"Estoy bien. No te preocupes", respondió Anthony, y sacudiendo levemente la cabeza dijo: "¿Y tú? ¿Estás herida?".

"No, estoy bien", respondió ella al mismo tiempo que le revisaba la herida. Afortunadamente, sólo tenía un ligero roce, pero le comenzaba a aparecer un hematoma.

"Sue, ¡perra! ¡Suelta a Allen!", gritó Peggy furiosa, completamente impasible y despreocupada por la condición de su hija.

En ese momento, Andy ató a Allen para asegurarse de que no pudiera amenazar más a nadie. Ahora inmóvil, Allen le lanzó una mirada siniestra a su hermana y le dijo: "¡Sue Wang! ¡Diles que me liberen! ¡De lo contrario nunca te dejaré en paz!".

Pero Andy le dio una patada y dijo: "¡Cállate! ¡Cállate a menos que quieras que te mate por amenazar a Sue!".

Finalmente, Allen se dio cuenta de que se encontraba en una terrible posición y que amenazar a su hermana era una locura. En consecuencia, cambió de enfoque. Ahora con voz suave y desesperada, suplicó: "Sue... Mi querida hermana, ayúdame, por favor. Ten un poco de misericordia, haz que me liberen".

Pero Sue se limitó a observarlo en silencio.

Una vez más, y con los ojos fijos en ella, Allen volvió a suplicar: "Hermana, admito que esta vez me equivoqué mucho. Por favor, perdóname. Nunca lo volveré a hacer".

"Allen, ¡no supliques!", gritó Peggy furiosa, y continuó: "Ella no nos ayudará", pero

este fingió hacer oídos sordos a las palabras de su madre y siguió rogando: "Hermana, estoy totalmente equivocado, lo sé. Por favor, dame una última oportunidad. Si

ía sido una sorpresa para ella, especialmente porque nunca esperó que su madre tomara toda la culpa por Allen. De repente, el miedo a que algo malo pudiera sucederle se apoderó de ella. ¿Qué pasaría si Peggy de verdad aceptaba la culpa y se entregaba a la policía para salvar a Allen? Sin dudas, haría lo que fuera para ver a su único hijo libre.

"Vámonos", dijo Anthony, al mismo tiempo que arrastraba a Allen.

"Sue, ¡eres una perra! ¡Déjame ir!", comenzó a maldecir Allen al darse cuenta de que su hermana no iba a liberarlo. "¡Mamá aceptó la culpa! ¿Por qué me tienes atado todavía? ¡Te demandaré si no me dejas ir!", gritó él, pero Sue no le hizo caso. En su lugar, se acercó a Peggy y le preguntó: "Mamá, ¿lo has visto? La persona que más has atesorado y protegido no se preocupa por tus sentimientos. Lo único que quiere es utilizarte, nada más. ¿Todavía crees que vale la pena protegerlo?".

"Nunca lo entenderás, Sue. Estoy haciendo esto porque quiero. Pero no te preocupes, ni por él ni por mí", dijo Peggy, y esbozando una sonrisa fría, agregó: "Allen es mi hijo, y voy a protegerlo a toda costa. Si tengo que morir para salvarlo, no es tu problema". Pero de hecho, el objetivo de Peggy era manipular a Sue para hacerle creer que la vida de su propia madre correría riesgo si no salvaba a Allen.

Sin embargo, esta no se dejó convencer, y con una sonrisa amarga respondió: "Tómatelo con calma, mamá. No te dejaré morir. De todas formas, la policía terminará descubriendo lo que Allen ha hecho".

"¡Sue, eres una perra!", gritó Peggy enfurecida. Pero en menos de un segundo cambió de actitud, y murmurando le pidió con desesperación: "¿Qué quieres? ¡He hecho todo lo que puedo! ¿Por qué no lo dejas en paz? Solo deja que mi hijo sea libre".

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